Bienvenido a la reflexión sobre historia, los movimientos sociales y la utopía.






Encontrarás en este blog, material de investigación, divulgación y reflexión sobre la historia social y las luchas que construyen y transforman este mundo por algo mejor, más justo y libre.


Textos inéditos, piratas, o muy leídos, videos, cortos y cine, que contribuyen a guardar, exponer y promover el libre pensamiento, la reflexión y la pasión por la libertad, la justicia social, la alegria y el buen vivir. KLIMT

viernes, 7 de enero de 2011

PLATAFORMA ORGANIZACIONAL Makhno, Mett, Arshinov, Valevski, Linski

PRÓLOGO

Contexto de la "Plataforma"
Frank Mintz

Orígenes ideológicos

Bakunin pensó en acelerar y desarrollar el proceso revolucionario con minorías elegidas. "Para formar todas estas organizaciones revolucionarias, imprescindibles para el triunfo de la causa popular, para activarlas, estimularlas, dirigirles, por una parte, y para impedir, de otra, que puedan un día degenerar y convertirse en gobiernos, incluso a título provisional, es evidentemente necesario que haya una fuerza, una organización colectiva invisible, que, acatando un programa franca y completamente revolucionario e impulsándolo hasta las últimas consecuencias, se abstenga de cualquier manifestación, ingerencia gubernamental u oficial, y con ello pueda ejercer una influencia más eficaz y poderosa sobre el movimiento espontáneo de las masas populares, tanto en la acción como en todas las medidas revolucionarias de los delegados y comités. Tal es el objeto único de la organización."
"Esta organización, por lo tanto, no tiene sólo como misión preparar la revolución. Tendrá que mantenerse y vertebrarse más todavía durante la revolución, para que su acción colectiva, estrictamente solidaria y oculta sustituya la de todo gobierno o dictadura oficial, no dejando ésta de ahogar el movimiento revolucionario en las masas para desembocar en la reconstitución del Estado político, dirigente, tutelar, y por eso mismo, necesariamente burocrático, militar, opresor y explotador, o sea una nueva dominación burguesa."
" [...] Las cualidades requeridas de todos los Hermanos internacionales, excepto las que constituyen un buen y dedicado conspirador revolucionario, tales como la verdadera pasión revolucionaria, la inteligencia, la valentía, son la capacidad de elevarse natural y espontáneamente encima de todas las inspiraciones estrechas de la ambición y de la vanidad personales, de la familia y del patriotismo, y esta otra capacidad aún más escasa entre los hombres de energía e inteligencia, de incorporar la propia iniciativa personal en la acción colectiva. [...] Enemigo de cualquier dominación y explotación, es preciso que haya renunciado a ejercerlas, bajo la forma que sea, en provecho suyo, sobre las masas. [...] La ley suprema de nuestra Fraternidad, todo el secreto de su potencia, es la disolución de todas las iniciativas individuales en el pensamiento, la voluntad y la acción colectivas. Ella tiene que convertirse para nosotros en más que una ley, en nuestra segunda naturaleza, nuestra habitud, y sólo se conseguirá con la práctica diaria. (1) "
Otro factor aparece luego:
"Los mejores hombres son fácilmente corruptibles, sobre todo cuando el mismo medio provoca la corrupción de los individuos por la ausencia de control serio y de oposición permanente. En la Internacional, no puede tratarse de la corrupción venal, porque la asociación es todavía demasiado pobre como para dar ni siquiera justas retribuciones a ninguno de sus jefes. Al contrario de lo que acontece en el mundo burgués, los cálculos interesados y los sobornos y malversaciones son por lo tanto muy escasas, apareciendo sólo a título excepcional. Pero existe otro género de corrupción a la que desafortunadamente no escapa la Alianza Internacional: es la de la vanidad y de la ambición."
"Está todos los hombres un instinto natural del mando que se origina primero en esta ley fundamental de la vida, que ningún individuo puede asegurar su existencia ni hacer valer sus derechos sino por medio de la lucha. [...] " Si hay un diablo en toda la historia humana, es este principio de mando. Él únicamente, con la estupidez y la ignorancia de las masas, en las que por lo demás siempre se apoya y sin las que no podría existir por sí solo, produjo todas las desgracias, todos los crímenes y todas las vergüenzas de la historia.. Y fatalmente este principio maldito se encuentra como instinto natural en cualquier hombre, sin exceptuar los mejores. (2)"
Los principales rasgos de la Plataforma (una organización que orienta antes y después de la revolución, con miembros seleccionados y una responsabilidad mutua entre el grupo y los integrantes "nuestra segunda naturaleza") ya están proyectados, excepto la clandestinidad y la exigencia ética.
Es de notar que la única tendencia anarquista de la época de Bakunin era el movimiento obrero y estaba dentro del mismo. Luego surgieron el individualismo (3), la expresión literaria, las comunas estrambóticas (4).

