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sábado, 5 de febrero de 2011

Batallones Rojos: el origen del mito sobre la alinaza Estado - movimiento obrero.

Los Batallones Rojos
El origen del mito sobre la alianza Estado – Movimiento Obrero

Jorge Robles, Jorge Jaber, Belarmino Fernández,


¡Bienaventurados los idealistas porque de ellos será el reino de los desastres¡
Luís N. Morones en el congreso de Saltillo en 1918.

La emancipación de los trabajadores no puede ser obra de los trabajadores mismos.
Gerardo Murillo -Dr. Atl-, en un mitin a finales de 1916.

Tenga usted la seguridad de que si no estamos con el Departamento del trabajo, no estamos tampoco bajo la tutela de la Casa del Obrero Mundial... Siempre hemos sido obreros independientes.
José Ramírez, trabajador tabaquero, ante el Director del Departamento del Trabajo. Orizaba, abril de 1915.

Los trabajadores no son tan ignorantes como dice el señor (. . .) y les gusta razonar y resolver sus asuntos por sí mismos.
Luís Méndez ante la asamblea general de la Convención, en marzo de 1915.

. . . es un derecho (el de huelga) que ha tenido que reconocer a balazos y que ahogar en sangre Porfirio Díaz . . . es un derecho que Huerta no nos pudo quitar . . . ¿y cómo vamos a decir que concedemos misericordiosamente ese derecho?
Antonio Díaz Soto y Gama en la asamblea de la Convención que discutía el programa obrero. Marzo de 1915.



Prólogo
En 1915 el Ejército Constitucionalista propone a la Casa del Obrero Mundial su incorporación orgánica al constitucionalismo: en principio ninguna de las organizaciones afiliada acepta, pero a instancias del pintor Dr. Atl se reúnen en secreto 67 militantes de la COM y determinan de manera personal formar un Comité Revolucionario para firmar un acuerdo con Carranza para formar los "Batallones Rojos".
Ante la negativa de los sindicatos el Comité recluta a desempleados y los agrupa por oficios dando la apariencia de organicidad en los mismos. Solo el Secretario General de los tranviarios firma el acuerdo y manipula su asamblea para respaldar el acuerdo.

A pesar de la salida formal de los 67 pactistas y un importante número de trabajadores desempleados reclutados en los BATALLONES Rojos, la COM sigue funcionando en la capital del país, estalla varias huelgas victoriosas por mejores condiciones de trabajo y salario, marcha el primero de mayo de 1915 ante la presencia y simpatía de las tropas zapatistas.

En este año los campesinos zapatistas controlan Morelos y vive en relativa calma, experimentando con plena libertad las formas comunales de organización y autogobierno.

Zapata le propone a Ricardo Flores Magón que se instale en el Estado de Morelos y que desde ahí opere sus acciones revolucionarias. Magón pretendiendo mantener una perspectiva e influencia nacional decide seguir en Estados Unidos.

La Historia que aquí presentamos es fundamental para entender la exitosa campaña presentada por los gobiernos priistas de la pretendida alianza de la clase obrera con el estado post revolucionario; tan exitosa ha sido la campaña desde entonces que aun hoy muchos militantes sindicales y campesinos se vanaglorian de esa alianza.

La revolución mexicana fue una revolución derrotada y el resultado del nuevo régimen, que todavía hoy padecemos, es el Corporativismo de Estado.

La lectura podrá parecer larga, pero es fundamental rescatar nuestra historia, desde la óptica de los trabajadores para proyectar, en lo inmediato, nuestras estrategias para cambiar este infame mundo de opresión, explotación, corrupción e impunidad por un mundo más justo y libre, donde la clase trabajadora sea dueña de su destino.

Introducción
A partir del Pacto de los Batallones Rojos en febrero de 1915 parece que recorre necesariamente el camino de la dependencia y la debilidad del movimiento obrero. De ese modo interpretación de los períodos siguientes del movimiento obrero mexicano están marcados por el estigma de la pretendida alianza de los trabajadores con el estado producto de la derrota de los ejércitos campesinos de Emiliano Zapata y Pancho Villa, con una inevitable adhesión al Constitucionalista, cumpliendo plenamente el objetivo planteado por Álvaro Obregón en 1915: desprestigiar a los ejércitos campesinos y presentar al constitucionalismo, con Carranza a la cabeza, como la alternativa popular, obrerista y campesina de este país.
En estas páginas mostraremos que:
l) La clase obrera no nació con el pacto de los Batallones Rojos.
2) El pacto no era inevitable.
3) La alianza de un grupo de la Casa del Obrero Mundial y los constitucionalistas no detuvo la acción directa de los sindicatos ni de los comités de fábrica, ni terminó con la conciencia autonomista de la clase obrera, aunque sí hizo nacer en el movimiento, una tendencia corporativista, conciliadora y dependiente del estado obrero.
4) La rica vida interna de la clase obrera; y las contradicciones entre ésta y el país en general, no se esfumaron con el pacto.
5) El pacto precipitó el acuerpamiento nacional de la clase obrera.
6) La absoluta mayoría de los trabajadores de la Casa del Obrero Mundial no solo no decidió la firma del Pacto, ni se sintió comprometida con Carranza.
7) En 1915 no existía una política obrera de los constitucionalistas.
8) El ala izquierda -zapatista- de la Convención, proponía un proyecto radical y autónomo para los trabajadores con pleno reconocimiento y sin condicionamientos de los derechos de huelga y sindicalización.
9) Los firmantes del pacto no representaron una tendencia hegemónica; de ahí salieron lo mismo cuadros que se integraron plenamente al régimen corporativo como cuadros fundadores del movimiento obrero independiente vigente hasta hoy.
10) Nunca existió la alianza Estado – Movimiento Obrero
El trabajo está dividido en dos partes. En la primera intentamos seguir desde 1906, los problemas fundamentales que se van a expresar en el pacto. La segunda es la historia de ese febrero de 1915 y de los acontecimientos sobresalientes de los meses que le siguieron.


El Porfiriato
Los Cuadros

En 1905 se formó la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano.
El primero de julio de 1906 publicó su programa planteando los problemas generales del país. Del artículo 21 al 33, los magonistas se ocupaban de la situación de los trabajadores de las fábricas, las minas, los talleres y los servicios. Se hablaba allí de establecer salarios mínimos, garantizar buenas condiciones de trabajo, reducir las jornadas y proteger a los niños.
Para el magonismo la cuestión obrera era una preocupación importante, aunque no la única. Una decena de artículos, bajo el título "El Capital y El Trabajo" se incluían demandas de los asalariados en general: jornaleros del campo, medieros, obreros en sentido estricto...1
Abad y Santillán dice que el programa deliberadamente no recogía las preocupaciones de fondo de los magonistas, y que Ricardo Flores Magón no participó en su redacción. Se trataba más bien de un proyecto que pudiera acuerpar a amplios sectores, incluso moderados.2 Con este programa el Partido Liberal organizó clubes por todo el país.

La Clase

Entre los muchos clubes liberales algunos se formaron en zonas obreras. En 1905 algunos trabajadores técnicos y mineros de Cananea recibían Regeneración y lo discutían con sus compañeros. En enero de 1906, frente a las duras condiciones de trabajo y la crisis por la que atravesaba la industria, los mineros empezaron a reunirse públicamente y a plantear reivindicaciones. En abril ya estaba formado el club liberal. En mayo, concibió la idea de la creación de una Unión Minera.
El primero de junio estalló la huelga. El reclamo de los trabajadores presentado a la empresa exigía aumentos salariales y establecimientos de un salario mínimo, la destitución del capataz en jefe, el fin de los privilegios para los extranjeros. El 1o. de junio se desató la represión. En adelante, y por el resto del año, se suceden huelgas en casi todas las minas del país, y en la oleada van panaderos, tranviarios, obreros textiles.3
En enero siguiente las huelgas estallan en el cordón textil de los estados de Veracruz y Puebla, y tras los de Río Blanco van todos los obreros de la zona. La agitación anda por todos sitios.4 El gobierno interviene, manda a la tropa y reprime a tiros.

Los cuadros

Los magonistas centran su trabajo alrededor de estas oleadas obreras.
Encuentran en el descontento obrero de ese largo año, el signo más claro de la urgencia del cambio y su mejor apoyo. En este momento la clase obrera es el sector más conflictivo del país.
El magonismo se "obreriza"
Al lanzarse la gran represión, los magonistas deciden que no hay más camino que la revolución armada.
El Partido no ha pensado en un principio en un trabajo fundamentalmente obrero, pero la amplia movilización de los trabajadores hace que centre su trabajo allí.

El centro de trabajo

Esta oleada hace saltar a los trabajadores: de las sociedades mutualistas y de resistencia, a la organización sindical reivindicativa.
El salto no se concreta en organizaciones acabadas, pero en los hechos, los trabajadores han planteado sus luchas bajo una concepción ofensiva y el asambleísmo de estos meses es una forma temporal de organización autónoma.
La represión detiene el proceso y la Unión Minera de Cananea y la Federación textil no prosperan. Al final del movimiento, sólo los ferrocarrileros tienen una federación -al estilo de las de la AFL, organización sindicalista de los Estados Unidos-. 5
El gobierno

Tras reprimir, Díaz sin atreverse a dar el salto de legislar en materia obrera, a través del laudo prohíbe de manera permanente la negociación colectiva, intenta aquí introducir formas de institucionalización en las relaciones de trabajo.
En la oleada encarga una investigación profunda del problema obrero. Cuando ésta está terminada, concluye que los trabajadores son el sector más peligroso para el régimen. 6
Al mismo tiempo que reprime y prohíbe la organización independiente, Díaz obliga a las empresas textiles a aumentar los salarios y a mejorar las condiciones de trabajo en aquello que de más brutales tienen.7
La preocupación por el problema obrero se extiende por el país, y el gobernador del Distrito Federal, Escandón, se dedica a crear sociedades obreras "moralizadoras" y de “ayuda mutua", y promueve festivales, conferencias, cursos de capacitación... Semanalmente recorre las fábricas de la capital, supervisa y habla con los trabajadores. Entre 1909 y 1910 crea medio centenar de estas sociedades, controladas directamente por el gobierno8

La clase

La represión no detiene enteramente la agitación, Durante el resto de 1907 y la mayor parte de 1908 la conflictividad obrera se mantiene, aunque dispersa. La profunda crisis por la que pasa la minería, los miles de trabajadores que avienta al desempleo y que rondan por el país, ocupan los titulares de los diarios de la época.

Durante 1909 y 1910 la conflictividad en los centros de trabajo desciende considerablemente.9 Los trabajadores más inquietos se incorporan, individualmente o por grupo, primero a los círculos reyistas -que apoyan la candidatura de Bernardo Reyes contra Diaz-, y luego a los clubes antireeleccionistas.10

En algunos gremios revive la idea del sindicato, pero son casos aislados prácticamente perdidos en el conjunto del país. De 1906 a 1909 el problema obrero se convierte en la preocupación central del régimen. Las huelgas de Cananea a Río Blanco han centrado el interés de los magonistas, mientras tanto los trabajadores empezaron a dar el salto de las sociedades de defensa a las organizaciones de la lucha de fábrica o gremial, demostrando en los hechos su carácter autónomo y bosquejando la idea de que forman una clase nacional, con intereses propios.

A las inquietudes de los trabajadores, son los trabajadores norteamericanos, sudamericanos y europeos los que a través de su experiencia militante sindical en organizaciones como la Internacional Workers of the World (IWW), junto con los magonistas, a través de los círculos obreros, quienes han presentado a la clase obrera una propuesta integral con proyección nacional.

La represión, la prohibición de contratar a trabajadores extranjeros en el ferrocarril y quizás la estrategia magonista de poner en el centro revo1ución directa y no desarrollo y formación de organizaciones sindicales dificultan el desarrollo del sindicalismo clasista a nivel nacional.


El Maderismo

La clase

Jean Meyer ha dicho que la clase obrera era numéricamente muy pobre en relación al país. Y para afirmarlo cita los censos de 1910. Según los números oficiales, había menos de 300 mil "obreros" entonces, y más de 500 mil "artesanos". No es muy claro que criterios utilizaron los empleados del censo para deslindar al obrero del artesano. Meyer reprodujo las cifras desglosando los oficios de los "obreros", pero no detalló nada sobre los artesanos. Y ya resulta extraño que en la primera lista la de "los verdaderos proletarios" no estén incluidos, o por lo menos especificados, los sastres y las costureras, por ejemplo.11 Por algún dato suelto,12 sabemos que entre los sastres había un buen número que se ocupaban como asalariados en talleres o fábricas. Respecto a las costureras, no hay duda de que en 191013 había verdaderos establecimientos industriales dedicados a la confección.

Queda todavía el problema de saber qué tanto compartían el mundo obrero algunos artesanos como los zapateros, o ciertos trabajadores de los servicios, como los cocheros.

De cualquier manera, Meyer hizo las cuentas y concluyó que nada po¬dían hacer los menos de 800 mil trabajadores de la industria, los servicios y las manufacturas aclarando que había que tomar en cuenta que en rigor no había ni 300 mil "obreros"- frente a los 11 millones de campesinos del país. La verdad es que, consciente o inconciente¬mente, manejó las cifras y comparó la población económicamente activa de los obreros- artesanos con la población total campesina.14

De cualquier manera, la casi totalidad de los trabajadores del país vivían concentrados en zonas predominantemente obreras: Orizaba, Córdoba, Veracruz, la ciudad de México, Tampico, Monterrey; las cuencas mineras de Chihuahua, Coahuila, Zacatecas, Sonora, Hidalgo y la zona textil de los estados de Puebla, Veracruz y México.

Y vivían en su conjunto, en condiciones difíciles: jornadas de trabajo de diez horas o más, bajos salarios, dependiendo del humor del patrón o del capataz, de las crisis recurrentes, de los accidentes; mandando a los hijos a trabajar desde los 8, 10 y 12 años, rentando o usando las casas del patrón; muchos, bajo el sistema de tienda de raya.

En la memoria de la mayoría de los trabajadores de 1910 debía estar alguna huelga, algún enfrentamiento directo con la fuerza pública, alguna inconformidad expresada públicamente, 1907 estaba muy cerca todavía.. Situaciones como esa seguramente los habían colocado ante la conciencia de que aquel era su mundo y no tenía marcha atrás: a una gran velocidad han adquirido una conciencia de si mismos, y sólo los tiros detienen el proceso.

El principio de la revolución, que debió permitir ese agrupamiento nacional de clase, puso en el centro la lucha contra la dictadura, la preocupación por el proceso electoral y las reformas administrativas. Parece como si el año uno de la revolución pasara en blanco para la clase obrera como clase.

El gobierno

Los primeros meses tras la caída de Díaz no mostraron ningún inte¬rés particular del nuevo régimen hacia los trabajadores. La verdad es que la cuestión social estaba profundamente enterrada bajo las preocupaciones administrativas y políticas generales.

El nuevo gobierno atiende el problema obrero sólo en la medida en que éste se manifiesta y crea problemas. Después del primer golpetazo de huelgas de 1911, en septiembre se forma un Departamento de Trabajo.15 Había que salir al paso del problema, pero más que nada, garantizar su control. El Congreso le fija tres tareas al nuevo Departamento: recoger y publicar todos los informes sobre problemas laborales; mediar en las negociaciones en¬tre patrones y trabajadores, "a solicitud de las dos partes" y “procurar que en todo conflicto se llegara a una solución de carácter estrictamente voluntario"16

Las huelgas textiles de 1912 señalan el avance del problema. Hay que encontrarles una solución. Y esta es una extensión del proyecto general del nuevo régimen: por encima de todo está la reorganización administrativa del país.
El gobierno debe tener en sus manos todos los aparatos de decisión; hay que crear uno para los conflictos en la industria textil. El poder lanza una iniciativa para celebrar una convención de industriales, que debe resolver el problema de una vez y para siempre, sin obligar al gobierno a legislar en materia laboral. Se forma un Comité Central de Obreros, que tiene vínculos orgánicos con las fábricas, pero el gobierno intenta transformarlo en una mera extensión de su aparato, siempre de manera provisional, para salir al frente de la agitación.17

A principios de 1912 Madero reunió un congreso de industriales textiles, para discutir, con el delegado del Comité Obrero y con las autoridades, las condiciones de trabajo en esa industria.

El Comité Obrero propuso una tarifa general para todas las fábricas y apoyó las proposiciones del gobierno en el sentido de reducir la jornada de trabajo, aumentar el 10 por ciento en los salarios y establecer un mínimo.

Con las contraposiciones patronales, el asunto se concretó a la disminución de la jornada sin rebajar los salarios, pero los trabajadores aceptaron la solución nada más que como un acuerdo provisional.
Para supervisar la puesta en marcha del documento, se nombraron dos comités (obrero y patronal); contra todo, la mayoría de las empresas no cumplió y vino una nueva oleada de huelgas.

Otro congreso. Los industriales no ceden. El Departamento de Trabajo se declara neutral. El nuevo régimen no se dedica a defender los intereses de los patrones, pero no está tampoco preocupado por las necesidades de fondo de los trabajadores. Si se le obliga, castiga a un lado o a otro, o deja que las "partes" se entiendan a solas: lo que importa es mantener la paz pública y la noción abstracta que él, el nuevo régimen, representa. Todo lo hace con la "ingenuidad" de quien cree que basta tener en las manos los resortes administrativos del poder.

Dos miembros del Congreso Obrero se quejan de la actitud patronal de uno de sus delegados a la Convención; el delegado los destituye y los manda encerrar; los trabajadores los apoyan y paran en Puebla.18

Los patrones dan un paso atrás: jornada de diez horas, salario mínimo y descanso dominical.

Como los conflictos laborales en otras zonas se producen aisladamente, el gobierno no interviene.19

Mientras, se deja que el idealismo populista de las clases medias prospere.20

Un grupo de trabajadores anarquistas los atacan en un mitin por su intervención en el movimiento obrero, como también han publicado una defensa de los magonistas recientemente encarcelados en Estados Unidos, van a la cárcel.

La cuestión social está suspendida: en Morelos, en las textiles... en donde se plantee.

El centro de trabajo
A los pocos meses de la caída de Díaz, cuando fue claro que el nuevo régimen se estabilizaba, se produjeron oleadas de huelgas.
Aunque los maderistas no tomaran ninguna medida particular en favor de los trabajadores, el fin de la dictadura parecía ser el fin de toda la estructura anterior. Si no estaba Díaz tampoco estaban ya los decretos de 1907 restringiendo la organización independiente en las fábricas textiles.
Las huelgas paralizaban prácticamente la producción de las fábricas de los estados de Veracruz y Puebla y en la capital. De enero a septiembre de 1912 hubo un total de cuarenta huelgas" (en la industria textil). En diciembre, paros totales de alijadores y estibadores en Veracruz y en Tampico, de mineros y ferrocarrileros en Guanajuato y Aguascalientes, y enseguida siguieron otras en Hidalgo y Jalisco.

En la capital, en 1911, los tranviarios y los trabajadores de La Colmena.21

Otra vez con una notable sensibilidad y con prisa especial, los trabajadores tomaron la iniciativa en el centro de trabajo. Y la actitud fue radicalizándose: en las textiles de Atlixco fueron a la huelga cuatro veces en unos meses.22

En toda la zona textil, los conflictos se reprodujeron sin descanso a lo largo del año. La mediación del departamento de Trabajo y del Comité Obrero, no conseguían más que detener temporalmente los conflictos, siempre bajo la promesa de que los grandes logros estaban a un paso. En el momento en que las promesas se agotaban y los trabajadores se radicalizaban, el estado aplicaba la reprersión y la tropa intervenía. En Miraflores, en Santa Teresa, en la Hércules..., el Departamento del Trabajo dió órdenes a las autoridades locales de obligar a los trabajadores a regresar a sus labores.23

Otra vez el obrero textil era el más radical. A menos de un año de la llegada de Madero a la capital, los hilanderos y tejedores habían formado una gran Coordinadora Nacional (de la que se desprendería el Comité Obrero.
En las fábricas había organizaciones formalizadas, mutuales, cajas de ahorro y algunos círculos de trabajadores. Las decisiones importantes se tomaban en asamblea, y las asambleas se llamaban sólo cuando eran necesarias. Este asambleísmo era ya marcadamente distinto al de l908, 1909 y 1910. Por otro lado, los vínculos formales entre unas fábricas y otras iban desarrollándose, aunque es claro que no existía un verdadero aparato para toda la industria aunque tendía crear organización de fábrica y también regional y nacional.

Si no se desarrollaron fue, tanto por el atraso relativo del movi¬miento, como por la intervención del gobierno, y aquí se apunta una política que luego va a continuar y profundizar el constitucionalismo.

El caso minero parecía ser distinto. En el norte se había creado una Unión Mexicana que aseguraba tener 16 sindicatos afiliados. En Cananea -donde después de la famosa huelga un grupo de despedidos hizo un plan para volar la mina- se fundó una Unión de Mineros, y en Rosita, Coahuila, una Sociedad de Obreros Mineros.24 En Tampico, el Gremio de Alijadores, y en el Distrito Federal los sindicatos de Sastres, de Canteros y la Unión de Tipógrafos.25

Todas estas nuevas organizaciones de fábrica y el asambleísmo de los textiles contrastan con las organizaciones mutualistas y sociedades de socorro.

Así que el salto organizativo parece darse a veces de un modo reflexivo y formal, -canteros, sastres, Unión Minera Mexicana- y otras simplemente se imponen en los hechos sin una estructura orgánica terminada -las textiles-; en unos casos más, aunque se formaliza -Cananea, Rosita, Gremio de Alijadores- es difícil saber si hay una conciencia clara de que se está dando "el gran paso hacia el sindicalismo", o si no es más que buscar una salida a las inquietudes urgentes.

La cosa es importante. Los sindicatos que se forman en la capital están organizados gremialmente, por oficio, y no agrupan a la totalidad de los trabajadores, ni siquiera a una buena parte de ellos. Se trata más bien de una reunión de "cuadros", de promotores. Tie¬nen un cuerpo teórico, aunque sea mínimo, que busca el acuerpamiento general de los trabajadores del país bajo la perspectiva de una nueva sociedad.26

Los cuadros

El fin de la dictadura abre grandes expectativas para los "idealistas" de la época. La revolución mexicana es un acontecimiento internacional y a México llegan anarquistas, anarcosindicalistas y so¬cialistas cubanos, norteamericanos, españoles y alemanes.27 Algunos llegan; otros, que ya están aquí, se muestran.

Magonistas y ex magonistas regresan al país o reaparecen.28 Liberales de las clases medias, viejos y nuevos, pasean sus inquietudes populistas.29
En cuanto la dictadura desaparece, en la capital se crean dos partidos: el Socialista Popular y el Socialista Obrero, El Socialista Popular reúne a profesionistas, sin un programa obrero y no influye en nada en los trabajadores.

El Socialista Obrero en cambio tiene un carácter de clase. Dos alemanes afinadores de pianos, un linotipista cubano y un albañil español (Pedro Junco) reclutan a algunos trabajadores, aunque también se integran algunos médicos, abogados e ingenieros. Tienen relaciones con la Internacional Socialista y la situación les hace concebir la forma¬ción de un gran partido al estilo europeo que aglutine a los trabajadores "manuales e intelectuales" con un proyecto político cuyo objetivo final es "la toma del poder por parte del proletariado". La declaración de principios es prácticamente una calca de la del PSO de España.30

En el norte, Antonio I. Villareal -expulsado del magonismo por sus relaciones con Madero, y futuro obregonista- funda en Chihuahua una Confederación de Trabajadores que intenta convertirse en organización nacional con un programa fundamentalmente sindical, como forma de lucha obrera. Un trabajador cubano, un abogado y un linoti¬pista la extienden a Zacatecas,31 y es posible que se formara también una segunda sucursal en Torreón.32

Estos grandes proyectos de organización nacional se quiebran al poco tiempo. El de Villareal desaparece con la vuelta al conflicto armado, sin datos que demuestren que haya podido desarrollarse.

El Partido Socialista se escinde y aunque se sostiene de membrete varios años termina extinguiéndose solo.

Esta escisión a mediados de 1912, va a producir los fermentos de donde saldrán dos de los ejes sindicales más importantes del país: la Casa del Obrero Mundial del Distrito Federal, y la Federación de Sindicatos Obreros de la República Mexicana, veracruzana.

Entre los trabajadores que se habían sumado al Partido hay quienes tienen una cierta formación anarquista. De algún modo se han conectado con la vieja tradición nacional que arranca en los años setenta del siglo anterior y que se continúa luego con el magonismo.

La llegada de un cubano al PS, purista del anarquismo -Moncaleano-, precipita las cosas. Las discusiones suben de tono y un grupo de trabajadores abandona el Partido y forma el Grupo Luz. En la desbandada, otros que han sostenido las ideas de "la acción múltiple" sindical y política. Toman nuevos caminos. Es el caso de Pedro Junco, que va a fundar la Federación de Sindicatos Obreros de la República Mexicana.

La relación de estos hombres con la tradición anarquista, es en lo fundamental seguramente libresca: las historias de las publicaciones obreras de 1870, de las organizaciones de la ciudad y del campo de Rhodakanaty, Villanueva, Zalacosta; la lectura de Regeneración y los otros periódicos magonistas. Pero encaja bien con la historia del país en los últimos cien años, que ha mostrado que toda revolución política, de los golpes militares a la Reforma, terminan con e1 reforzamiento del poder y las limitaciones cada vez mayores de los intereses populares. El apoliticismo y el autonomismo de clase se acomodan bien a la situación del país antes de 1910. Y como la nueva revolución no expresa sus contenidos sociales, las ideas siguen valiendo en pleno maderismo.

La escisión expresaba también otras cosas. No es casual que todos los escindidos hayan sido trabajadores; no es casual que al cabo de unos meses formaran la Casa del Obrero Mundial sobre una base gremial que apuntaba hacia el sindicalismo.


Un día Moncaleano se mete a uno de tantos mítines y, sin invitación, lanza una perorata encendida contra la participación de los "políticos en el movimiento obrero".

La policía lo ubica y lo detiene junto con cuatro compañeros del Grupo Luz, por haber publicado la defensa de los magonistas presos, en la misma noche es detenido con cuatro compañeros de Luz. A él lo expulsan del país, y los otros deciden en la cárcel, la formación de la Casa del Obrero.

Algunos de los puntos de la declaración constitutiva forman ya un cuadro ideológico coherente:

1) "Queremos la socialización de los instrumentos de trabajo, de la producción y de toda la riqueza acumulada a través de todas las generaciones.
2) La propiedad privada es la causa de la desigualdad económica y social que mantiene en lucha perpetua a la humanidad...
3) Libertad al hombre, la mujer y el niño...
4) La emancipación femenina de los prejuicios que han embargado su vida entera, en mayor proporción de todos los libertarios...
5) Libertad de pensamiento, libre acuerdo y federalismo, es el objetivo fundamental..."33

La Casa se organiza en base al grupo de cuadros de Luz y a dos sindicatos de gremio, sastres y canteros.

En 1915 la Casa y la Federación veracruzana serán las dos grandes organizaciones obreras del país. Ahora, a finales de 1912, han nacido como la respuesta de los cuadros obreros más formados, en un intento de acercamiento al conjunto de su clase.

Su existencia es pobre y no produce casi nada. En la capital, dos sindicatos gremiales y una Unión -la de los trabajadores de la Linera-, más de cuadros que de otra cosa, intentando penetrar al movimiento obrero. En Veracruz, la situación no era muy distinta.

Los mineros y los textiles habían demostrado ser los sectores más beligerantes. Por su número y concentración seguramente eran, con los ferrocarrileros, la columna vertebral de la clase obrera del país. Pero los tabaqueros, tranviarios y estibadores del estado de Veracruz vivían en zonas predominantemente obreras, en contacto directo con trabajadores ferrocarrileros norteamericanos y de la marina mercante miembros de IWW; habían compartido también las grandes huelgas textiles y ferrocarrileras; en la ciudad de México la concentración urbana había juntado en los mismos barrios y las mismas costumbres a canteros, sastres, hilanderos, panaderos, tranviarios...

Huitrón, Roldán, Méndez, Rivas, miembros del grupo Luz, fundadores de la Casa del Obrero pertenecían a este mundo.

Para la reflexión de estos años

l) Numéricamente la clase obrera es relativamente pobre en relación al gran mundo campesino. Pero su concentración, las duras condiciones de vida, el crecimiento industrial y su reciente experiencia de lucha, la convierten en un sector agrupado y con un gran poder po¬tencial.
2) Algunos trabajadores se incorporan individualmente o por grupos al movimiento armado sin un proyecto propio, específico de clase.
3) El nuevo régimen no plantea al trabajador ninguna alternativa, pero las expectativas que abre y el debilitamiento de la autoridad reinician las luchas en los centros de trabajo.
4) La gran oleada de huelgas y enfrentamiento con los patrones, produce organizaciones de corte netamente reivindicativa, inmediatas, en los sectores más conflictivos y combativos. Estas organizaciones "asambleistas" no se formalizan ni desarrollan un proyecto general para la clase.
5) En varios puntos del país aparecen organizaciones de corte sindical.
6) El fin de la dictadura propicia la creación de organizaciones con grandes planes para el movimiento obrero, que al poco tiempo desaparecen incapaces de ligarse a las luchas y de plantear alternativas, viables.
7) Se forman dos centros que aglutinan cuadros con una vaga perspectiva general sobre el papel de la clase: la COM, en el Distrito Federal y la Federación de Sindicatos Obreros de la República Mexicana en Veracruz.
8) Estas dos organizaciones no tienen un proyecto sindical claro y van detrás del movimiento en su conjunto, pero se consolidan.
9) La aparición en las calles del problema obrero obliga al nuevo régimen a desarrollar el esquema de una política para la clase: fin a las condiciones extremas de explotación, mediación de la autoridad en los conflictos laborales, dependencia de los trabajadores al estado.
10) Los contenidos sociales del movimiento armado no se muestran y cuando aparecen son reprimidos.
11) La clase obrera del país no ha conseguido adquirir una conciencia de si misma: no se concibe como clase.


HUERTISMO


La clase

El golpe de Huerta en enero de 1913 termina con las esperanzas de una nueva estabilidad. Una estabilidad en la que el poder del gobierno se reblandece y permite el desarrollo más o menos abierto de las preocupaciones de los trabajadores.
El movimiento armado si bien no había cesado, pues ante la negativa de Madero de devolver las tierras a los campesinos de Morelos, Zapata se mantiene en armas y el ejército federal realiza numerosas incursiones en pueblos de Morelos, el golpe de Huerta vuelve a levantar la lucha armada en gran parte del país.

Grupos obreros se suman a los grupos beligerantes: algunos mineros con las tropas de Obregón,34 contingentes ferrocarrileros con Villa 35 trabajadores aislados de la capital36 y seguramente de otras ciudades van al norte, al centro o al sur. También Huerta realiza levas entre los trabajadores.37

Pero hay ciudades que quedan separadas del escenario de la guerra. Allí el poder del gobierno se restituye enteramente. Huerta no ma¬neja ninguna política particular para los obreros y de hecho deja que las cosas sigan como hasta ahora, pero las huelgas ceden y puede apostarse que los patrones vuelven a tomar la ofensiva.
La guerra lo ocupa todo.

Mientras en el campo y para las corrientes armadas, este es el período en el que se desarrollan los contenidos y las contradicciones sociales, para la clase obrera la vida se detiene. Cuentan más la crisis económica, la desocupación, la escasez...


Los cuadros

En Veracruz, la organización no se desarrolla. Al fin del gobierno de Huerta quedaron cuatro sindicatos prácticamente deshechos.38
Para la Casa del Obrero Mundial este es en cambio el gran momento, y contra lo que suele decirse, no es sólo un salto sindical sino también político; Confluyen varias circunstancias para esto: la ciudad queda aislada, Huerta no disuelve el congreso, los diputados liberales forman el Grupo Renovador.