Orígenes de la Plataforma durante la revolución soviética

a) Obstáculos que pusieron algunos anarquistas al desarrollo revolucionario

"las grandes frases mentirosas de Lenin y otros socialdemócratas bolcheviques giraron la cabeza de muchos anarquistas, en particular quienes eran intelectuales [...] Algunos anarquistas incluso hablaron de ingresar en el partido. Quienes se preocuparon especialmente de este acercamiento fueron los "famosos", los viejos anarquistas, incapaces de llevar una acción en el movimiento de masas y quienes, por haber vivido no pocas desilusiones, temían los "entusiasmos fogosos".
Los "famosos" intelectuales no conocían el estado de espíritu de las masas. Sólo les llegaban los ecos de este movimiento, y casi siempre de forma errónea. [...] Pero únicamente la base libertaria, más revolucionaria que los líderes anarquistas, actuaba en el seno de las masas. [...] en la cuenca del Donetz, si las anarquistas hubieran querido reclutar por el "partido" anarquista, habrían podido contar con centenas de miles de miembros. Desafortunadamente, había muy pocos militantes anarquistas con formación teórica suficiente. [...] La propaganda anarquista se hacía en profundidad en las masas, en las discusiones, las reuniones y los debates. El afán de leer, la necesidad de comprender lo que ocurría eran tan grande, tan imperiosa, que en numerosos pueblos, en verano, tras una dura jornada de labor, los campesinos se reunían y durante horas enteras se hacían leer folletos en voz alta. [...] Encontré en el campo ucraniano a algunos campesinos que habían leído en ruso toda la literatura anarquista, de Stirner a Tucker, y manejaban la teoría tan bien, o mejor que políticos profesionales. El solo ejemplo de la makhnovchtchina basta para mostrar que las masas aspiraban instintivamente y, más o menos conscientemente, a una sociedad distinta, libre, sin amos, ni capitalistas, sin propietarios ni gobierno, sin autoridad." (5)

b) Antecedentes directos de la Plataforma (6)

"[...] se hizo indiscutiblemente necesario llenar tres exigencias, puestas al movimiento anarquista por la misma vida : 1) delimitarse bien distintamente de aquellos elementos que bajo la bandera del anarquismo, pescan en río revuelto, que entrometieron, de una u otra manera, en el movimiento anarquista, persiguiendo los fines más distintos y que nada tienen que ver con el objeto que nuestro movimiento persigue ; 2) el minucioso conocimiento del anarquismo [...] una forma determinada de organización de la vida social ; 3) organizar todas las fuerzas vivas del anarquismo, unir a los partidarios de distintas corrientes anarquistas, juntar para el trabajo colectivo común a todos los anarquistas, los cuales quieren tomar seriamente parte activa en la revolución social y anarquista por desencadenarse, revolución que se concibe como un proceso de creación más o menos prolongado, de nuevas formas de la vida social por las masas organizadas."
"La revolución social puede no realizarse. Pero en la revolución social (dado el caso que se produzca) no hay lugar para el "periodo transitorio". [...]
"Sobre la base de todo lo expuesto, llegamos a la conclusión de que para el anarquista no hay ninguna razón de apartar, en teoría o provisionalmente, el individualismo del comunismo, el comunismo del sindicalismo. Estimamos que es tiempo, en definitiva, para todos los anarquistas verdaderos de aceptar y reconocer esta orientación, que es del todo exacta. Estos tres elementos (el sindicalismo, el comunismo y el individualismo) son tres aspectos de un único proceso, la construcción, por el método de la organización de clase de los trabajadores (sindicalismo), de la sociedad anarcocomunista, que sólo representa la base material indispensable para la plenitud del individuo libre. Estos tres elementos coinciden cronológicamente, manifestándose fuertemente desde el inicio de la revolución social.(7) "
"Las uniones profesionales son consideradas por la conferencia como una forma envejecida de la organización obrera, incapaz por su propia naturaleza, de desarrollar una acción revolucionaria y crear algo vivo, que no responden a las exigencias de la época y que no merecen, por consiguiente, especial atención."
"Disciplina. Entrando en la organización, los compañeros tienen la obligación moral de aplicar en la vida los principios y problemas de la organización. Un compromiso aceptado por un afiliado tiene que ser cumplido. Todas las acciones en nombre del grupo tienen que ser discutidas en la asamblea general de los miembros del grupo. Los que salen en nombre del grupo, tienen que ser suficientemente autorizados por el grupo. Los compañeros darán cuenta del cumplimiento de la misión que se les encargó."
"Sobre la organización del movimiento anarquista ruso en general. Considerando indispensable la unificación del movimiento anarquista de todos los países, encarga la Conferencia al secretariado de la Confederación tomar las medidas correspondientes para instaurar relaciones con organizaciones anarquistas del exterior. [...] (Aceptado por unanimidad)."
"Lucha contra el abuso del nombre anarquismo 1) Creyendo que una garantía suficiente contra la intromisión en las organizaciones anarquistas de elementos no deseables consiste en la creación de grupos anarquistas sobre la base indicada en la ponencia sobre este asunto, y la resolución de la conferencia sobre las expropiaciones ; motivada por diversos casos de abuso del nombre anarquismo, recomienda la Conferencia a los grupos locales, tener presente todos estos hechos y darles la mayor publicidad posible, tanto oral como escrita.
2) La conferencia considera que en manera alguna, y en ningún caso pueden los anarquistas ocupar puestos en las comisiones extraordinarias (cheka), en la milicia civil y criminal, tribunales, cárceles, comisiones investigadoras y otras instituciones similares.
3) Los anarquistas no pueden ser dirigentes u ocupar puestos de responsabilidad en instituciones legislativas y otras que tengan un carácter burocrático y autoritario.
4) Rechazando todo tipo de requisa (de viviendas, materiales, etc.) por las organizaciones anarquistas, la Conferencia lo admite únicamente en el caso de la más extrema necesidad, de ninguna otra manera que por decisión de la asamblea general de la organización, bajo su control y a condición de utilizar lo tomado en el trabajo puramente de idea ; debiendo, además, cada caso de expropiación, ser dado a la más amplia publicidad con la explicación de las causas que motivaron la necesidad de ella. (Aceptado por unanimidad)."
Las pocas diferencias que se observan con la Plataforma son la aceptación de los sindicalistas e individualistas, pero "son tres aspectos de un único proceso" y se separan de los sedicentes anarquistas que "pescan en río revuelto»; y la aceptación excepcional de las expropiaciones.
c) El núcleo de las ideas de la Plataforma se encuentra en el libro de Archinov sobre el movimiento de Makhno, escrito en 1921. En el capítulo sobre la maknovichina y el anarquismo se deducen tres planos en las críticas: -el enfoque puramente teórico, - una visión perversa de la libertad, -la confusión organizacional. Unas breves citas dan cuenta de la profundidad del fenómeno en el conjunto del movimiento anarquista ruso.
"La mayor parte de los anarquistas rusos que habían pasado por la escuela teórica del anarquismo se quedó apartada, en círculos aislados sin ninguna razón de ser para la época ; trataban de profundizar lo que era el movimiento y con que mirada había que considerarlo ; y se callaban, consolándose de su inercia con la idea de que el movimiento parecía ser no puramente anarquista.[...] Tenemos que constatar que los anarquistas rusos, dormitando en sus círculos, dejaron pasar bajo sus ojos un movimiento grandioso de masas [Ucrania]"
"La teoría anarquista de la libertad personal que, ella también está lejos de ser bastante aclarada, abre un campo aún más amplio a los abusos [que las disquisiciones teóricas, ...] quienes no tienen la pasión de la revolución, soñando primero en las manifestaciones del propio ego, entienden esta idea como les conviene. Cada vez que se trata de organización práctica, de responsabilidad seria, se aferran a la teoría anarquista de la libertad personal y, basándose en la misma, intentan eludir cualquier responsabilidad e impedir toda organización."
"De 1904 a 1907, hemos visto los programas prácticos de los "beznachaltsi" (sin autoridad) y "chernoznamentsi" (bandera negra) que predicaban las expropiaciones parciales (el robo individual) y el terror "sin motivo" a guisa de método de lucha anarquista. [...] Desde hace decenas de años los anarquistas rusos están aquejados por esta terrible enfermedad: la desorganización. Este mal destruyó en ellos la necesidad y el vigor de un pensamiento concreto y les condenó a la inacción durante el momento histórico de la revolución."