Atrapados en la capital, "los renovadores" encuentran en los traba¬jadores el único sector en quien pueden apoyarse. Las reuniones semanales de la Casa, a la que acuden grupos de obreros para escuchar conferencias, tomar clases de ciencias sociales, dibujo, historia o matemática, es el camino de entrada de los diputados. En el Distrito Federal, la presencia de estos diputados avanzados sirve como una especie de contrapeso a las tendencias huertistas por restituir la autoridad absoluta del poder.
Ex magonistas como Soto y Gama y Pérez Taylor se incorporan también a la vida de la Casa. A diferencia de los liberales populistas, los ex magonistas se integran como militantes, desde dentro, y se vuelven organizadores. Soto y Gama es prácticamente la cabeza ideológica de la COM en esta época.39

Entre enero y marzo, la Casa y los diputados del Grupo Renovador acuerdan celebrar un primero de mayo masivo por primera vez en el país. La idea es reunir a todas las sociedades obreras del Distrito Federal.40 La Casa se encarga de la organización de la propaganda, mientras los diputados consiguen el permiso de las autoridades de la ciudad. 41

Después de un trabajo exhaustivo de los organizadores de la COM y sus sindicatos, estos abren la marcha; detrás van todas las organizaciones formadas por Escandón, y que componen el grueso de las columnas de 20 mil trabajadores; más trabajadores en la calle que el mismo año en Londres.

Para los diputados se trata de una demostración pública que pone en dificultades a Huerta y los convierte a ellos en el interlocutor de los trabajadores. Los militantes de la Casa convierten la celebración en una jornada de sindicalización y expresan también su desacuerdo con el huertismo.42

Las primeras señales del "obrerismo" de los futuros constitucionalistas, Heriberto Jara en especial, aparecen aquí, aunque el maderismo sentó algunos precedentes.

Por la noche, Huerta manda detener a los miembros de la Casa que han citado a la manifestación. A los diputados no los toca por el momento.

A partir de ahora, la organización sindical y las luchas en los centros de trabajo crece rápidamente en la capital.

Los trabajadores de las textiles de San Antonio Abad, La Colmena y Barrón del Distrito Federal, y los de Miraflores van a la huelga.43
En mayo, la Unión de Obreros
 de la Linera se convierte en sindicato. La Asociación de Jóvenes Tallistas y Ebanista, y la de carpinteros, forman juntos su sindicato.

En junio, se formalizan el de mecánicos, el de pintores y yeseros. En noviembre el de rayadores, encuadernadores y foliadores, al que se suman algunos tipógrafos. En diciembre el de molineros de nixtamal expendedores de masa, y una unión de modelistas y moldeadores.
El intenso trabajo sindical de estos meses culminará en mayo con la creación de una Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal.

La declaración de principios expresa un cambio substancial, de síntesis y claridad, de experiencia. Es un programa táctico y estratégico bien definido:
I) Se acepta como método de la organización proletaria la lucha de clases, con la finalidad de socializar el suelo, el subsuelo, las aguas, los inmuebles, la maquinaria. etc.

2) Se adopta la acción directa exclusivamente , que consiste en el arreglo de los conflictos surgidos entre obreros patronos, con exclusión de intermediarios, y usar, además, en caso necesario, las armas del Sindicalismo Revolucionario, que son: boicot, label, sabotaje, huelga parcial y general revolucionaria en su caso.
3) Inscripción en su seno de todos los obreros, sin distinción de religión, banderas políticas o nacionalidad.
4) La implantación de la Escuela Racionalista en toda su extensión, para lograr la cultura proletaria por medio del periódico, conferencias, teatro, mítines, ateneo libertario y todos los medios de difusión al alcance de la Federación,
"En materia de política electoral, la Declaración de Principios excluye definitivamente la que pudiera desarrollarse dentro del seno de los sindicatos, porque además de que no encuadra con la acción directa, es contraria al unionismo proletario de resistencia. Lo mismo ocurre en materia religiosa, en la cual campean pasiones que pueden dar al traste con la organización obrera"xliv
El documento fue redactado por Soto y Gama.

Unos días después, el 27 de mayo, cuando el poder de Huerta se derrumba, se produce un gran movimiento huelguístico.

Los profesores del Distrito Federal, organizados ya en sindicato se declaran en huelga. Una serie de reuniones secretas de cuadros y sindicatos acuerda que el movimiento se generalice.

Los panaderos, que deben ser los primeros en seguir el movimiento, no paran más que parcialmente, debía ser el gran golpe para llamar la atención de la ciudad. Los tipógrafos no trabajan y no hay periódicos. Poco después se detiene el tráfico de tranvías y luego el de carros de alquiler.

Es un movimiento cuidadosamente preparado al que deben sumarse los electricistas de Necaxa para cortar el suministro eléctrico. La intervención de un comandante militar en la planta detiene a los trabajadores, pero -y parece que esto no estaba en los planes- los hilanderos y tejedores de la Alpina, de Tizapán, se solidarizan, y los trabajadores de Orizaba mandan un ultimátum al ayuntamiento de la capital para que solucione el conflicto.

Es el mayor acontecimiento obrero en la Ciudad de México desde por lo menos 1907. Huerta lo reprime, cierra la casa.

Soto y Gama, Luis Méndez y Huitr6n van a Cuernavaca buscando la protección del ejército Libertador del Sur. Huitrón regresa a la capital sin más, pero Soto y Gama y Méndez han sido ganados por el zapatismo al que se incorporaron un poco después.45

En julio, Huerta abandona el país.

El centro de trabajo

El “asambleismo” de las textiles sigue el ritmo de los conflictos. Si no hay movimientos no hay asamblea, no hay organización. Durante casi todo el régimen de Huerta, las luchas en las fábricas textiles se producen muy esporádicamente.

Los sindicatos que se habían formado en otros sitios -las minas del norte o Tampico- no tienen gran actividad mientras el conflicto armado ocupa el panorama.

La organización de centro de trabajo prácticamente es desbaratada durante 1913, y sólo a medida que las fuerzas revolucionarias van controlando definitivamente regiones cada vez más amplias, la organización se restituye.

En el norte, en zona villista, se crea la Gran Confederación de Gremios Mexicanos. Su fuerza substancialmente en el Estado de Aguasca¬lientes. Hay allí sindicatos de carpinteros, de pintores, de ferro¬carrileros, de obreros y hojalateros, de forjadores, moldeadores y modelistas, de canteros y trabajadores de la construcción, de calderos y aprendices. de mecánicos y ayudantes. xlvi La preocupación por agrupar en una misma organización a oficiales con ayudantes, a trabajadores más o menos calificados de una misma rama, señala por lo menos su carácter amplio.

En el norte se rehace la Unión Minera Mexicana. En Monterrey se forma una sucursal de la Casa del Obrero Mundial

Es claro el salto a la formalización de la organización sindical y la tendencia al agrupamiento de diversos sectores.

El gobierno

Huerta se ocupa de los problemas laborales, siguen funcionando las instituciones creadas durante el maderismo y se establecen otras con el mismo carácter.xlvii
Hay sin embargo una especie de salto atrás. Ya no hay ni siquiera el populismo desconfiable de los clubes maderistas proponiendo leyes sobre accidentes de trabajo. El Departamento del Trabajo se dedica exclusivamente a levantar estadísticas.48

Para la reflexción

l) El golpe de Huerta suspende el proceso nacional en el que los trabajadores estaban tomando conciencia de sí mismos y lo centra todo en la lucha armada contra el dictador.
2) El conflicto armado desarrolla, ahora sí, tendencias sociales más o menos definidas, y ocupa el panorama general sin que la clase obrera se incorpore como tal.
3) Para la mayoría de los trabajadores pasa desapercibida la lucha de las corrientes armadas.
4) La capital, aislada, bajo la confusa estabilidad del gobierno de Huerta, es por primera vez el mayor centro de organización obrera.
5) La Casa del Obrero Mundial del D. F. crece, se solidifica y termina por encontrar un proyecto sindical coherente.
6) Los futuros constitucionalistas descubren la importancia de la clase obrera como base social y tienen sus primeros contactos con ella.



1914
La clase

Al tomar el poder, el maderismo primero y más tarde Huerta, se encontraron con un aparato administrativo porfirista que se mantenía en pie y aseguraba el curso institucional del gobierno, y sobre él caminaron. En julio de 1914 el aparato ya no existe. Las instituciones surgen de los cuerpos armados que llegan imponiendo sus necesidades militares, sus proyectos sociales y políticos.

La estabilidad administrativa en la que han vivido hasta ahora la gran mayoría de las zonas industriales, desaparece. Los trabajadores no observan el choque de corrientes armadas que se está produciendo, pero de cualquier manera lo viven.

La revolución ha pasado lejos de ellos o los ha incorporado individualmente, pero ahora está presente en la quiebra de las autoridades tradicionales -alcaldes, gendarmes, gobernadores, congreso, burocracias- y enana terrible crisis económica.

Ignacia Torres, una joven costurera de la capital que luego intervendría activamente en la huelga general de 1916, recuerda la confusión de aquel mundo de tiros, de ejércitos que vienen y van... en el que los talleres se quedan sin telas para trabajar y escasean los alimentos; los comerciantes acaparan y juegan con los precios, los patrones con el desempleo...49

El proceso social que en otras zonas lleva cuatro años desarrollándose, empieza verdaderamente ahora para los centros fundamentales de concentración de la clase obrera.

Los trabajadores en su conjunto no distinguen ni los contenidos sociales de la lucha que comienza a producirse entre los cuerpos armados, ni su propia situación en el conjunto del conflicto armado. Para este momento, otros sectores ya han definido -con mayor o menor claridad- su proyecto general. En las zonas zapatistas se están perfilando ya las formas de autogestión de las comunidades, y se contemplan los grandes problemas nacionalesl; el Plan de Guadalupe sirve a los constitucionalistas como programa. El villismo arrasa con la estructura de poder del latifundio en Chihuahua.

La clase obrera esta muy lejos, pero empieza a formarse. En esta etapa, más que conflictos, los trabajadores van a producir organización.

En los meses que parece haber un suspenso en la lucha de tendencias revolucionarias -de julio a diciembre cuando Obregón sigue a Carranza separándose de la Convención-, el proceso se da muy rápidamente y de forma autónoma.

Todavía hasta finales de enero de 1915, los trabajadores tienen tiempo de seguir libremente su acuerpamiento. En la capital, el gobierno de la Convención parece asegurar una nueva estabilidad que concede un gran espacio a la clase obrera, 51 En el estado de Veracruz, en Tampico y la zona petrolera de la Huasteca, en Monterrey, bajo control constitucionalistalii las autoridades dejan de hacer.

A partir de febrero los constitucionalistas van a urgir una toma de posición y los trabajadores tendrán que dar un gran salto que a la larga los quebrará internamente. Irán a rastras, desbordados por los acontecimientos, y desde el principio y a lo largo de muchos años, se resistirán al proceso.53 El centro de trabajo.

La segunda mitad de 1914 -Huerta deja- en julio el poder- es de organización febril: En la capital, en septiembre se fundan el sindicato de albañiles y el de dependientes de restaurantes; luego el de tallistas, el de me¬cánicos, el de plomeros, herreros y hojalateros. En octubre, la Confederación de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías, el sindicato de cigarreras, el de pureros de la antigua Santa Rosa del Oro, el de zapateros de El Eclipse y el de chóferes. En diciembre el de curtidores, el de bizcocheros y el Mexicano de Electricistas que agrupa también telefonistas-. Finalmente, los trabajadores textiles llaman a un congreso nacional.54

En Orizaba se reagrupan los trabajadores de las fábricas de tabaco. y la zona textil vuelve a la vida55. La Confederación de trabajadores de Pedro Junco, en cinco meses crea 12 sindicatos nuevos y reconstruye los cuatro que tenía en julio.56La Unión Minera Mexicana sigue con vida. En Tampico y sus alrededores, petroleros, alijadores, carpinteros.57

Y el salto no es sólo numérico. De los sindicatos del gremio empieza a pasarse a los sindicatos por centro de trabajo o, por industria -SME, pureros de Santa Rosa, tranviarios, zapateros de El Eclipse- y se tiende a la formación de federaciones nacionales como la que pretenden crear los textiles.

Todo indica que la clase, en esta quiebra general de instituciones, busca afanosamente su propia organización. Más que de conflictos, esta es una época de organización.

El proceso desborda con mucho a los cuadros. La COM del Distrito Federal promueve la formación de sindicatos, pero la gran mayoría se crean sin ella, bajo su propio impulso. Sólo después, cuando sienten la necesidad de un nivel superior, acuden a la Casa o aceptan las invitaciones de ésta.

La Confederación de tranviarios se forma durante la huelga.lviii Los electricistas y telefonistas son empujados por la sindicalización general, y cuando Huitrón se presenta en una de sus asambleas para convencerlos de que se unan a la Casa, ante los recelos de los trabajadores asegura que la Casa no es un organismo ya definido sino que está en proceso de formación.59

En Orizaba, la Confederación del trabajo aprovecha los movimientos aislados para promover la incorporación de los trabajadores.lx En el puerto, los sindicatos que se adscriben están muy lejos del control de la Confederación. lxi En Tampico el auge sindical concretara una coordinación formal.

La COM no tiene un control orgánico efectivo sobre los sindicatos que se le suman, la organización de delegados que se forma no es la autoridad suprema, lxii y es difícil establecer cuando son los militantes y cuando los sindicatos, los que hablan a nombre de la Casa.


Los cuadros

En 1912 se había producido una discusión entre los Flores Magón y personajes de la Asociación Internacional de Trabajadores, de tendencia anrquista.
El Partido Liberal sostenía que el movimiento armado, contra todo lo que pareciera, era el principio de una revolución social. Los anarquistas de México intervinieron contestando que no se trataba más que de una lucha por el poder político.63  En 1914 después de que Huerta abandonó el poder Huitrón decía en una carta al Congreso Anarquista de Londres que “las circunstancias políticas del país han impedido nuestro trabajo” y que "la conmoción mexicana es una revolución que tiene mucho de econó¬mica, pero no es la revolución social que estamos esperando”.64

Soto y Gama estaba convencido en 1913 que la lucha armada no era más que una pugna de facciones, y todavía al abandonar la Casa en 1914, se despedía resaltando la necesidad de mantener la autonomía del movimiento obrerolxv. Sin embargo, si se va, es para sumarse al zapatismo, así que para él, cuando menos en Morelos hay una revoluci6n social en marcha.

En la misma carta a Londres, Huitrón escribe: "Para contestar con toda honradez debemos decirles lo siguiente: la Confederación del Trabajo en el país (la COM) apenas está fundada y aún no pasa de ser una aspiración".66

Jacinto Treviño, que va a Tampico para formar un grupo magonista señala:
"En Tampico fue la primera experiencia que yo tuve con sindicatos obreros (...) Primero formamos un grupo anarquista (...) y entonces empezamos a asistir a las asambleas de los sindicatos para nuestras predicas, y nos metimos...
“Entonces el grupo anarquista se convirtió en anarcosindicalista (...) abandonando el anarquismo absoluto, la revolución directa”.67

Hay dos organizaciones que parecen tener la suficiente fuerza como para convertirse en aglutinadores.
La COM del Distrito Federal refuerza la autonomía, y la Confederación del Trabajo de Veracruz, aunque no desdeña el apoyo del gobierno, se concentra en la formación de sindicatos sin ninguna alianza abierta con él.
En septiembre la Casa expulsa a Marcos López Jiménez por aceptar el cargo de director del Departamento del Trabajo.68  En diciembre dejan fuera a Eloy Armenta, Pérez Taylor y José Collado por "tomar el nombre de la COM para un asunto político".69

En diciembre, al salir Carranza de la capital, la Casa rechaza una invitación para afiliarse al constitucionalismo porque “los líderes no se atrevieron a comunicárselo a sus gremios”.70

Se ve que es grande la presión de los constitucionalistas sobre los cuadros. A principios de enero, estando la convención en poder de la ciudad, los de la Casa comentan la creación de una Confederación obrera formada por el Gerardo Murillo, conocido como el Dr. Atl, en el estado de Veracruz. Si no usan un lenguaje agresivo, por lo menos llaman la atención de los trabajadores diciendo que ellos no tienen nada que ver con la nueva organización.71

Cuando los constitucionalistas toman otra vez la capital el 29 de enero, la presión debió aumentar. Hasta el 27 la Casa tramitaba sus asuntos con la Convención.

Para febrero no parecer haber disyuntiva: hay que decidir: La Convención Revolucionaria con Villa y Zapata o los Constitucionalistas de Carranza, Calles y Obregón.

Por otro lado, es muy posible que Atl haya conseguido formar un grupo de militantes incondicionales. Mejía, uno de los líderes del sindicato tranviario, el único secretario general en formar un batallón rojo - en febrero amenaza abiertamente con cerrar Pantaco si los trabajadores no están dispuestos a entrar en los batallones. La Convención lo acusa de haber recibido una gran cantidad de dinero.lxxii


El Constitucionalismo
Expulsados de las zonas campesinas donde arde la revolución social, los constitucionalistas se refugian en las zonas urbanas industriales. En enero de 1915, en su peor momento militar, aún controlaban todos los centros industriales importantes del país, a excepción de la capital.
En 1914, ocupando la capital, los constitucionalistas le dan forma al Departamento de Trabajo y resuelven el problema tranviario apoyando la posición de los trabajadores. En octubre limitan la jornada de trabajo en las fábricas textiles del Estado de Veracruz, y en enero de 1915 hacen lo mismo en Puebla y Tlaxcala.
Pero no cuentan con un apoyo activo de la población, que se mantiene al margen. A Carranza le repugna la agitación sindical, ninguno de sus jefes presta atención al problema obrero; en cambio, el grupo de consejeros constitucionalistas se da cuenta clara de que hay que ganar la participación del único pueblo a la mano. Jara y Dr. Atl han tenido tiempo de observar la reserva de fuerzas sociales que constituye el movimiento obrero no utilizado por ninguna corriente revolucionaria, fuerza que los atrae pero de la que desconfían simultáneamente. En 1916 Dr. Atl en un mitin afirmará: "La emancipación de los trabajadores puede ser obra de los trabajadores mismos".

Durante su período al frente del gobierno del estado de Veracruz, Jara se mostrará particularmente intransigente con las organizaciones obreras.
Durante la etapa en la que ocupan la capital en 1914, Jara y Atl se deciden y desarrollan un programa para los obreros. Consiste fundamentalmente en obligar a los trabajadores a solicitar el apoyo del gobierno para instrumentar una campaña publicitaria medidas espectaculares y disminuir la influencia de los sindicatos organizados.
La huelga de tranviarios estalla el 3 de octubre de 1914; al día siguiente, el Gobierno interviene la empresa y garantiza una solución en el plazo de un mes. La Federación de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías se constituye el día 8 y antes del plazo fijado el gobierno resuelve el conflicto.
Dos meses después, cuando los telefonistas y electricistas formaban e1 SME, los tranviarios los invitaron a abandonar la COM y sumarse a su federación, mucho más cercana a los carrancistas; amenazan con aplicar sanciones a los trabajadores que no se sumen al sindicato tranviario.
Los datos son elocuentes, Atl ha conquistado para los carrancistas al menos a un sector en la capital, los tranviarios.
En Veracruz, el gobernador militar da toda clase de facilidades a la Confederación del Trabajo. Desde enero la mediación del Departamento de Trabajo se hace norma en los conflictos laborales de todo el estado. Por lo general aunque usa todos los recursos conciliatorios, el Departamento termina apoyando la posición de los trabajadores.
Como un recurso más en su política obrerista, el ala izquierda del carrancismo, está dispuesta a llegar hasta el enfrentamiento con industriales y comerciantes.
De cualquier manera, a principios de 1915 el proyecto constitucionalista para el movimiento obrero, es más que vago. En marzo, el De¬partamento de Trabajo estará realizando una política de sindicalización oficialista totalmente aparte de la Casa. Lo único que tienen claro, es que quieren convertir al movimiento obrero en una base de apoyo fácilmente manipulable.
La habilidad del constitucionalismo no consiste en haber creado un proyecto atractivo para los trabajadores, sino en haber encontrado formas de empujarlo, de obligarlo a decidirse explotando sus debilidades Ha descubierto una fuerza social marginada del proceso revolucionario, y ha encontrado que en ella late la necesidad de romper su aislamiento. Suma los datos y crea los mecanismos para ser él quien ofrezca una salida al aislamiento y ponga a la clase obrera a la cola de su proyecto.
Para la reflexción
l) La estructura institucional del país al fin se desmorona con la caída de Huerta: el ejército profesional, las cámaras legislativas, los municipios, el presidencialismo, los equilibrios de fuerza en cada localidad. La revolución social está abierta.
2) Paralelamente a ese proceso, los trabajadores se lanzan nuevamente a construir su organización. En los sindicatos encuentran su fuerza.
3) La lucha de corrientes en el movimiento armado ha pasado de lejos para la clase obrera en su conjunto.
4) Los trabajadores inician un proceso de acuerpamiento y de conciencia de sí mismos, que lleva cuatro años desarrollándose en algunos sectores.
5) Programáticamente, la Convención a través de su ala izquierda, ofrece un proyecto muy cercano a su tradición, a su actual nivel desarrollo. El ala derecha, a cambio, no entiende el problema ni está interesada en él. La política obrerista de la Convención rara vez se concretará más allá de las palabras.
6) El constitucionalismo, más que una proposición atractiva para los trabajadores, lo que tiene es una visión muy clara de sus debilidades que llena con un falso camino, en el que parece que la clase obrera a cambio de abandonar su marginación y sumarse a ellos, recibe un espacio en el nuevo proyecto social. No desdeña la corrupción ni la maniobra en su trato con los obreros.
7) Ninguno de estos programas penetra verdaderamente entre las grandes masas obreras y sólo incorpora a los cuadros y a pequeños sectores de la clase.


La Convención Revolucionaria



Los cuadros
Para los grandes caudillos de la Convención -ya sin Carranza, sin Obregón y sin Gutiérrez-, la clase obrera no despierta un interés particular. Al final de cuentas lo que ellos representan fundamentalmente es el gran movimiento campesino del país.
Son los antiguos militantes de la COM quienes definen una actitud hacia los trabajadores como clase, y apoyándose en el Ejército Libertador del Sur, intentan imponerla al resto.
Luis Méndez ha sido fundador de la Casa y militante por tres años; Pérez Taylor, uno de los pocos intelectuales que se integraron orgánicamente a la COM; Soto y Gama de hecho la dirigió ideológicamente en 1913 y 1914, y quizás los dos documentos más importantes de esos años han salido de su cabeza.lxxiii
En enero, al discutirse en la asamblea convencionalista el problema tranviario, Soto y Gama y Pérez Taylor defienden la proposición que traen los trabajadores para destituir de su puesto a un interventor. Cuando uno de los convencionalistas quiera dar de lado el problema para que lo resuelva " el Poder Ejecutivo", Soto y Gama contesta violentamente que una tramitación de ese tipo es "acrítica y empapada de las viejas prácticas porfirianas"; para convencer a la mayoría de la asamblea, busca formas de conciliación proponiendo que no se despida al interventor, sino que simplemente se cancele su plaza.
En marzo, esta ala convencionalista con antecedentes obreros, presenta un programa para los trabajadores de las fábricas, las minas, los talleres y los servicios. Concebido en términos muy generales, capaces de encontrar un espacio en el programa general de la Convención, sostiene el derecho de huelga, de boicot y sabotaje como armas indispensables para el obrero; Se pronuncia además por la total autonomía de las organizaciones obreras.
Se produce la discusión, Soto y Gama dice que en cuanto a la fijación de salarios, el gobierno no debe intervenir porque "eso lo debe conquistar la clase trabajadora por la huelga, el boicotaje, por la acción directa".lxxiv Luego, refiriéndose al derecho de huelga; "es un derecho que ha tenido que reconocer a balazos y que ahogar en sangre Porfirio Diaz (...) es un derecho que Huerta no nos pudo quitar (...) ¨y cómo vamos a decir que concedemos misericordiosamente ese derecho?". Y añade: "(hay que) demostrar al pueblo que la revolución se hace en defensa de sus ideales y que les devuelve los derechos que le quito la dictadura porfiriana. Esto, sencillamente, no es más que prestigiar la Revolución ante el pueblo mexicano”.
Luis Méndez, defendiendo también el Programa:
"El boicotaje es una arma legítima que se impone en muchos casos como la única manera de solucionar algún conflicto y como la única manera de perjudicar en sus bienes al capitalista, Tengo que repetir (.,.) de que es imposible que el obrero obtenga ninguna mejoría aun suponiendo sus justas peticiones, como sucede en casi todas las cuestiones obreras, sin que el capitalistas se sienta lastimado, porque es lógico. Un ladrón, por ejemplo, se consideraría defraudado si el robado mismo lograre substraerle el dinero de la bolsa".
"Debo decirle al señor Zepeda que en los peores tiempos (...) en los tiempos de la dictadura huertista, el boicotaje se practicaba sin estar considerado en ningún artículo constitucional... Yo me opongo a que en el artículo en cuestión, entre paréntesis se exprese la palabra, el término, "concediendo" o "conceder", Debe ser "reconocer", porque en realidad no se va a conceder nada de lo que ya en derecho existe en el reglamento de los trabajadores. Repito, no sobra absolutamente que se reconozca ese derecho, que de cualquier manera, autorizándolo o no autorizándolo, la legislación del trabajo que en algún tiempo (yo deseo que sea pronto) se establezca, a pesar de todo el boicotaje se establecerá y el boicotaje se llevará a efecto".
La política de los "ideólogos" zapatistas para el movimiento obrero, era clara: reconocimiento de su autonomía y de la acción directa como arma fundamental; derecho sin restricciones a su organización sindical, reivindicando a los trabajadores su categoría de pueblo, de partícipe en la "revolución social" que está contenida en "la revolución política".lxxv
Había un proyecto, que ya antes de estas discusiones de marzo, de un modo más general había sido planteado en el Programa de Reformas Politico-Sociales de la Revolución:
"XIII. Reconocer amplia personalidad ante la ley a los sindicatos y sociedades de obreros, dependientes o empleados, para que el Gobierno, los empresarios y los capitalistas, tengan que tratar con fuertes y bien organizadas uniones de trabajadores y no con el operario aislado o indefenso"
"XIV. Dar garantías a los trabajadores concediéndoles amplia libertad de huelga, de boicotaje, para evitar que estén a merced de los capitalistas"
"XV. Suprimir las tiendas de raya y el sistema de "vales" para la remuneración del trabajo de los operarios de toda la República.”
“XVI. Precaver de la miseria y del prematuro agotamiento a los trabajadores por medio de oportunas reformas sociales y económicas como son: una educación moralizadora, leyes sobre accidentes de trabajo, pensiones de retiro, reglamentación de las horas de labor, higiene y seguridad en los talleres, fábricas, minas, etc., y en general por medio de una legislación que haga menos cruel la explotación del proletario"lxxvi
Los grupos de la Convención no se enfrentan a la cuestión obrera hasta que toman la capital a principios de diciembre. Y la capital era algo que les quemaba las manos, especialmente a los villistas.
De cualquier manera, en diciembre y enero, con o sin gusto, la capital aparece como el centro de conflicto. Y allí se dejan llevar por la inercia. Si el movimiento tranviario ya puso en las cabezas de ciertos sectores obreros la mediación del estado, los convencionalistas la aceptan. Mantienen el Departamento del Trabajo y los electricistas le presentarán los documentos para "legalizar" su sindicato. Se plantea el problema de la destitución del interventor en tranvias y los tranviarios van a la asamblea convencionista a soli1icitar que se les resuelva. Viene la posible huelga de teléfonos y el propio Presidente interviene. Se permite ampliamente la actividad sindical y es en estos meses cuando se forman el Sindicato Mexicano de Electricistas, el de curtidores, y el de bizcocheros, y cuando los textiles llaman a su congreso nacional.
Pero la mera inercia no sirve. En dos momentos particulares, la Convención va a ser emplazada a tomar una actitud definida frente al problema obrero.
La primera se produce con esa solicitud de la Confederación tranviaria para que se despida a un interventor de la empresa. A pesar de los esfuerzos del ala obrerista la mayoría vence y el problema se turna al Presidente interino.lxxvii
Y esto sucede precisamente a los tranviarios, con quienes Atl había empezado a practicar su política de mediación directa del estado.