Contexto histórico

1925-1927 no corresponde a un momento histórico particular, sin embargo en la época de la redacción de la Plataforma en la URSS la lucha sorda y diaria entre chekistas (policía secreta creada por Lenin en diciembre de 1917) espiando sea a comunistas y trabajadores desafectos, sea a estalinistas y trotskistas, podía traducirse por un colapso probable (reflejado en el texto por las alusiones a las posibilidades revolucionarias dentro de Rusia).
De paso para evitar malentendidos, hay que precisar que Lenin compartió siempre la idea de que la consciencia revolucionaria es exterior a la clase obrera, excepto en el periodo abril-octubre de 1917 en que defiende esloganes horizontales "Todo el poder a los soviets" en aparente contradicción total con el papel dirigente del PC. La práctica de esos breves meses demuestran que el PC impuso delegados inamovibles e irrevocables en los soviets, con el visto bueno de Lenin, quien en diciembre firma la ley de creación de un organismo policial de represión y espionaje, la comisión extraordinario de Estado, abreviada en Cheka. Cuando en la Plataforma se lee que la "centralización se basa en la muerte del espíritu crítico, de la iniciativa y de la independencia de cada individuo y en la sumisión ciega de las amplias masas al "centro" se alude evidentemente al capitalismo y al marxismo leninismo, inseparable del estalinismo, maoísmo, trotskismo, en que cualquier líder o empresario se convierte en un dictador corriente y moliente, por la presión del poder omnipotente de que goza.
Se notaba, sí, en aquel periodo un profundo malestar: tras la primera guerra mundial y la revolución soviética, el movimiento anarquista se encontraba fuera de las organizaciones de trabajadores y en pugna contra la influencia comunista. Existía un rechazo a preocuparse por los problemas del presente y del futuro en relación con la revolución y una tendencia a la dispersión (pacifismo, educacionismo, esperanto, neomaltusianismo, etc.). Los compañeros "estaban en un círculo viciosos : se sostenía que las masas no podían estar conscientes en la situación de entonces de la supeditación política y económica; y por otra parte, se afirmaba que en caso de revolución las masas se comportarían como si fueran compuestas de seres perfectamente conscientes de sus derechos y deberes.(8)"
En lugar de agarrarse a los problemas de la Plataforma y avanzar dentro de la sociedad, la mayoría de los anarquistas multiplicaron las críticas, colocando hasta hoy el sambenito de plataformistas, desviacionistas a cuantos abogan por una responsabilización organizacional.

Polémicas personalistas (9)