El segundo, que se plantea con el problema de los telegrafistas agrupados en el SME, va a seguir un camino distinto. El sindicato se dirige directamente al gobernador del Distrito Federal, y luego hacen intervenir al propio Roque Gonzlez Garza. La respuesta de este es vaga, habla de problemas de interés nacional, aunque con el avance del problema va a irse inclinando hacia los trabajadores. Pero el Ejecutivo convencionista no controla realmente la situación, y la 12a. inspección de policía interviene suspendiendo la huelga que ya ha sido estallada.
La Convención es una reunión nacional de tendencias dispersas: del zapatismo que para entonces ha definido ya con bastante claridad su programa agrario, al maytorenismo que no tenia ningún contenido popular de fondo, pasando por el villismo que no se aplica a revisar los contenidos sociales de su movimiento. Y allí metidos, personajes de la clase media de todos los colores, Si es cierto que tienen un Programa de Reformas Político-Sociales, y cuando se siguen las discusiones que conducen a su elaboración, es claro que el acuerdo es muy vago y que en el momento de detallar las condiciones de cada asunto, el conflicto tendrá que estallar.
En la discusión de marzo del 15 con la Convención en Cuernavaca, cuando M. Méndez y Soto y Gama concretan el programa obrero, se van a encontrar con una resistencia de algo más que de matices. El delegado de la División del Norte abre las baterías contra el programa obrero en estos términos:
“Hoy temo mucho repetir lo que dije la sesión anterior, que la Constitución da ya bastantes libertades a los obreros y bastantes garantías a esas asociaciones".
“Temo que los agitadores basados en las garantías que les otorga la ley a discusión se hagan más tiranos y que los obreros obedeciendo ciegamente a sus directores, ocasionen trastornos a la Patria en el porvenir".
(La discusión se produce después del Pacto de los 67 militantes de la COM con Carranza).
“Yo creo, señores delegados, que en la actitud no debíamos de permitir así nomás el derecho de huelga, aquí dice, "dar garantías a los trabajadores, concediéndoles amplias libertades de huelga”. Eso de amplia libertad de huelga muy bien pudieran creer esas gentes, la mayor parte ignorantes, que la amplia libertad consiste en la destrucción de los intereses de los demás, en el ataque y la destrucción a los talleres y las fábricas y más donde ellos trabajan, y naturalmente, si esto les hacemos creer erróneamente, si los agitadores que los dirigen les dicen que vayan a destruir, ellos no vacilarán en acabar con aquello que es su ocupación y su medio de conseguir el sustento".
"Creo sinceramente, señores Delegados, que debe agregarse aquí que se autoriza la huelga pacífica, pués de esa manera el Gobierno puede hacerles reclamaciones con más derecho..."
Otro delegado de la División del Norte, que ha votado en favor del programa obrero, aclara:
"Si bien es cierto que el obrero puede alegar que tiene muchos de¬rechos, en cambio tiene muchas obligaciones. La industria nacional está todavía naciente (...) y esa industria puede muy bien venir abajo con el sólo antojo de una Mesa Directiva, de una gerencia de estos sindicatos... " para eso precisamente se le ha dado la personalidad jurídica (a los trabajadores), para que por los medios justos, por los medios equitativos se entienda tanto con el gobierno como con los patrones".
Y otro delegado:
"...si se discutía respecto al reconocimiento de las Uniones ante el Gobierno (...), no quiero hablar contra el obrero... Pero de eso a que se le concedan todas las prerrogativas que viene a ser un peligro para nuestras instituciones sociales y políticas, porque aun que digan que tengo miedo a ese respecto, porque he visto, en el terreno de la práctica todos los grandes males que acarrean tales facultades".
La oposición al proyecto es tan dura, que Otilio Montaño tiene que intervenir:
"Bastante caótica ha sido la situación, hasta ahora, del pobre obrero. No ha podido conquistar verdaderas garantías, no ha podido salir de las manos de los tiranos patrones y no ha podido conseguir de los Gobiernos el ser amparado, con la protección que tiene derecho a recibir y que reclama".
"Me llama poderosamente la atención que ahora, cuando la revolución ha pretendido establecer una reforma en beneficio del pueblo venga a ponerse obstáculo para que se realice esa reforma, vengan a traer vacilaciones que no conducen..."lxxviii
La discusión finalmente se centró en determinar el grado de libertad que se concedía a los trabajadores en el uso de sus derechos. Todos los que intervinieron, estuvieron de acuerdo en apoyar la formación de sociedades obreras de resistencia, y en promover a la ley el derechode huelga. En lo que los opositores insistían era en la intervención del estado: las huelgas deberían atenerse a la conciliación, no alterar la paz pública.
En realidad, el conjunto de los opositores al programa obrero habría votado el Articulo 123 de la constitución de 1917, que estableció la mediación del gobierno, y seguramente no habrían tenido nada que objetar a la legislación laboral posterior que condicionó la formación de los sindicatos, los plazos de los movimientos y dio algunas garantías a la parte patronal.
En la Asamblea constituyente de 1917, estos derechos obreros restringidos fueron tratados como la máxima conquista. Allí, los delegados convencionistas que dudaban en marzo del 15, hubieran podido expre¬sarse en positivo. Ahora, ante una corriente radical beligerante que planteaba dar a los trabajadores derechos mucho más amplios, estos hombres tomaron el camino de la restricción, obligándose a usar argumentos que habrían quedado seguramente en su cabeza ante un proyecto como el del Articulo 123,
Como programa general, nadie planteó la cuestión obrera -fuera del movimiento obrero- tan radicalmente como esta ala "obrerista" de La Convención.
De cualquier manera, la distancia entre los escritos de Soto y Gama y Méndez en 1913 y 1914 como miembros de la Casa, y este programa de 1915, es un abismo. No hay nada en éste sobre el fin de la propiedad privada, nada sobre una nueva sociedad de trabajadores libremente asociados.
Mientras el proyecto agrario zapatista .-En el que intervienen Soto y Gama y Méndez detalla ya en esta época una profunda transformación social y política, con sus nuevas formas de gobierno, de administración de la tierra, para el movimiento obrero se contemplan sólo medidas de defensa y organización que no tocan el cuerpo de la estructura industrial.
Y esto muestra que el problema obrero no es prioritario aun para la tendencia más radical y obrerista de la Convención.
Pero lo que en ese momento se está jugando no es tanto el proyecto general, sino las medidas concretas.
La Convención no ha mostrado en los hechos una política obrera clara; ni siquiera los balbuceos constitucionalistas.

Enero de 1915








El conflicto armado
La correlación de fuerzas está inclinada a favor de los ejércitos campesinos. Controlan todo el norte con excepción de una pequeña franja fronteriza de los estados de Tamaulipas y Nuevo León, controlada por Villarreal, constitucionalista, y Agua Prieta, en donde esta Calles, quedando además el estado de Colima y parte de Michoacán en manos de Murguía y Dieguez.lxxxi
Los constitucionalistas también mantienen el puerto de Tampico, sus alrededores están en poder de Treviño, y en el estado de Sinaloa, de Iturbe.
En los primeros días del mes, Alvarado, Atl, Dieguez y Obregón, forman una Confederación Revolucionaria que agrupa a la "izquierda" del carrancismo, y que entre otras cosas pretende convertirse en el aglu¬tinador del movimiento obrero.
Es el primer intento de los constitucionalistas por formar un partido de gobiernolxxxii y en el comité central se incorporan a hombres con pasado obrero o arraigo de algún tipo entre la clase. lxxxiiiAl parecer, la Confederación fue el centro de las relaciones con el movimiento obrero.
La clase
Para enero de 1915, la ciudad de México es sede de más de 70 sociedades y organizaciones gremiales, que van desde la Unión Católica Obrera hasta la Casa del Obrero Mundial; empleados federales, judiciales, Partido Socialista Obrero, Partido Socialista, Sociedad Moralizadora de obreros: Sociedad de mecánicos, canteros, panaderos, meseros, ferrocarrileros, choferes y la Gran Liga Obrera,lxxix
Del capital total en la república, el 77% es norteamericano.lxxx Las inversiones predominantes son francesas, y el conjunto estaba distribuido de la siguiente manera:
En la Minería el capital norteamericano barría con el 81% del total; un 16% era francés . En ferrocarriles un 27% de 1as acciones no son mexicanas. En la industria de transformación, el capital francés es el más importante con el 53% del total, seguido por el norteamericano con un 15%. En la industria eléctrica los británicos controlaban el 78%, dejando a norteamericanos y franceses el 8%. También en el petróleo el capital británico es predominante con el 55%, aunque los Estados Unidos tenían ya el 38%. En la banca el reparto era así: capital francés 45%, norteamericano 18%, británico 11%.
A principios de mes los electricistas y telefonistas del SME realizan una asamblea para discutir peticiones de aumento salarial y reinstalación, deciden emplazar a la empresa Mexicana de Teléfonos, dándole un plazo de 24 horas para responder, pues en "caso de no recibir contestación quedaremos en libertad de obrar en la forma que la asamblea determine"l34
Mientras tanto, la campaña de la Federación de Empleados y Obreros de la Cia. de Tranvías sigue contra el naciente SME. El 14 de enero la Confederación publica una convocatoria para que ingresen telefonistas y electricistas, advirtiendo que "el día 20 del actual se cerrarán las inscripciones, y el 25 se efectuará una junta general, en que se tomará una determinación respecto de los compañeros que se han negado a pertenecer a esta Federación”.l35 el mismo día el SME realiza una asamblea acordando estallar la huelga el 21. Los diarios informan que la huelga no estalla porque "las gestiones encaminadas a solucionar las dificultades que surgieron entre la Compañía de Luz y Fuerza y el Sindicato Mexicano de Electricistas han dado buenos resultados y se consideran definitivamente desvanecidos los temores de una huelga" l35i, Pero ese mismo día se reune en asamblea extraordinaria la Confederación de Sindicatos del Distrito Federal para discutir la manera de resolver lo mas pronto el conflicto entre el SME y las compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana, ya que la huelga si fue decretada e inmediatamente suspendida por la Inspección de Policíal35ii. Dos días después se realiza una junta en donde participan delegados de la empresa, del sindicato y de1 gobierno de la Convención. En la reunión se explicitan las demandas obreras: aumento del 10% al 50%, indemnización por accidentes de trabajo, atención médica gratuita y por un profesionista nombrado por los trabajadores; botiquines, pensión vitalicia para los accidentes paralíticos; alumbrado y calefacción gratis para las casas de los trabajadoresl35iii. La empresa acepta todas las condiciones excepto dos, entre ellas la más importante, el aumento de salarios.
Al no llegar a un acuerdo se nombra una comisión del sindicato para tratar directamente con la empresa. Roque González exhorta a los trabajadores para que se mantengan “unidos haciendo labor patriótica y acatando las indicaciones que en esos momentos les hiciera el gobierno, ya que éste, habiendo emanado de un movimiento popular, estaría dispuesto a trabajar por el bienestar y la tranquilidad de los mismos"lxxxix. Cinco días después sale la Convención de la capital y entran las tropas de Álvaro Obregón, cambiando el 'paisaje' en las negociaciones.
Mientras tanto los tranviarios seguían tratando de monopolizar la organización electricista. Los intentos de acercamiento y colaboración con el estado son la nota predominante en el mes.
El 2 de enero la Confederación de Empleados y Obreros de las Compañías de Tranviarios y Luz y Fuerza, S,A.¡ solicita al gobierno un local para realizar sus reuniones abandonando el de la COM. El departamento del trabajo proporciona el suyo en la 2a, calle de Tacuba No, 3. La Confederación deja el local de la COM, y ese mismo día se reúnen allí los del Mexicano de Electricistas.xc
Otra actitud sintomática es la petición de los tranviarios al gobierno de la Convención para que ésta destituyera un interventorxci, y reclamando la incautación de la empresa, o al menos la intervención directa del gobierno.xcii
Mientras, el SME se limita a informar al Departamento del Trabajo, sin pedir su intervención.xciii
Los textiles, el gremio que aparece como el mejor organizado, intenta fusionar a los trabajadores del ramo de toda la república, para lo cual pide al gobierno convoque a una magna Convención Nacional de Obreros de hilados y tejidosxciv, suplantando a aquella convención maderista del mes de julio de 1912, y para formar un nuevo comité‚ central permanente, pues el anterior -el maderista- "había abandonado la capital". La misión del comité‚ sería la de velar, en colaboración con el Departamento del Trabajo, por las tarifas salariales. La convención es citada para el 29 de enero en la capital.
Al mismo tiempo, la Confederación Fabril de Obreros de Hilados y Tejidos del Distrito Federal, es el principal promotor de movilizaciones masivas, utilizando en los primeros días de enero en conmemoración de los movimientos de Río Blanco, Santa Rosa y Nogalesxcv.
La convención textil nunca se realizó. Los delegados de las fábricas de Códoba, Orizaba y Veracruz no podían llegar hasta la capital, que en ese momento estaba fuertemente acosada por las fuerzas constitucionalistas.xcvi