El por qué de las polémicas que provocó la Plataforma es extraño. Me parece una evidencia que no se la leyó objetiva y fríamente porque la parte a continuación bastaba para cerrar posibles equívocos: "En contra de la centralización, el anarquismo siempre ha profesado y defendido el principio del federalismo, que combina la independencia y la iniciativa de los individuos o de la organización con el servicio a la causa. Al conciliar la idea de la independencia y de la plenitud de los derechos de cada individuo con el servicio de las necesidades y de los instintos sociales, el federalismo abre con ello las puertas a cualquier manifestación sana de las facultades de todo individuo [...] el reconocimiento para cada integrante de la organización del derecho a la independencia, la libre opinión, la iniciativa y la libertad individual".
Es posible que las polémicas precedentes provocadas por la Fora hayan envenenado el clima de las discusiones en general (10).
Al contrario de una lectura normal tanto Malatesta como Volin y no pocos militantes se fijaron en las personalidades de Néstor Makhno y Pedro Archinov, supuestamente influenciados por el leninismo, hasta olvidar lo que ellos mismos habían escrito sobre la organización y el individualismo.
Malatesta había redactado el Programa anarquista en 1903, discutido y adoptado, luego otra vez discutido y adoptado en 1920, del que vienen los siguientes textos.
El uso de la violencia y de la insurrección: "Incluso dejando a un lado la experiencia histórica (la que demuestra que jamás una clase privilegiada se ha despojado, en todo o en parte, de sus privilegios, que jamás un gobierno ha abandonado el poder sin que la fuerza le haya obligado a ello) bastan los hechos contemporáneos [...] Al pueblo que quiere emanciparse no le queda otro recurso que oponer la fuerza a la fuerza . [...] y cuando tengamos la fuerza suficiente debemos, aprovechando las circunstancias favorables que se produzcan o creándolas nosotros mismos, hacer la revolución social, derribando con la fuerza el gobierno, expropiando con la fuerza a los propietarios ; [...] en lugar de oponer a los millones de los capitalistas los escasos céntimo ahorrados con mil privaciones por los obreros, se hace preciso oponer a los cañones que defienden la propiedad, aquellos mejores medios que le pueblo encuentre para vencer la fuerza con la fuerza. [...] La insurrección determina la revolución, es decir, la actuación rápida de las fuerzas latentes acumuladas durante la precedente revolución."
Anarquistas y trabajadores: "Es preciso que a medida que se desarrollen en los trabajadores el sentimiento de rebelión -contra los injusto e inútiles sufrimientos de que son víctimas - y el deseo de mejorar sus condiciones, luchen, unidos y solidarios, para conseguir lo que desean. Y nosotros, como anarquistas y como trabajadores, debemos impulsarles e estimularles a la lucha y luchar con ellos."
"Deberemos sobre todo oponernos a la reconstitución de la policía y del ejército y aprovechar toda ocasión propicia para incitar a los trabajadores a valerse de la ausencia de fuerzas represivas para imponer el máximo de reivindicaciones."
Organización de los anarquistas: "Entendemos por partido anarquista el conjunto de quienes quieran contribuir a llevar a cabo la anarquía, y que, por consiguiente, necesitan fijarse una meta que alcanzar y un camino que recorrer. Dejamos de buen grado en sus lucubraciones trascendentales los aficionados a la verdad absoluta y al progreso continuo, quienes, por no contrastar nunca sus ideas con la prueba de los hechos, acaban por no hacer ni descubrir nada. [...] De modo que la organización, lejos de crear la autoridad, es el único remedio contra ella y el único medio para que cada uno de nosotros se acostumbre a tomar una parte activa y consciente en el trabajo colectivo, dejando de ser una herramienta pasiva en manos de los jefes.(11)"
"Por cierto la próxima revolución, la revolución inminente no será anarquista más que en proporción a nuestro número, nuestro valor, nuestra preparación. Y nosotros, para que esta revolución sea lo más anarquista posible, tenemos que multiplicar nuestros esfuerzos, intensificar nuestra propaganda, consolidar nuestras organizaciones, penetrar mayormente en medio de las masas y tratar de empujarlas lo más posible en nuestra dirección.(12)"
"El que escribe es partidario de la organización obrera y de la organización del partido, o sea que, tomando la palabra "partido" en el sentido propio del conjunto de cuantos "participan" y luchan por la misma causa, creo útil que los anarquistas se unan en una o más organizaciones, transitorias o permanentes, locales o generales, según las circunstancias y los fines inmediatos o definitivos que quieran alcanzar, para coordinar los esfuerzos y hacer aquellas cosas que no conseguirían las fuerzas de los individuos aislados. Y por lo tanto soy adherente a la Unión Anarquista Italiana [...] Pero un partido puede degenerar y volverse autoritario. Es verdad [...] si no se compone de anarquistas conscientes; [...] pero realmente, dado el espíritu de los anarquistas, el peligro no está en que se vuelva autoritario un "partido" anarquista, sino antes en que el mismo no logre adquirir consistencia y no rinda por tanto la multiplicad de acciones que los anarquistas podrían dar si solamente pudieran armonizar y sumar su entusiasmo, su coraje, su espíritu de sacrificio. Y eso está probado por la historia de todas las organizaciones e intentonas de organizaciones que los anarquistas han hecho en el mundo entero desde cuando existe un movimiento anarquista.(13)"
"Creemos en la utilidad, en la necesidad de la organización y, después de haber discutido y aceptado determinado programa, nos esforzamos por cumplirlo.(14)"
Dos indicaciones de Malatesta me parecen en consonancia con la Plataforma.
"Pero un partido puede degenerar y volverse autoritario. Es verdad [...] si no se compone de anarquistas conscientes" Igual se puede pensar de los integrantes de la Plataforma.
"Creemos en la utilidad, en la necesidad de la organización y, después de haber discutido y aceptado determinado programa, nos esforzamos por cumplirlo." Una forma de conciencia que se acerca a la responsabilidad, colectiva si se trata de un grupo.
Sindicalismo y anarquismo: "En una palabra, el sindicalismo obrero es, por su naturaleza, reformista y no revolucionario ; el revolucionarismo debe ser introducido allí, desarrollado y mantenido por la obra constante de los revolucionarios que actúan fuera y dentro de su seno, pero no puede ser la manifestación natural y normal de su función.(15)"
Se comprueba la completa similitud, excepto quizás el concepto de responsabilidad colectiva implícito en "aceptado determinado programa, nos esforzamos por cumplirlo", del esquema de la Plataforma con los textos de Malatesta.
Al contrario de Malatesta, Camilo Berneri pasó por otra curiosa evolución: empaparse de las ideas de la Plataforma, sin citarlas.
"Con el anarcosindicalismo, el anarquismo sale fuera del esnobismo, del cerebralismo onanista, del individualismo egotista, del nihilismo exasperado y desesperado. [...] Si el movimiento anarquista ruso no estuvo a la altura de la situación fue, esencialmente, por no estar aunado por un esfuerzo común contingente apto para quitar y apartar las disensiones metafísicas o de detalle. Donde el movimiento anarquista vive fuera de la órbita de la actividad sindical, se combinan las mismas señales de desorientación, los mismos fenómenos de bizantinismo y de diletantismo, los mismos síntomas de un marasmo real y propio o de una muy lenta convalecencia.(16)"
"Si me ataco al individualismo es porque, a pesar de tener poca importancia numérica la corriente individualista, ha conseguido influir a todo el movimiento. Casi todos los anarquistas, a mi parecer, son individualistas, optimistas y doctrinarios. [...] Mi esperanza es suscitar el examen de una gran serie de problemas [...] para llegar a un programa en 1932 o 1933, [...] a un grupo de anarquistas que deje tranquilos a los demás, pero que quiere caminar por su propio camino.(17)"
Dejando aparte la evocación de anarcosindicalismo, que visiblemente es equivalente de anarquismo social, se nota la coincidencia con el rechazo del individualismo y la necesidad de un grupo separado con su propia organización.