Febrero de 1915: El origen del mito






La ciudad de México
A las diez de la mañana del 28 de enero las tropas zapatistas abandonan la capital.
A las cuatro de la tarde del 29, Obregón se decide a entrar.
Contreras, San Angel, Mixcoac, San Pedro de los Pinos, Tizapán -zonas fabriles y de vivienda obrera-, son controladas por el Ejército Libertador del Sur. Se dice que Villa baja sobre la capital.
La situación está empezando a parecer desesperada, Los días siguientes lo van a comprobar.
Horas después de haber tomado la ciudad, Obregón hace público que no se aceptarían ni "sábanas" ni “dos caritas" -monedas convencionistas-. La decisión venía de Carranza, obsesionado por restar a los convencionistas todo aspecto de legalidad y por dar a su propio gobierno un carácter formal.
A la mañana siguiente casi todas las panaderías amanecieron con las puertas cerradas y las pocas que despacharon no aceptaron sino los billetes de Carranza. Las tiendas y los mercados tampoco abrieron.
"...La gente que había concurrido a las plazas y los almacenes ( a hacer sus compras ) empezaron a formar grupos y a demostrar muy acremente su contrariedad, tanto por la actitud de los almacenistas como por el proceder de los constitucionalistas".xcvii
En el centro, intentaban romper las puertas de los almacenes; tiraban piedra, tierra, lodo, y los tenderos se parapetaban en las azoteas con pistolas.
Un rumor corría por toda la ciudad, Se decía que los carrancistas estaban repartiendo dinero. La gente se enfiló a Buenavista. Ahí, grandes colas de desesperados esperaban.
Ante la imposibilidad de proporcionar alimentos, el nuevo gobierno reparte bonos de cambio y dinero (“papelitos”, como dirían los convencionistas). Con los repartos, los comerciantes abrieron de nuevo, pero la gente seguía resentida con ellos.
La COM y la Cámara de Comercio hicieron llegar peticiones a Carranza para que revocara la decisión de no aceptar dinero villista. El "Primer Jefe" accedió xcviiiPero era una concesión temporal. La moneda villista tenía que ser erradicada de la capital. Obregón obra en consecuencia, y en compensación establece "centros de socorro" encargados de cambiar y repartir monedaxcix. El primero se establece en las puertas del ex Convento de Santa Brígida, comisionándose a la Casa para organizar el reparto. La comisión es nombrada personalmente por Atlc. Quin¬tero, Gasca, Casimiro del Valle y Roberto Valdés quedan al frente, La primera partida es de 15 mil pesos; se hablaba de llegar hasta el millón. La Prensa calcula en 3 mil los beneficiados.ci
Tendiendo la trampa
Si algo caracteriza la entrada de los constitucionalistas a la ciudad, es el caos, y sobre el caos, un gobierno que no duda:
¡Fuera los billetes convencionistas¡, aunque sean los únicos en poder de la gente. La gente lo pasara mal, pero ya se encontraran las maneras de aliviar la situación y de paso hacerlas aparecer como caridad.
¡Que los comerciantes especulan¡. Ya se les demostrará quién es el poder y se les obligará a ceder.
En esa masa aparentemente amorfa de la población de la ciudad, Atl y otros saben distinguir. El pueblo no es pueblo a secas: hay "gañanes", limosneros, aterrados hombres de las clases medias... y obreros. Y estos son una posible base de apoyo.
Hasta diciembre, a los constitucionalistas no les ha importado demasiado el apoyo de la clase obrera. Después de la ruptura con Villa y Zapata -ya sin grandes bases campesinas, excepto los batallones yaquis-, la clase obrera aparece como un sostén social que puede ayudarles a ser la tendencia dominante en el conflicto armado.
Esta clase, hasta ahora "desaprovechada", tiene cierta estructura: los sindicatos y un centro de organizadores, la COM.
Si los primeros días, para hacer frente a la crisis, se reparte dinero indiscriminadamente, ahora hay que usar la COM como vehículo. No se trata sólo de aliviar el problema económico, sino de ganar una clase.
Los constitucionalistas pretenden que sea la COM el aparato a través del cual arrastren a la clase. Creen que van a encontrar en la Casa una organización fácilmente manipulable.
Eso piensan, pero Atl y los otros no están metidos en la cabeza de los militantes.
No hay ningún dato para afirmar que al aceptar el dinero los cuadros de la COM se comprometieran a nada.
La decisión de los constitucionalistas va a darle a la Casa una fuerza dentro del movimiento obrero, que hasta ahora no tenía. Un aparato que se apoyaba efectivamente en unos cuantos sindicatos y en un grupo de cuadros; y que tenía una débil influencia en otros, aparece ahora como el único interlocutor de la clase.
Siguen los días
7 DE FEBRERO.- Se organiza una reunión entre el Sindicato Mexicano de Electricistas,cii la empresa Telefónica y Telegráfica Mexicana y las autoridades.
El conflicto no había tenido solución durante el breve gobierno de la Convención. La empresa se niega todavía a reconocer al sindicato, y por lo tanto, a negociar con él Atl, representante del estado, ante la intransigencia de la empresa decide que "en virtud de la intransigencia de la CIA. Telefónica y Telegráfica mexicana; comunicó a ustedes que el gobierno de la revolución se incauta a partir de ese instante, los intereses y propiedades de la empresa y pone en manos de los trabajadores su administración".ciii
Así termina el conflicto que había llegado a la huelga.
8 DE FEBRERO.- Lo espectacular del reparto y de la incautación de la Telefónica hacen correr por las venas de los trabajadores un espíritu "belicoso".civ
Esto preocupa a algunos cuadros de la Casa, que deciden llamar a una gran asamblea para proponer un manifiesto en el que se "reflejará el sentido de las mayorías, el cual era contrario a que se siguiera derramando la sangre del pueblo; que Carranza, Villa y Zapata no perseguían sino encumbramiento personalísimos, que ninguna de las facciones en pugna tenía un programa que fuera garantía de las finalidades que por tantos años han sido bandera de los oprimidos”cv
A la asamblea llegan mil personas, entre obreros, empleados y estudiantes. Casimiro del Valle queda como moderador de la discusión. El tono del manifiesto se repite durante toda la asamblea, llegándose por unanimidad a decidir la publicación del manifiesto abstencionista.
Atl, que está presente, con gran desplante anuncia que se retira "pues este manifiesto, que parece haber sido redactado por sacristanes, me lleva a pensar que estoy entre enemigos".cvi
Del Valle saca la cara por él y pide que se tome el Dr. "la molestia de ilustrar al auditorio con sus opiniones".cvii
Atl habla largamente, al final la asamblea parece desconcertada y decide posponer la publicación del manifiesto.
La prensa
Durante estos días, la prensa se dedica a preparar el camino para el acercamiento entre los trabajadores y los carrancistas.
Los obreros de las fábricas de algodón ofrecen sus servicios.
En la nota se informa del ofrecimiento de un grupo de obreros poblanos y tlaxcaltecas de incorporarse al ejército que ponen como única condición "que con la paz, el gobierno los ayude a conseguir los mismos puestos, y salarios fijados en el período de Madero".cviii
El ofrecimiento es a título individual "pues los estatutos" lo prohíben de otra manera.
Todos los días, en primera plana, con grandes tipos, la prensa destaca notas como esta.
Leyendo los diarios constitucionalistas se tiene la impresión de que el movimiento obrero se organiza masiva y nacionalmente alrededor del carrancismo.cix
Se trata generalmente de asuntos secundarios, que afectan a sectores muy pequeños de la clase.
Siguen los días
9 DE FEBRERO.- Se reúnen los delegados de las uniones y sindicatos adheridos a la COMcx, para estudiar las medidas "obreristas" tomadas por los constitucionalistas en algunas zonas controladas.cxi Se van a discutir también la posibilidad de aceptar diez mil pesos para repartir entre los agremiados.
Ya en este momento la Casa es el único vehículo entre el dinero carrancista y los trabajadores.
Después de seis horas de discusión, se acuerda aceptar el dinero y pedir a los sindicatos que manden listas de sus asociados.
Los delegados parecen preocupados por la forma en que se va a manejar el reparto, la preocupaci6n es por conservar la estructura federal de la Casa.
Sobre las medidas "obreristas" tomadas por el gobierno no se logra llegar a ningún acuerdo.cxii
Hasta ahora, a pesar de los repartos, de la campaña de la prensa de la incautación de la Telefónica, los delegados mantienen las posiciones autonomistas, aunque ha empezado a ponerse a discusión la neutralidad.
10 DE FEBRERO.-Nueva reunión. Ahora se trata de discutir solamente la posible alianza con el constitucionalismo.
"Exclusivamente concurrieron a esa magna reunión secreta SESENTA Y SIETE luchadores obreros previamente seleccionados".cxiii
Ya no son los delegados sindicales, sino un grupo de ''responsables”.
Muchas de las figuras importantes de la Casa y su círculo, no estuvieron presentes.cxiv
Ha habido una selección previa, no se invitó a cualquiera. Se han escogido a quienes se esperaba no pusieran grandes trabas para aceptar el posible pacto.
A pesar de la selección la reunión no fue nada fácil; "debate acalorado, muchos oradores, largos discursos...”.cxv
Solo se han rescatado dos intervenciones:
“Algunos compañeros, se entusiasman mucho por la Revolución Constitucionalista, hablan mucho de ella, ¡INOCENTES¡ tomar las armas en una revolución política equivale a ser instrumento de una nueva casta, y llevarla al triunfo, no serviría más que para1aumentar el predominio y la fortuna de nuevos ricos, que lo serían en mayor proporción que los actuales.
"Toda revolución política que no tiene por fin inmediato y directo la igualdad económica, bajo el punto de vista de los intereses y los derechos del pueblo, no es otra cosa, que la acción hipócrita de los enmascarados.
"En esta sesión se ha invocado el nombre de la patria, nosotros, como idealistas, repito, vamos hacia la convivencia universal de la humanidad dentro del más amplio espíritu de solidaridad internacional...
"Si somos sinceros, debemos reconocer que está probado científicamente, que el insuperable papel de los sindicatos, es liberarse de toda influencia del Capitalismo, del Estado y de la Iglesia.
"Revolución Social es la Lucha de Clases dentro del más amplio concepto del interés clasista...
"También está probado científicamente que mientras existan: la propiedad privada, la autoridad, la iglesia, el patrón y el salario en forma coercitiva, existirán dos clases...
"En concreto, los idealistas estamos completamente de acuerdo, en que tomar las armas en apoyo al gobierno Constitucionalista sería incomprensible y el contrasentido más absurdo de claudicación de la Casa del Obrero Mundial".cxvi
Discurso con un claro espíritu autonomista.
Por el otro lado, uno de los oradores pro-pacto alega que:
"La rebelión que combate al gobierno y a la revolución constitucionalista la llevan a cabo fuerzas regresivas del país. (...) seria cobarde eludir la aportación de nuestro contingente a la causa de la revolución que representa Don Venustiano Carranza, por que más tarde el proletariado no podrá justificar su militancia en la lucha armada de la revolución y perdería el derecho y la gloria de ostentar con orgullo, el haber regado y tejido de rojo con su sangre los campos de batalla,..
"La negación del concurso de la Casa del Obrero Mundial a través de sus hombres en estos momentos de prueba, daría margen a que el triunfo de la revolución constitucionalista, el proletariado mexicano, perdiera el reconocimiento tácito de que la libertad, la democracia y la justicia revolucionaria, son obra exclusiva de los obreros y campesinos de México".
Es difícil establecer la riqueza de la discusión. El hecho de que se hayan manifestado posiciones como la primera intervención... la duración de la reunión... lo acalorado de los debates... hacen creer que se manejaron muchos matices como la posibilidad de perder la autonomía, la manera de poner en el centro el trabajo de organización sindical...
Al final se acordó aceptar la alianza, Todos los que participaron firmaron, manteniendo la unidad del grupo. Se forma un comité‚ revolucionario encargado de darle forma al acuerdo: Secretario General, Rafael Quintero; Secretarios Auxiliares, Rosendo Salazar y Carlos M. Rincón; Tesorero, Celestino Gasca Subtesorero, Casimiro Del Valle...
Deciden suspender los trabajos de organización sindical y clausurar la propia COM hasta el día de "ver el triunfo de la causa revolucionaria".cxvii
No se puede establecer en detalle las preocupaciones por la organización, que tenían estos sesenta y siete cuadros. El papel de muchos de ellos durante los meses que siguen va a demostrar sus inquietudes fundamentalmente sindicalistas; el de otros es cuestionable. Lo que es absolutamente claro es que ese grupo de militantes pasa por encima de los sindicatos y uniones, del conjunto de la COM, y toman decisiones que comprometen el futuro de toda la organización.
11 DE FEBRER0.- Por la noche, en el teatro Ideal, se reúnen tres mil obreros, estudiantes y empleados, citados por los "sesenta y siete".
Aparecen de nuevo las discrepancias.
En los últimos tres días diez mil personas han recibido bonos de cambio, y la COM más de diez mil pesos para repartir entre sus miembros.cxviii
En la reunión Salazar, Huitrón, Gasca y otros hablan en favor de la alianza. Un estudiante, Aurelio Manrique es el principal opositor.
Cuando los primeros momentos de la reunión el clima está inclinado en contra de los "sesenta y siete", Manrique pregunta: “¡¿A qué vais a la revolución?¡ Debéis negaros a ser carne de cañón”.
Aplausos y gritos de aprobación llenan el auditorio. cxix
En ese momento interviene Rafael Quintero. Hombre de prestigio y de palabra fácil apabulla a Manrique. La asamblea toma un tono muy agresivo en contra del estudiante, quien tiene que abandonarla apresuradamente.
A partir de este momento, aparentemente ganada la opinión general del mitin, se decide informar oficialmente a los delegados sindicales.
Los “sesenta y siete”, apoyados en una asamblea en la que han participado tres mil personas, acaban de imponer el acuerdo aunque en las asambleas sindicales no pudieron hacerlo.
12 DE FEBRERO.- Una comisión informa "oficialmente" a Obregón de que la Casa ha acordado unirse al constitucionalismo. La respuesta del general no es nada entusiasta.
Horas después el Comité revolucionario reúne a los delegados de los sindicatos para comunicarles el acuerdo de pactar con Carranza. “Los representantes de las uniones estuvieron abiertamente descontentoscxxi y ninguno de ellos se consideró autorizado por su asamblea para secundar el pacto y a lo más se comprometen a llevar la discusión a sus bases. cxxii
El Comité Revolucionario no está para nada satisfecho. Quintero exige una decisión inmediata: el Comité‚ debe salir para Veracruz al día siguiente.cxxiii Los representantes sindicales se niegan a secundar el acuerdo de los “sesenta y siete” y abandonan la reunión.


Las tendencias
Los 67 militantes de la COM no son reconocidos como dirigentes de la amplia red de sindicatos y uniones adheridas a la Casa y menos influencia tienen a nivel nacional.
Hasta ahora a los cuadros les ha bastado una definición general de autonomismo y un cuerpo doctrinario. En esto no hay la menor duda, no existe ninguna confusión ideológica de los cuadros obreros de la época, los cuadros han seguido una línea clara, enteramente dentro del pensamiento libertario, cxxiv aunque poco profunda.
Lo que no han manejado nunca son los problemas tácticos y estratégicos generales, Y esta coyuntura de febrero exige claridad táctica y estratégica. Los "sesenta y siete" han llegado a un acuerdo de aliarse al constitucionalismo. La situación les hace creer que es ya ineludible la toma de posición.
Si hasta este momento no han aparecido tendencias dentro de la Casa –muchos se han marchado a las filas del zapatismo, viven vinculados al Ejército Revolucionario del Sur, haciendo fe de autonomismo obrero-, ahora empiezan a crearse.
Los "sesenta y siete" perciben el pacto de dos maneras distintas. Para unos, un mal inevitable del que no hacen una virtud, y su preocupación fundamental es utilizarlo para extender la organización. Para otros, la adhesión ya expresa ligas con el poder y posibles privilegios.
Si los documentos de febrero hasta ahora explorados no permiten definirlas, los acontecimientos posteriores las marcarán claramente.cxxv
Los militantes que se oponen al pacto pasan por la misma crisis. Unos como Higinio García, defienden a ultranza la autonomía sin dejar de lado el problema general planteado por la revolución:
"He aquí nuestro puesto. No al lado de ningún partido, sino fuera de todos. Máxime ahora que a los revolucionarios y aun a nosotros mismos interesa tener presente que la Revolución no puede triunfar sobre la revolución, y sí, en cambio, pudiera darse el desgraciado evento de que la Reacción triunfara sobre aquella".cxxvi
Otros, como los canteros, o Roldán el carpintero, están simplemente preocupados por sostener la autonomía, sin una idea clara de la situación nacional.
Habría unos terceros, como Morones, que sencillamente no quieren arriesgar.
Siguen los días
12 DE FEBRERO.- Ante la difusión de la noticia el gobierno anuncia que "serán preferidos (para resolver) los asuntos obreros y de tierras”.cxxvii
En Veracruz se empiezan los preparativos para la llegada del Comité. Los gremios veracruzanos relacionados con Atl se encargaron de la ta¬rea, especialmente el sindicato de Artes Gráficas.
14 DE FEBRERO.- Los ocho comisionados de la Casa se entrevistan con Carranza en Veracruz. El “Primer Jefe”, con una actitud de rechazo y frialdad, les dice que no cree en la COM porque esa es una organización que “renegaba de la patria”. Les dice también que con la participación de los campesinos en sus ejércitos no necesita para nada de los trabajadores.
Con esta actitud se permite negociar con ventaja.
Carranza da por terminada la reunión. Su secretario de gobernación, Zubarán, les informará su decisión.
15 DE FEBRERO.- La comisión de la Casa se entrevista con Zubarán. La actitud del secretario de gobernación es el otro polo de la del "Primer Jefe". Zubarán está seriamente interesado en ganar a los comisionados. Se compromete a formular el documento que sellaría la alianza, especificando las formas por las cuales los obreros “lucharían para alcanzar mejoras de consideración al lado del constitucionalismo".cxxviii
16 DE FEBRERO.- Nueva reunión con Zubarán, quien presenta un anteproyecto. Se discute y es completado con las proposiciones obreras.
El secretario de gobernación sale, se entrevista con Carranza y regresa con el documento al que "El Primer Jefe" le ha hecho pequeñas modificaciones y notas.cxxix
17 DE FEBRERO.- Se firma el documento. Esto es lo más sobresaliente:

l) El gobierno se compromete a mejorar por medio de leyes apropiadas la condición de los trabajadores.
2) Los obreros se comprometen a tomar las armas en favor del gobierno constitucionalista y para combatir a la "reacción".
3) El gobierno se compromete a tratar con prontitud, las "justas" reclamaciones obreras, en sus conflictos con los patrones, "como consecuencia del contrato de trabajo".
4) En las zonas carrancistas, los obreros se organizarán de acuerdo con el Comandante Militar, para defenderla y "conservar el orden".
5) Los obreros harán su censo en cada población en donde se encuentren y será mandada al gobierno, el cual podrá así saber el número de obreros dispuestos a tomar las armas.
6) Los obreros se comprometen a realizar una propaganda "activa" a favor del gobierno constitucionalista.
7) Los obreros establecerán centros o comités revolucionarios en todos los lugares en que juzguen conveniente, los cuales "velarán por la organización de las agrupaciones obreras".
8) El gobierno se compromete a formar colonias obreras, para las familias de los obreros combatientes, siempre que haga falta.
9) Los obreros en armas sólo llevarán una denominación, que será la de “rojos”.
La confusión
Desde el día 11 en que los delegados fueron informados de la decisión de firmar el pacto, los sindicatos han estado discutiendo. Hay confusión, dudas. El sindicato de canteros, uno de los fundadores de la Casa y bastión durante casi tres años, no encuentran una salida: "Sí", "no", "¿de que manera aprovechar el pacto?... A principios de marzo, el sindicato se auto liquida dejando que los miembros decidan individualmente.cxxx


Siguen los días
20 DE FEBRERO.- La comisión regresa a la capital. De inmediato se informa a la población obrera de los acuerdos. Esto es una parte del manifiesto:
"Siempre condenamos la participación de los obreros en los movimientos armados, por la dolorosa experiencia de muchos años de fracasos de los caudillos que, burlando la credulidad ingenua del pueblo, lograron rodearse de adeptos dispuestos a sacrificar su vida por la consecución de una finalidad aparentemente provechosa; siempre hemos sostenido desde la tribuna, el folleto y el periódico, que solo el esfuerzo colectivo de los trabajadores, desplegado en el seno de los sindicatos de oficio, podría acercarnos paulatina, pero seguramente, hacia la manumisión deseada, siempre combatimos los prejuicios que viven en el fondo de toda acción revolucionaria, que no se concreta a transformar una sociedad dominada por los que todo lo consumen y nada producen, poniendo en manos de la clase trabajadora cuanto por ley natural le corresponde pero ante la situación tremenda de aniquilamiento de vidas por efecto de las armas y del hambre, que pesa directamente sobre la gleba explotada de los campos, las fábricas y los talleres, es necesario enfrentarnos con la resolución del convencido y de una vez por todas contra el único enemigo común la burguesía, que tiene por aliados inmediatos el militarismo profesional y el clero'.cxxxi
Al mismo tiempo se realiza una acto público a la que asisten dos mil personas. El Secretario de Gobernación está presente. Se leen las cláusulas. Se manifiesta la gente en contra, sin embargo Rafael Quintero, Roberto Valdez (miembro del SME y del “Comité Revolucionario”) y Ernesto Francisco Aguilar (del sindicato de moldeadores y modelistas) defienden el acuerdo con Carranza. cxxxii