Sobre la Síntesis

El análisis de Sebastián Faure de 1927 se funda en un postulado:
"estas tres corrientes : anarcosindicalismo, comunismo libertario e individualismo anarquista, corrientes distintas, pero no contradictorias, no tienen nada que les haga inconciliables, nada que les oponga esencialmente, nada que proclame su incompatibilidad, nada que les impida vivir en buena inteligencia, hasta concertarse por una propaganda y una acción común."
Si se define el anarquismo como una liberación del autoritarismo sin más, este enfoque es válido; si el anarquismo es ante todo una lucha contra el capital, apoyándose en la clase de los explotados en contra de los explotadores, aparecen oposiciones categóricas, como el pacifismo y/o la creencia en el progreso paulatino inherente a la burguesía de izquierda de muchos individualistas, con no pocos anarcosindicalistas o anarcomunistas.
Los ejemplos positivos son el de Kurt Wilkens, pacifista, que al enterarse de los fusilamientos de huelguistas de Patagonia, mató al coronel Varela, siguiendo el ejemplo de Simón Radowtzky. Otros pacifistas, en cambio, como Lecoin en Francia, se negaron a luchar contra el fascismo durante la segunda guerra mundial.
Otro ejemplo es el del ex ministro cenetista español Juan Peiró, tildado de reformista, que, ante la disyuntiva de elegir entre el paredón y un puesto de jerarca en el sindicalismo franquista, prefirió la muerte como cenetista en 1941 (su colega Juan López retornó a la España franquista en 1972 para ser responsable falangista y así murió).
Separando su postura de cualquier implicación social, Faure puede inferir con una supuesta lógica: "Digo que no es la misma existencia de estos tres elementos: el anarcosindicalismo, el comunismo libertario y el individualismo anarquista, que causó la flaqueza o, más exactamente, el debilitamiento relativo del pensamiento y de la acción anarquistas, sino únicamente la postura que tomaron unos respecto de otros: postura de guerra abierta, encarnizada, implacable."
Con cierta sensatez, un grupo de la federación anarquista francesa de Angers citaba en 1980 la revista anarquista crítica La Lanterne Noire (fuera de la federación anarquista) que recalcaba la impronta de dos ideologías (equivocadamente para la Plataforma) : "el bolchevismo leninista (vencedor en Rusia) sobre la Plataforma, con sus principios : mayoría/minoría, responsabilidad colectiva, organización centralizada ; el liberalismo masónico (vencedor en la Europa occidental) sobre la Síntesis, con sus principios : hombre abstracto por encima de las clases, libertad abstracta, interclasismo, humanismo.(18)"
Es interesante apuntar el acuerdo entre la Plataforma y Malatesta para negar al sindicalismo otro carácter que el reformista. "El anarcosindicalismo, tratando de vertebrar las ideas anarquistas en el ala izquierdista del movimiento sindicalista revolucionario, mediante la creación de sindicatos de tipo anarquista, representa, desde este enfoque, un paso adelante, pero con todo no supera la fase artesanal. [...] Considerando el sindicalismo revolucionario sólo como un movimiento laboral de trabajadores, sin una teoría social y política determinada [...] Es preciso no olvidar nunca que, si el sindicalismo no encuentra un apoyo en el momento."
Tres desenfoques se presentan.
El sindicalismo asimilado a las direcciones burocratizadas, cuando en toda su historia, existen secciones de base, tanto en las confederaciones reformistas como las burocratizadas, con una consciencia antiautoritaria y una práctica de acción directa totalmente anarquista.
El anarcosindicalismo no es un sindicato anarquista. Se dirige, como en España, entre 1910 y 1939, la CNT, Confederación Nacional del Trabajo, a los asalariados (religiosos o no, con un carné político o no), para luchar contra la explotación capitalista y por otra sociedad, fundada en el comunismo libertario.
El sindicalismo revolucionario es una corriente marxista y anarquista de la CGT francesa entre 1900 y 1914, opuesta a los partidos políticos, que considera el sindicato, antes y después de la revolución, como organizador de los asalariados y de la sociedad.