La sorpresa y la necesidad
En unos cuantos días los trabajadores de la capital han sido empujados a un largo salto.
De un momento a otro ocupan el centro de atención de la ciudad, y a través del interés del gobierno constitucionalista, el centro de atención de todo el país. De un golpe aparecen como clase para la revolución.
Este aspecto social del salto seguramente se está viviendo de distintas maneras. Por un lado, reivindica el lugar de los trabajadores, precipita una toma de conciencia que apenas se estaba desarrollando. Por otro, los muestra ligados a una de las corrientes revolucionarias, deslindándose de las otras, y esto debe producir confusión; aceptar que los ejércitos revolucionarios de Zapata y Villa que hace unos días eran la representación del nuevo régimen, son una banda de "reaccionarios" a los que hay que combatir, tiene que ser por fuerza algo difícil de aceptar. La llamada a formar batallones para combatir, tiene que tomar por sorpresa a la absoluta mayoría.
Siguen los días
23 DE FEBRERO. Los repartos en los "puestos de socorro" continúan, pero como los “papelitos” no son suficientes porque escasean los alimentos, una Junta de Socorros sale de la ciudad en busca de víveres.cxxxiii
Ha empezado ya el alistamiento para los batallones, y las familias de los "rojos" preparan sus pocas pertenencias para seguirlos hasta Orizaba donde aquellos se concentran.
Los curas y los comerciantes siguen sosteniendo, a su pesar, las espectaculares medidas de Obregón, de cobrarles un rescate en plata para que no sean detenidos y realicen faenas de barrido y limpieza en las calles de la capital.c34
Los pactistas hacen malabares para justificar su alianza con el gobierno:
"...La revolución constitucionalista sufre una metamorfosis notable que se torna en simpatía por parte de las clases productoras, las cuales van en ella la salvaguardia de sus intereses, Por tanto, la Casa del Obrero Mundial y el Constitucionalismo puestos de acuerdo y yendo por un mismo camino de transformación social, puesto que ambos miran la situación desde su verdadero punto de vista, realizarán, no lo dudamos, la obra magnífica de la revolución.c35
"Asistimos a uno de los mas grandes acontecimientos de nuestra vida: la revolucó6n social antes revolución constitucionalista...
"Por Revolución Social se entiende la transformación de la sociedad; la socialización de los instrumentos de labor, la desaparición del poder (...). La Revolución Constitucionalista lleva inscrito en su bandera este programa simpático, prometedor y gracioso? No; pero en lo que cabe, dada las condiciones actuales de atraso relativo en que viven los hombres y las naciones, llena su cometido, se acerca más a la fase que sirve de principio a los anarquistas mundiales"...c35i
28 DE FEBRERO. En el ex Colegio Josefino, los pactistas reciben de manos de algunos ferrocarrileros, la bandera que "enarboló Madero" en el Zócalo el día del cuartelazo de Huerta. La tricolor tenía como destino final a Venustiano Carranza.
Febrero en Veracruz
Se dice que el proyecto carrancista tenía una concepción y una política clara con respecto al movimiento obrero, gracias a la gran visión de sus cuadros, particularmente de Obregón.
Si en el caso de la COM en el Distrito Federal lo confirma, en cambio el caso jarocho lo desmiente, Ahí repiten la experiencia del porfirismo e intentan formar agrupaciones anodinas en las fábricas del e tado. Enviados del Departamento del Trabajo se dedican a recorrer las zonas fabriles reuniendo en asambleas a los trabajadores y nombrando en las mismas las mesas directivas de las nuevas sociedades.
En lugar de agrupar a los obreros no organizados alrededor de los |sindicatos conquistados para la colaboración, forman organizaciones independientes que a la larga no podrán controlar.
Pedro Junco hace uso de las movilizaciones masivas organizadas por la Confederación del Trabajo, manteniendo su posición "colaboracionista" y exhortando a los trabajadores a "ayudar al gobierno para que este siga ayudando al proletariado".
Estas movilizaciones son originadas en conflictos obrero-patronales, siendo hábilmente utilizadas por los carrancistas.
Mientras tanto, aprovechando la coyuntura, los trabajadores de fábrica se organizan: se forma la agrupación de los ferrocarrileros, que nacen vinculados unidos a los carrancistas; la Confederación del Trabajo y la Confederación de Sindicatos Obreros de la República Mexicana firman pactos de solidaridad y unidad; la COM de Monterrey y la Confederación del Trabajo también firman un pacto de solidaridad. En general existe un clima de unidad y solidaridad obrera acompañada con el aumentos de lucha en las fábricas: conflictos en tranvías, tabaqueros, piscadores de café, albañiles; los cocheros paralizan el servicio en el puerto, los obreros de Río Blanco exigen reconocimiento de su sindicato, aumentos de salario y reducción de jornada de trabajo; huelga en la Cía. Petrolera Pierce Oil Corporativa por aumentos salariales, reconocimiento del sindicato, exclusividad sindical y media jornada a menores de 14 años con pago de salario completo.
Es en este ambiente cuando se conoce la noticia del acuerdo de los 67.
El auge y la organización
El desarrollo de la organización sindical después del pacto, ha hecho creer que la alianza de los 67 fue el detonador de la conflictividad obrero-patronal en estos meses.
El caso jarocho demuestra que el auge es previo al pacto y a la llegada de los organizadores de la COM.
Es claro que los militantes amparados en el pacto, hacen una intensa labor por relacionar unos conflictos con otros y darles una forma organizativa, el sindicato. Pero también es cierto que el movimiento y los organizadores no siguen siempre la misma ruta. Los trabajadores usan, como hasta ahora, de la única arma, la acción directa. Los cuadros de la Casa están en pleno período de preocupaciones tácticas y estratégicas, y entre ellas, la de la relación con el gobierno constitucionalista.c35ii
Algunos sindicatos veracruzanos, como el de tipógrafos, discuten en sus asambleas la posibilidad de crear "una brigada obrera en defensa de sus intereses" c35iiio como el caso del Sindicato de Artes Gráficas que realiza actos públicos en apoyo a Carranza, en estrecha relación con el Dr. Atl.cxxxix
Con la llegada del Comité Revolucionario, la propaganda gobiernista llega a su clímax: Distintas comisiones recorren los centros de trabajo, como Río Blanco enrolar a sus compañeros al Constitucionalismo. La negativa es generalizada. cxl.
Ante esto el Sindicato de Artes Gráficas toma la iniciativa y convoca a todos los sindicatos y gremios del puerto, a realizar un mitin y secundar el pacto; mitin al que sólo concurren ellos y el Sindicato de Sastres. cxli,
Ante el rotundo fracaso deciden formar un comité revolucionario propio a semejanza de la capital compuesto exclusivamente por sastres y trabajadores de las imprentas, constitución que se lleva a cabo en otro mitin el día 7 de marzo en el teatro Olimpia; la Confederación de Sindicatos de la República Mexicana pública un manifiesto, al día siguiente, para deslindarse del comité y no confundir a sus afiliados.


Marzo


Marzo






El abandono de la capital
Los primeros contingentes de desempleados reclutados como si fueran trabajadores sindicalizados empiezan a salir para el estado de Veracruz. El día dos, los trabajadores ferrocarrileros militarizados forzosamente son agrupados en un batallón denominado "Palanca Social" cxlii en un mitin realizado en el Teatro Ideal. Ese mismo día llega el informe de que otros mil obreros desempleados poblanos se incorporan al ejército del noroeste como brigada “Mariel”. cxliii
El mismo día los tranviarios son obligados por su secreatrio general a formar un batallón; cxliv Era de esperarse la decisión de sumarse a los batallones rojos, la actitud del sindicato de colaborar con el carrancismo es patente desde diciembre del 14 con los intentos del comité tranviario para destruir al SME y por el abandono de la COM, para empezar a reunirse sindicalmente en las oficinas del Departamento del Trabajo; el abandono de la acción directa en la lucha, solicitando reiteradamente la participación del gobierno para la resolución de sus conflictos laborales con la empresa. Ante el desprestigio, su secretario general confesó públicamente que lo habían obligado a firmar papeles en blanco para su adhesión al carrancismo.
A pesar de que los pactistas acuerdan con Obregón no realizar acciones sindicales ni de lucha en las fábricas de la ciudad de México, el movimiento obrero y la propia COM sigue su cauce: El SME, que como la totalidad de los sindicatos de la COM, se negaron a seguir a los pactistas, el 5 de marzo estalló una huelga de tres horas, parando totalmente el servicio de energía eléctrica en la ciudad cxlv, logrando un espectacular triunfo.
Dos días antes, Obregón entregó el local que ocupaba el colegio Josefino, Huitrón abre las puertas e invita a la gente a tomar todo lo que les pudiera ser útil. Acción que rápidamente es reprimida por Quintero, suspendiendo el saqueo.
Obregón mantiene su política de presionar a los comerciantes y a los curas, para que colaboren económicamente al reparto de dinero. Como se niegan, los religiosos siguen presos y los comerciantes van también detenidos, obligados a pagar un "rescate', siendo humillados públicamente al ponerlos a barrer la ciudad.
En total se constituyen 6 batallones rojos cxlvi cuatro de ellos denominados "Supremos Poderes", El primero estaba compuesto por los obreros de las fábricas de armas, Maestranza Nacional de Artillería, quienes de hecho ya estaban militarizados, quedando bajo las órdenes del general Manuel González Cuéllar, y participaron en la batalla de El Ébano, San Luís Potosí; El segundo batallón estaba compuesto por desempleados y; el tercero y cuarto formados por desempleados reclutados en los puestos de socorro, agrupados por su pretendido oficio, sin pertenecer a ningún sindicato en activo, son ex trabajadores textiles, ebanistas, sastres, pintores, y conductores de carruajes de alquiler, que se incorporan como tercera brigada de infantería al ejército del noroeste; el quinto y el sexto, compuestos por desempleados que fueron albañiles, tipógrafos, mecánicos y metalúrgicos, al mando de Ignacio C. Enríquez. Cada batallón contaba con 700 plazas. En Guadalajara Manuel M. Diéguez repite la formula y forma un batallón más.
La llegada de los "rojos" a Orizaba causó un gran caos y un gran descontrol económico pues la ciudad no estaba preparada para suministrar lo necesario para que los “rojos” y sus familias pudieran vivir.
En la ciudad de México, ante el descontento provocado por la firma del pacto los pactistas forman un comité de “Guardias Rojos” para detectar y denunciar a los que hacían propaganda zapatista. 147 A mediados de marzo, volantes y manifiestos anti pactista eran distribuidos y pegados en las paredes de la ciudad. 148
A pesar de todo, el Pacto no le ata las manos de los que consideran que se debe aprovechar la ocasión para implementar su proyecto revolucionario proletario y de organización sindical; se lanzan a la conquista del país.
Mientras en Orizaba las cosas con los pactistas no marchaban del todo bien: el sector más subordinado al constitucionalismo da un “golpe de mano” a parte del Comité Revolucionario a los que tenía la intensión de aprovechar la oportunidad para convertir las armas en manos de los batallones rojos en armas de la revolución social; fueron destituidos Quintero y Jesús Torres Polo, colocando en su lugar a fieles seguidores del Constitucionalismo: Ismael Sonoqui y Reynaldo Cervantes Torres.
La participación militar de los batallones rojos fue escasa, solo entraron en combate dos, el primero en El Ebano 149 donde murieron el 70% de sus miembros y el otro en Celaya. Los otros cuatro batallones, si bien no participaron en combates, permitieron al mando constitucionalista usarlos como tropas de refrescos sustituyendo a fuerzas desgastadas.
El nacimiento de la demagogia
La demagogia obrera en México nace con el pacto. Antes, los cuadros han usado repetidamente de las grandes frases, del lirismo casi siempre malo de la grandilocuencia proletaria; vozarrones, grandes abstracciones, sin mucho que ver con la realidad concreta. Pero ahora es verdaderamente cuando aparece la palabra usada como forma sistemática de mentir.
Son los propios pactistas quienes dan algunos de los primeros pasos llamando "reaccionarios' a los ejércitos campesinos, haciendo propaganda de una causa de la que no pueden estar de manera coherente, comprometidos y menos, convencidos.



Y después....



ABRIL.- Terminan de salir los contingentes obreros y se producen los "bautizos" de sangre en Celaya y en El Ébano.
Parten también los comités de propaganda. Veintidós comisiones con ciento treinta militantes se despliegan por las zonas constitucionalistas constituyéndose en 27 secciones sindicales,
Es también este el mes en que los zapatistas recuperan la ciudad, cambiando de nuevo el paisaje de los acontecimientos; Con los nuevos dueños de la capital, el reparto de "papelitos" se suspende y se inicia el reparto de comida. Los puestos de socorro se mantienen; se regalan y venden raciones de maíz a bajo precio.
La conflictividad obrera mantiene el ritmo. Ahora es la Ericcson la que está en huelga. El SME se integra a la lucha del gremio telefonista y realiza un mitin el día 25, al que son invitados Soto y Gama, Luis Méndez y Pérez Taylor.
MAYO. La realización de la manifestación obrera, que en ese tiempo significaba un paro total de actividades por un día, pues no era feriado, es organizada por los sindicatos de la capital, los mismos sindicatos de la COM que se negaron a participar en el pacto con Carranza, contando con la participación de los cuadros obreristas de la Convención.
Estallan huelgas en la industria textil, lográndose aumentos hasta del 50 por ciento.
En Veracruz, el Dr. Atl sigue inútilmente tratando de reclutar a trabajadores para el ejército constitucionalista, realizando giras por Río Blanco, Santa Rosa, Santa Catarina, Cocolpan: es rechazado por la inmensa mayoría.
En la capital la escasez y el hambre sigue siendo el problema central, se producen motines de hambre y son saqueados algunos comercios. El gobernador del Distrito Federal, vinculado a los ejércitos campesinos de Villa y Zapata decreta el descanso dominical y la jornada máxima de 9 horas.
En las zonas constitucionalistas, trabajadores que no se sumaron al pacto siguen sus luchas donde los pureros son los más beligerantes en mantenerse al margen del gobierno y conservar su autonomía, luchando contra la patronal a través de la acción directa y las huelgas como forma de lucha; a pesar de la guerra, los ferrocarrileros del Istmo se van a la huelga.
JUNIO. Esto es el mes más difícil para La Convención, No pueden controlar la avanzada del hambre hacia la capital, ni tampoco la de los ejércitos constitucionalistas. Los subsidios a organizaciones gremiales no son suficientes, y la inseguridad ha provocado que los comerciantes escondan los alimentos.
El abandono de la ciudad por los ejércitos campesinos se realiza entre el 8 y el 10.
AGOSTO.- Pablo González controla definitivamente la ciudad de México.
Para este mes los pactistas han organizado sindicatos en casi toda la República y considera que es el momento de reiniciar las labores de organización en la capital. No olvidemos que cuando salieron para Orizaba decretaron el cierre de la COM y el fin de las tareas sindicales en la capital. Medida inútil, pues si se iban sin el consentimiento de los sindicatos de la COM, y como hemos visto, menos iban a abandonar la lucha cotidiana dentro de los centros de trabajo.
A la llegada de los constitucionalistas a la ciudad los textiles de San Antonio Abad consiguen mejoras sustanciales a sus salarios, el SME estalla su tercera huelga, imponiendo condiciones no sólo a la empresa sino al mismo gobierno constitucionalista.
Es en este momento cuando el carrancismo retrocede respecto a lo firmado en el pacto. Un día antes de la huelga electricista, licencia y desarma a la guarnición de tranviarios "rojos" que se encuentra en la capital.
SEPTIEMBRE.- Con la radicalización del movimiento, el nuevo Comité Revolucionario formado para controlar las actividades de los pactistas aparece cada vez más controlado por los colaboracionistas en especial por Samuel Yúdico, que durante años va a ser la mano derecha de Morones en la CROM.
Se reorganiza la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal, lanzando públicamente una declaración de principios en la que enfatiza la lucha por la socialización de los medios y de producción y reivindica como única arma la de la acción directa dejando en claro su negativa a subordinarse al nuevo gobierno constitucionalista.
FINALES DE 1915. Ahora la que se reorganiza es la Federación de Obreros de Hilados y Tejidos y Gremios Similares, con trabajadores de las fábricas de San Ángel, Tizapán y Tlalpán. Es también en estos meses cuando estalla la huelga de panaderos, que después de boicotear a los establecimientos donde no se logra el paro, consiguen un importante triunfo.