Aportes positivos, éxitos e intentonas

"Como base de la unión de las fuerzas homogéneas, como mínimo ideológico y táctico sobre los que deberíamos encontrar el acuerdo de los compañeros, proponemos los siguientes puntos:
  1. Reconocer el principio de la lucha de clase como el factor más importante en el sistema anarquista.
  2. Reconocer el anarcocomunismo como base de nuestro movimiento.
  3. Reconocer el sindicalismo como uno de los métodos principales de la lucha.
  4. Necesidad de una Unión General de Anarquistas, en cada país, fundada en la unidad ideológica, táctica y en la responsabilidad colectiva.
  5. Necesidad de un programa positivo creador de la revolución social.(19)"
Quedó letra muerta la propuesta, pero sembró semillas en particular en España.
Si bien la Plataforma se tradujo y se discutió entre la emigración cenetista en Francia, en la Península no tuvo ecos ni orales, ni escritos y prácticos. El grupo de Ascaso, Durruti, García Oliver estuvo por supuesto influenciado por las ideas de la Plataforma que de hecho ya aplicaban en parte, por su estructura seleccionada y por su enfoque unitario anarcosindicalista. Pero ser cenetista y anarcosindicalista no significaba, y tampoco significa hoy, actuar por la misma causa. Apareció una clara tendencia a un comunismo libertario verticalista expuesto por ejemplo por Horacio Prieto, en un folleto de 1932 Anarco-sindicalismo. Cómo afianzaremos la revolución que se oponía a la acción directa de los trabajadores y sindicalistas : "en cuanto la huelga revolucionaria carezca de objetivo, todos los productores en general deben reintegrarse a sus puestos de trabajo y reconstituir así la situación prerrevolucionaria hasta que las estadísticas, el examen sereno de las circunstancias establezcan normas factibles de empezar el trasiego de los productores, de objetos inútiles de lujo y de coerción, para incorporarlos a las nuevas demandas del trabajo social."
En completa oposición, Isaac Puente, en relación con el grupo de Ascaso y Durruti, escribió un folleto el mismo año sacado luego a decenas de millares de ejemplares, El comunismo libertario. "El comunismo libertario es la organización de la sociedad sin estado y sin propiedad particular. Para esto no hay necesidad de inventar nada ni de crear ningún organismo nuevo. Los núcleos de organización alrededor de los cuales se organizará la vida económica futura, están ya presentes en la sociedad actual: son el Sindicato y el Municipio libre. [...] viviendo en comunismo libertario será cómo aprenderemos a vivirlo. Implantándolo es como se nos mostrarán sus puntos débiles y sus aspectos equivocados. Si fuéramos políticos pintaríamos un paraíso lleno de perfecciones. Como somos hombres y sabemos lo que es lo humano, confiamos en que el hombre aprenda a andar solo del único modo que es posible aprender: andando."
La mayor influencia de la Plataforma la veo en el discurso de Durruti del 4 de noviembre de 1936, el mismo día de la colaboración gubernamental de la CNT-FAI, a la que no aludió.
"A pesar de la amenaza que se cierne sobre Madrid, hay que tener presente que hay un pueblo en pie, y por nada del mundo se le hará retroceder. [...] No han de olvidar las organizaciones obreras cuál debe ser el deber imperioso de los momentos presentes. En el frente, como en las trincheras, hay un pensamiento, sólo un objetivo. Se mira fijo, se mira adelante, con el sólo propósito de aplastar al fascismo.
Pedimos al pueblo de Cataluña que se terminen las intrigas, las luchas intestinas; que os pongáis a la altura de las circunstancias; dejad las rencillas y la política y pensad en la guerra. [...] Me dirijo a las organizaciones y les pido que se dejen de rencillas y de zancadillas. Los del frente pedimos sinceridad, sobre todo a la Confederación Nacional del Trabajo y FAI. [...] Es necesario también darse cuenta de las circunstancias, prever el avenir. Esta guerra tiene todos los agravantes de la guerra moderna y está costando mucho a Cataluña. Se tienen que dar cuenta los dirigentes de que si esta guerra se prolonga mucho, hay que empezar por organizar la economía de Cataluña, hay que establecer un Código en el orden económico."
Dos ejes se desprenden: la guerra y la economía, la necesidad de un control unitario en el sentido de la autogestión de las milicias y de los colectivos económicos que alentaba la columna de Durruti. Coincidencia o influencia, era el mensaje de la Plataforma.
Y la Plataforma puede servir de correcta orientación para la actualidad, asociada a la visión evocada de Bakunin sobre las cualidades humanas dentro del grupo.
De hecho, si me pongo a analizar brevemente las causas de las escisiones en las organizaciones de izquierdas, surgen dos grandes causas: la sed de poder, la falta de sensatez.
Las religiones judeocristianas y el islam bullen de múltiples herejías y rebeliones sangrientas en torno al monopolio del mensaje divino, o sea el poder. Lo mismo pasa en cualquier grupo autoritario ateo, en el marxismo leninismo, cada intelectual aspira a ser un Lenin o un Trotsky, Para el peronismo, muerto el jefe, se querellaron los herederos. Desgraciadamente, el anarquismo no escapa a la lucha por el liderazgo. La aplicación de la Síntesis motiva oposiciones entre líderes de varias tendencias, con implosiones cada 5 o 10 años, como el caso de la federación anarquista francesa desde que la observo (1961). "La táctica de la Síntesis responde únicamente a vastas agrupaciones no específicas, pero condena una organización anarquista al berenjenal, a la incapacidad de decidir y de actuar.(20)"
La falta de sentido común aparece por ejemplo en una aplicación absurda de la Plataforma, hasta provocar un espionaje demoledor y deletéreo. En los años 50 en Francia en la Federación Comunista Libertaria de Francia: "Tenemos el ejemplo en el movimiento del grupo OPB en tiempos de Fontenis, que intentó dar su propia orientación de modo no anarquista en la federación francesa. (21)" Se trata de la OPB [organización pensamiento y batalla] alusión al libro póstumo de Camilo Berneri que no tiene ninguna relación con la organización y aún menos el jesuitismo entre compañeros. El espíritu de la OPB era fiscalizar la federación anarquista francesa contra los "nulistas" (compañeros nulos a los ojos de Fontenis y sus seguidores); tomar las medidas adecuadas contra los traidores (admisibles en un periodo de guerra e irrisorio en tiempo de paz):
"Todo militante en actividad, suspendido, excluido o dimitido debe observar el secreto absoluto sobre la OPB y los militantes que la integran. Cualquier dejación al respecto entraña las medidas judiciales adecuadas por la OPB, pudiendo ir hasta la supresión en caso de denuncia que ponga en peligro la seguridad de los militantes.(22)" Sin embargo, la OPB pretendía respetar reglas democráticas elementales: "Una decisión sólo es válida si la 4/5 parte (aproximadamente) de los militantes está presentes, la minoría tiene que defender fuera de la OPB la decisión acordada. Los militantes minoritarios pueden inscribir su apellido en el libro de actas como defensores de una tesis minoritaria."
De hecho en la práctica el autoritarismo y el verticalismo era la única ley:
"Creer o aparentar creer que se conseguirá construir una organización libertaria y federalista obrando a escondidas y a espaldas de los compañeros, pasando por encima de los grupos y asambleas, a contramano de los principios federalistas, imponer el control burocrático del aparato organizativo, creer que organizando la dictadura se está luchando por la libertad, no puede tener otro significado que la ingenuidad o entonces la ausencia total de formación política anarquista.(23)"
Y esta afirmación obliga a citar al amigo de Kropotkin e incansable publicista anarquista Jean Graves : "Así, so color de atacar los propietarios, algunos [anarquistas] se hacen los defensores del robo; otros, a propósito del amor libre, llegan a sostener las fantasías más absurdas, que no vacilarían en calificar de desenfreno y crapulería si se aplicara entre burgueses ; los más extremistas son los que dan guerra a los principios - otros tantos prejuicios, según ellos - proclamando : "Me burlo de los principios, me quedo sentado encima. Para llegar a la Revolución, todos los medios son buenos, no tenemos que quedar parados por escrúpulos a redropelo.(24) "
La sensatez dictaba a Graves separarse de sedicentes anarquistas, como lo hizo la Plataforma. Pero la aplicación es laboriosa y a veces lleva a la pérdida del alcance real de la lucha. En los años 1945-1950 la lucha antifranquista clandestina en España estaba tabicada entre cenetistas partidarios de alianzas políticas y otros a favor de contactos únicamente sindicales.
Otro ejemplo de falta de sensatez es el dado por Mítev : "La necesidad real de grupos seleccionados con exigencia, brota para una tarea concreta [expropiaciones]. Tales tareas se pueden dar y para llevarlas a cabo estos grupos son necesarios. Pero dichos grupos deben no estar fuera ni encima de la organización. Su composición y su trabajo no deben ser públicos y todos no tienen que estar al corriente. Basta con que un compañero mantenga contactos para la indispensable información. [...] Es otro argumento en contra de la "responsabilidad colectiva", si el grupo gana, ganan todos, si pierde, pierde sólo él." Se puede discutir este argumento sobre la responsabilidad colectiva: de hecho, por seguridad el grupo está fuera de una organización pero sus componentes actúan con responsabilidad colectiva.
"El peligro viene del hecho que paulatinamente este grupo específico, con una militancia limitada, se esfuerza por convertirse en un comité central, lo que es más peligroso aún, porque queda secreto. En lugar de dar informaciones a los compañeros, el grupo en cuestión trata, siempre en secreto, de dirigir toda la organización." Estoy seguro que fue en parte el caso de la FAI sobre la CNT en España entre 1930 y 1933. Conviene matizar esta apreciación para los expropiadores argentinos que evocó Osvaldo Bayer y también para el grupo de García Oliver, Ascaso, Durruti y otros que cometieron expropiaciones para financiar la CNT, sin guardar nada para sí mismos, aplicaron algunas ejecuciones de verdugos, clarísimas para todos.
En cambio, en la Rusia de 1905-1907, los bezmotivinik [militantes que actuaban sin motivos], tiradores de bombas en los cafés concurridos por la burguesía fueron desmentidos tanto en el país como en la emigración.
"El grupo adopta una actitud de rechazo de actos terroristas, como lanzar una bomba en un restaurante, un café, etc., dado que ellos no generan ninguna toma de consciencia, sino impulsar en los trabajadores instintos zafios y sangrientos. La energía revolucionaria sólo debe ser dirigida contra los enemigos importantes y activos de la clase obrera.(25)"
"Acerca de los actos de protesta individual y colectiva
En nuestra literatura se ha señalado a menudo que los actos individuales o colectivos de protesta - calificados como terroristas - se realizan inevitablemente contra la actual organización social. En períodos no revolucionarios, suelen indicar una toma de conciencia social y elevan el deseo de independencia de las masas. Brindan un ejemplo de heroísmo individual al servicio de la causa social y despiertan a la mayoría de la indiferencia. Al mismo tiempo zapan la fe en el poder de los opresores en política y en economía. Ya en épocas revolucionarias forman parte de una situación general y no son sólo obra de individuos dotados de un heroísmo excepcional, que responden a la opresión mediante la resistencia armada. Tampoco en ese momento han de ser realizados necesariamente por revolucionarios, que aprueban tales actos. Pero sin dejar de reconocer esta situación general, no hay que olvidar sin embargo que el sentido de todo acto terrorista se mide por sus resultados y por las impresiones que produce.
Esta observación puede servir como criterio para distinguir los actos que ayudan a la revolución y los que resultan ser una pérdida inútil de fuerza y de vidas humanas. La primera condición, de importancia vital, consiste en que los actos de un o terrorista sean comprensibles para todos, sin necesidad largas explicaciones ni exposiciones complicadas. En cada localidad hay individuos o habitantes conocidos por sus acciones habituales en toda la comarca, y cualquier anuncio de un atentado contra ellos, dado su pasado, de una manera inmediata y sin que sea necesario el apoyo de la propaganda revolucionaria, revela con absoluta claridad el sentido del acto terrorista. Si para comprender un acto el hombre de la calle, que no es un militante, comienza a hacerse muchas preguntas, la influencia de ese acto resulta nula o incluso negativa. El acto de protesta se convierte entonces para las masas un crimen incomprensible.(26)"
Se podrían multiplicar los ejemplos, con grupos anarquistas clandestinos luchando contra la dictadura militar en Argentina y en Uruguay, todos vienen a confirmar que con valentía, seriedad y sentido común, la aplicación de las ideas anarquistas trae eficacia y apoyo popular.
Los dos experimentos más profundos y más duraderos inspirados por las ideas anarquistas se hicieron con millones de trabajadores bajo las banderas y la inspiración del anarcocomunismo en Ucrania y del anarcosindicalismo en España. Eso significa que mientras la anarquía quede estancada en algunos grupos elitistas nunca progresará. Mientras la mayoría de los trabajadores no se empapen de la acción directa y del anticapitalismo, no habrá realizaciones sólidas antiautoritarias y anarquistas.
Se ha visto que tanto una tendencia como otra tenía una postura similar en 1906-1907 en Rusia de cara a los atentados, los matices no tienen importancia y se explican porque en Rusia el sindicalismo estaba bajo el dominio gubernamental y era incipiente, mientras que en España el sindicalismo era el cauce de la revolución. En la práctica los dos movimientos iban a la misma meta.
La consecuencia es que hay que adaptarse a la realidad de cada región y país, con un enfoque constructivo, serio, paciente y duradero. Es la única explicación del arragaimiento del movimiento, de la solidaridad que recibe espontáneamente del pueblo.
La acción colectiva responsable y la sensatez, con la brújula del conocimiento de la situación de los trabajadores y de las capacidades propias, son la clave de una labor eficiente. Frente a las vacilaciones y las temeridades de unos y otros miembros de una organización, que la dura realidad puede corregir rápida y definitivamente, nunca hay panacea ni repeticiones del pasado, nos quedan adaptaciones, tanteos e improvisaciones, a partir de un saber colectivo amplio.