1916







La huelga del ‘16
Como recibimiento al año nuevo, la devaluación constitucionalista provoca que los obreros exijan que se les pague en patrón oro. A lo largo del año, éste va a ser un foco de conflictos laborales.
Como un impacto directo del Pacto la extensión de la organización sindical abarca toda la zona constitucionalista, y a finales de enero la situación pesa demasiado para Carranza que ordena que se impidan todos los trabajos de agitación y organización obrera; a los delegados se les recogen las credenciales y se les avisa que serán encarcelados en caso de que su labor "tienda a trastornar el orden público".
A principios de febrero surge la huelga de los empleados de comercio, reclamando el pago de los salarios -una parte en oro-, amenazando con convertir el problema en un movimiento generalizado. La amenaza es tan real, que meses después se concreta organizada por la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal.
La huelga de empleados es reprimida, y van presos los del comité de huelga y la COM es declarada una organización fuera de la ley.
Con la clausura de la COM, las relaciones entre los que se opusieron pacto y quienes lo firmaron, se estrechan de nuevo. Pactistas y miembros del SME comparten ahora la celda.
1916 será el año de las grandes huelgas generales en el Distrito Federal, Veracruz y Tampico; luego vendrán los intentos por crear organizaciones de carácter nacional, que culminan en 1918 con la Formación de la CROM y el acuerpamiento de las tendencias colaboracionistas
con el gobierno y es hasta 1921 donde los autonomistas conseguirá aglutinarse en una nueva central, la Confederación general de Trabajadores, (CGT).



Epílogo






Reflexiones finales
Para febrero de 1915 los contenidos sociales del movimiento armado se han explicitado creando corrientes orgánicas: de un lado el constitucionalismo y del otro los ejércitos campesinos de Villa y Zapata.
Lo que está en disputa en estas dos tendencias es un proyecto de país del país y con ello el movimiento obrero. La clase obrera en su conjunto, sus cuadros y sus organizaciones, no tienen ni la cohesión ni el desarrollo que les permita plantear una alternativa general.
¿Estaban los trabajadores obligados a tomar partido por alguna de las dos grandes tendencias? En realidad ni constitucionalistas ni ejércitos campesinos tenían proyectos sociales y económicos acabados donde cupieran como clase obrera.
Por eso los pactistas de la COM, pueden mantener la retórica doctrinaria de una sociedad futura de productores libremente asociados sin entrar en contradicción directa con las tendencias armadas.
Visto desde el lado de los trabajadores, el Pacto centralizó la discusión en un grupo de militantes de la Casa -los 67 -; Esta centralización tuvo la virtud de producir un rápido crecimiento orgánico a nivel nacional que de otra manera hubieran costado un tiempo y un esfuerzo mucho mayores.
Sin embargo, el proceso fue tan acelerado e impuesto por las condiciones de la lucha armada, que no consiguió una cohesión profunda y el movimiento obrero gastaría todavía muchos años en encontrar las formas de aglutinarse nacionalmente.
La labor de los pactistas extendió nacionalmente y con rapidez la idea del sindicato como instrumento de organización y lucha, pero nada más. E1 desarrollo ideológico del movimiento en su conjunto no hizo grandes avances.
El Pacto enfrentó a los trabajadores abiertamente con el hondo proceso social que representaba la lucha armada y del que hasta entonces se habían mantenido al margen. Paralelamente hizo nacer los elementos necesarios para que el estado desarrollase una política de manipulación del movimiento obrero, y una corriente vinculada a los “pechos” del estado, que seguiría progresando a partir de ese febrero y que culminaría con la formación de la CROM, con personajes tan siniestros como Lombardo Toledano, Celestino Gasca, Napoleón Morones y Fidel Velásquez.
Es difícil hacer una calificación moral de los pactistas de febrero; los más señalados -de Huitrón a Proal- estarían al frente de las organizaciones independientes y democráticas de los años veintes, mientras que uno de los abstencionistas de la época, Morones, se convertiría en el abanderado de las tendencias más sucias del movimiento sindical.
Por otro lado, la revolución campesina, específicamente el zapatismo con todos sus cuadros de origen obrero, le falto la capacidad de maniobra que les sobraba al constitucionalismo, y que debió centrarse con garantizar al movimiento obrero el tiempo necesario para integrarlo a su movimiento.
Por último, la visión de Obregón y de su principal operador en el movimiento sindical Gerardo Murillo, alias el Dr. Atl, construyeron el mito de la alianza del Estado constitucionalista con el movimiento obrero, mito que sigue dando frutos, aun entre sindicalistas independientes que no han caído en la cuenta de los mecanismos de control sobre los sindicatos establecidos primero en la constitución de 17, - retirar del Poder Judicial justicia laboral poniéndola en manos del poder ejecutivo, la obligación del arbitraje del gobierno en los conflictos laborales o la formación de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, de manera paritaria, donde supuestos representantes obreros pactan con los patrones y el gobierno en turno la justicia laboral en perjuicio del movimiento obrero independiente.





1 Carrillo Azpeitia, Rafael. Ricardo Flores Magón. CEHSMO. México. 1976. pp. 35-44.
ii Santillán, Diego Abad de. Ricardo Flores Magón. El apóstol de la Revolución Social Mexicana. CESMO. 1976, p. 36.
iii El imparcial. 28 de mayo. 13 de junio y 4 de julio de 1907.
iv Samaniego, Peña Heriberto. Rio Blanco. El gran círculo de obreros libres y los sucesos del 7 de enero de 1907.
v Huitrón, Jacinto. Orígenes e historia del movimiento obrero mexicano. Editores Unidos Mexicanos. México. 1974. pp. 119-126.
vi Zayas Enriquez, Rafael de. Apuntes confidenciales al presidente Porfirio Díaz. S.E. México. 1976. p. 11 citado por Ruíz Ramón Eduardo. La revolución mexicana y el movimiento obrero 1911-1923. Era. México. 1978. p. 31
vii Samaniego. op.cit. , pp. 62-63. Ruíz op.cit. , p. 41
viii Escandón realiza giras cada semana, tocando por día hasta tres fábricas. Ver, como ejemplo, El imparcial, de los días 2, 9, 13, 23 y 30 de octubre de 1909.
ix El imparcial reporta cerca de 70 conflictos obrero-patronales en 1907, con granddes huelgas de textiles, tranviarios, ferrocarrileros, panaderos, metalúrgicos, cigarreros; siendo Orizaba, Monterrey, Chihuahua y el D.F. los centros de mayor conflictividad.
x El imparcial. Ultimos meses de 1909 y primeros de 1910.
xi Meyer, Jean. “Los obreros en la revolución mexicana, los Batallones Rojos” en Historia Mexicana. XXI:1 (1971).
xii El Pueblo, 8 de febrero de 1915.
xiii Entrevista con Ignacia Torres Vda. de Alvarez. Historia Oral de CEHSMO. Mimeografiado.
xiv Meyer, Jean, op.cit.
xv León de la Barra propone en septiembre de 1911 la formación del departamento del trabajo, siendo aprobado por el nuevo Congreso Maderista. AGN. 26
xvi Idem
xvii “Notas sobre las huelgas textiles de 1911 y 1912” Martínez Andrea y Fernández, Jorge. En prensa,
xviii Nueva Era, 20 de julio de 1912.
xix “Notas sobre las huelgas . . .”
xx Huitrón. op.cit. , 209
xxi Ídem.
xxii “Notas sobre las huelgas . . .”
xxiii Conversaciones de los autores con trabajadores de Miraflores en marzo de 1968. Ruíz. op.cit. , p.48.
xxiv Idem. Ruíz. op.cit. , p. 45
xxv Huitrón. op.cit. , p. 207
xxvi Huitrón. op. cit. , pp. 249-252.
xxvii Huitrón. op. cit. , pp. 194, 198 y 227.
xxviii Villareal, Soto y Gama, Pérez Taylor, por ejemplo.
xxix Desde julio de 1911 hay una fiebre de clubes liberales que intentan ganar base social entre los trabajadores: “Club Cuitlahuac”, “Club Lerdo de Tejada”, etc, La prensa de la época apoya estos proyectos.
xxx Huitrón. op. cit. , p. 223.
xxxi Idem.
xxxii Ruíz. op.cit. , p. 45.
xxxiii Idem.
34 Huitrón. “La casa del obrero mundial y la Revolución social”, Regeneración, agoosto 1943.
35 El caso de los1ferrocarrileros es caraccterístico de un gremio unido irremediablemente al conflicto bélico. Quien controlaba alguna zona importante tenía que controlar también los transportes.
Esto no eximía a los trabajadores de participar en las luchas contra los patrones.
35i Salazar cuenta que cuendo reabre la Casa; muchos de sus miembros regresan portando uniforme revolucionario. Las pugnas de la gleba. Comisión Nacional Editora del PRI. México. 1972. p. 67.
35ii Córdoba Pérez. El movimiento anarquista en México (1911-1921). Tesis para licenciatura p. 142 AGN. 26.
35iii El Pueblo. 3 de febrero de 1915.
xxxix Idem.
xl El Diario del 18 al 28 de abril de 1913.
xli Araiza. Historia del movimiento obrero mexicano. cuatro tomos s.e. T. III, p. 55.
xlii Huitrón. “Rectificaciones Históricas”. El Universal, 21 de octubre de 1952.
xliii Huitrón, Origénes.... p. 246.
xliv Huitrón, Origénes.... pp. 237-240.
xlv Huitrón, Origénes.... p. 246
xlvi La Convención.. Primeros días de enero de 1915.

xlvii AGN. p. 27.
xlviii Idem.
xlix Entrevista con Ignacia...., pp. 14-16.
l Womack John. Zapata y la revolución mexicana. Siglo XXI ver capítulo dedicado a 1915.
li Ver capítulos VI y VII del presente trabajo.
lii El Pueblo. Diciembre de 1914 a febrero de 1915.
liii A partir de la crisis en febrero de 1915, ver cap. VII del presente trabajo -se delinearán firmemente dos grandes tendencias que definirán el panorama obrero a lo largo de los años siguientes. “La acción múltiple” dará forma a la CROM y la “acción directa” a la CGT anarcosindicalista. Ya en los congresos obreros de Veracruz y Tampico dichas tendencias no podrán conciliar.
liv Archivo general de la nación. Rollo 203 del archi5o de microfilms del CEHSMO. En adelante citado como AGN, No. de serie. CEHSMO.
lv IDEM.
lvi El Pueblo. 3 de febrero de 1915.
lvii Entrevista con Ricardo Treviño. 3 de febrero de 1975. Historia Oral del CEHSMO, pp. 15-17.
lviii Huitrón. Orígenes... pp. 246-247.
lix Lux. Revista del SME. No. 12 diciembre de 1939.
lx El Pueblo. Enero y febrero de 1915.
lxi Idem.
lxii Hutrón asiste a una asamblea del SME y los invita a formar parte de la Casa. el SME acepta y se incorpora orgánicamente. En la argumentación de Huitrón, resalta la afirmación de que la COM, no está aún formada y apenas está en estudio y discusión los estatutos. Lux. Diciembre, 1939.
lxiii Huitrón, Origenes... pp 243-246
lxiv Idem.
lxv Idem.
lxvi Idem.
lxvii Entrevista con Ricardo Treviño.
lxviii Araiza. op. cit.
lxix Huitrón Orígenes. ...p. 257
lxx Córdova Pérez. op. cit. p. 145.
lxxi Huitrón. Orígenes ... 257-258.
lxxii La Convención. 13 de marzo de 1915.
lxxiii La decalaración de principios de la Federación de Sindicatos Obreros del D.F. , en Huitrón, op. cit. , p. 252.
lxxiv Documentos históricos de la Revolución Mexicana. La Convención. de. JUS, Méx. 1972. Tomo III. pp. 207-217.
lxxv La Convención, 24 de febrero de 1915.
lxxvi Actas de la Convención, op. cit. , pp. 190-202.
lxxvii La Convención. 20 de enero de 1915.
lxxviii Actas de la Convención, op. cit. , pp. 190-202
lxxix AGN- 283- CEHSMO.
lxxx Ludlow, Leonor. “Crecimiento económico y dependencia dentro del porfiriato” Estudios Políticos. No. 13-14 enero-junio. 1978. UNAM. p. 8
lxxxi Gilly, op. cit.
lxxxii Villegas Cosío. op. cit.
lxxxiii Dieguez, Manuel, huelguista en Cananea 1905, Obregón, ATL, Cabrera, Mireles.
l34 AGN- 283 CEHSMO:
l35 La Convención. 14 de enero de 1915.
l35i La Convención. 21 de enero de 1915. y AGN- 283. CEHSMO.
l35ii Idem
l35iii Lux. Diciembre de 1939.
lxxxix El Monitor, 24 de enero de 1915.
xc AGN. 283. CEHSMO.
xci La Convención. 20 y 21 de enero de 1915.
xcii AGN. 283. CEHSMO.
xciii Idem..
xciv La convención: 22 de enero de 1915.
xcv La Convención. 23 de enero de 1915.
xcvi Idem.
xcvii Ramírez Plancarte. La Ciudad de México durante la Revolución Constitucionalista. Botas, México. 1941. 2 cd. p. 317.
xcviii El Pueblo. 6 de febrero de 1915.
xcix Araiza, op. cit. , p. 60
c Idem.
ci La prensa, 9 de febrero de 1915.
cii Araiza, op. cit., p. 69
ciii Idem.
civ Salazar, op. cit., p. 75.
cv Idem.
cvi Idem
cvii Idem
cviii La Prensa. 8 de febrero de 1915.
cix La Prensa y El Pueblo de principios de febrero de 1915.
cx Salazar, Líderes y Sindicatos. de. T.C. Modelo. Méx. 1953. Huitrón ubica esta reunión el día 8, nos inclinamos por Salazar por los acontecimientos de los días siguientes. Para Salazar son 66 delegados de 23 uniones él es el 67
cxi Huitrón, Orígenes. .. p. 259.
cxii Aunque Salazar afirma que en principio acordaron sumarse a la causa constitucionalista, no nos convence porque hizo falta otra reunión, donde seleccionaron a los asistentes para evitar opositores.
cxiii Araiza, op. cit. . 63.
cxiv Idem.
cxv Idem.
cxvi Araiza, op. cit.. p 64.
cxvii Idem.
cxviii Ver la Prensa y el Pueblo.
cxix Araiza, op. cit.. p 66
cxx Araiza, op. cit.. p 68.
cxxi Carr. The Casa del Obrero Mundial...p. 3
cxxii Idem.
cxxiii Idem.
cxxiv La congruencia doctrinaria no garantiza la lucidez en un análisis de coyuntura.
cxxv De hecho la CROM y la CGT serán las exponentes de estas dos tendencias.
cxxvi Salazar. Las Pugnas de ... cap. IV.
cxxvii El Pueblo. 12 de febrero de 1915.
cxxviii Araiza, op. cit.. pp. 63 y sig.
cxxix Idem.
cxxx Carr. The casa del Obrero Mundial... pp. 3 y4.
cxxxi Idem.
cxxxii Idem.
cxxxiii La Prensa. 23 de febrero de 1915.
c34 Idem.
c35 Revolución Social cit. por Carr. The Casa...
c35i Idem.
c35ii El Pueblo de enero a marzo 1915. AGN- 283-CEHSMO.
c35iii Ver Herón Proal y los Batallones Rojos de Jorge A. Robles en Innédito.
cxxxix Idem.
cxl Carr. The Casa del Obrero Mundial... p. 4
cxli El Pueblo, 20 de febrero de 1915.
cxlii El Pueblo. 7 de marzo de 1915.
cxliii Idem.
cxliv Huitrón, Orígenes.... p. 267.
cxlv El Pueblo, 6 de marzo de 1915.
cxlvi Huitrón, Orígenes ... pp. 271 y sig.
147 La Convención. 14 de marzo de 1915.
148 Idem.
149 Salazar. Las Pugnas... pág. 97.

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