Frank Mintz (mayo de 2004, retoque estilístico en mayo de 2007)
 

PD Archinov bajo control marxista leninista

Por inadaptación personal al exilio y la ilusión de fomentar una labor anarquista clandestina en la URSS, Archinov contactó la embajada soviética y redactó dos folletos anti anarquistas con salsa marxista leninista en cada página, para merecer su pasaporte soviético. Desgraciadamente para él, su retorno le valió rápidamente la detención y la desaparición (27).
El primer folleto de Archinov es de 1931 y acusa la CNT de España:
"Ocho meses tras la caída de la monarquía, no ha sido capaz de formular esloganes esenciales de la revolución social, de elaborar un programa, un plan, una orientación." (28)
Así se confirmaba la tesis de Archinov recién convertido al marxismo leninismo : la razón del fracaso y de la debilidad del anarquismo es que no tiene un concepto justo de la estructura de clase, ni una ideología y una táctica comunes, ni una organización. El segundo folleto es un llamamiento a cooperar con la URSS y un reexamen del anarquismo en general, con los añadidos siguientes: tras 50 años de lucha, el anarquismo suspendió el examen de buena ideología, las masas se desinteresan de él por utópico. Un ejemplo patente:
"Los anarquistas y los anarcosindicalistas de España están en contra del Estado proletario, de la dictadura del proletariado. Están en contra de cualquier poder revolucionario. Ellos, como todos los anarquistas en general, no dan ninguna explicación convencedora, de cómo piensan tratar las clases capitalistas durante y después del cambio social."
La primera y la última frase del párrafo final del folleto son significativas y no merecen comentarios:
"En la URSS tiene lugar un proceso penoso de edificación de una nueva sociedad sin clases, por tanto sin Estado. [...] Ello se tiene que entender y todos los anarquistas honestos de la valentía de reexaminar sus relaciones con el primer régimen, en la historia de la humanidad, socialista obrero y campesino.(29)"

 

Notas

1) Bakunin Programme de la Fraternité internationale, 1872, en Bakounine OEuvres complètes, vol 6, pp. 184-188
2) Bakounine Protestation de l'Alliance 1871, o. c., pp.15-17
3) Así juzgado por Kropotkin en 1913 "el individualismo - como ya es hora de comprenderlo - no es más que el cada uno para sí mismo y Dios para todos del burgués", Kropotkin obras, 1977, p.39.
4) Kropotkin en 1896 apuntaba: "si dos hermanos encuentran a menudo dificultades para vivir bajo un mismo techo y si la vida de familia no es un logro que todos alcanzan, era pues un error fundamental pretender imponer a todos la "gran familia", en vez de tratar por el contrario de asegurar lo más posible la libertad y la privacidad de cada uno. [...] Hay que reconocer de antemano que una asociación reducida, de diez, veinte o cien personas, sólo podrá durar tres o cuatro años. Si durara más, sería incluso lamentable, porque lo único que ello probaría sería que todos se habrían dejado someter por uno solo o bien que todos habrían perdido su individualidad." Kropotkin obras, 1977, pp.40-41
5) Gorelik Anatol en Anarjisti v rossiiskoy revoliutsii Buenos Aires, 1922 [Los anarquistas en la revolución rusa]; el texto debe publicarse en 2007 en Buenos Aires.
6) Primera Conferencia de las organizaciones anarquistas de Ukrania "Nabat", Buenos Aires, 1922 (traducción modificada con arreglo al texto ruso). No aporta modificaciones el examen del texto de la segunda conferencia, abril de 1919, reproducido en Anarjisti, Moscú, 1998, tomo II, pp. 332-350.
7) p. 14, 16 del original ruso Pervaya Konferentsia anarjistskij organizatsii Ukrainii "Nabat", Buenos Aires 1922, omitido en la traducción española, ver http://www.fondationbesnard.org/article.php3?id_article=380 
8) Gino Cerrito Il ruolo della organizzazione anarchica, p.78
9) "La primera traducción realizada por Volin fue criticada como "mala y torpe", por no cuidar el traductor "adaptar la terminología y las frases al espíritu del movimiento francés." ... le Libertaire, n 106, 15-4-1927. Buscamos a qué podían aplicarse dichos reproches y encontramos, en efecto, varios términos expresamente deformados: "napravlenie", que significa a la vez "dirección" y "orientación", fue sistemáticamente empleado en el primer sentido. Pasó igual con el nombre "rukovodstvo", que es la "conducta", y el verbo correspondiente "guiar, llevar, dirigir, administrar", que se tradujeron siempre por "dirigir". El caso más evidente está en la última frase de la Plataforma: "zastrelshchik", "el incitador", se tradujo como "vanguardia". Es así como con toques ..leves se pudo alterar el sentido profundo del texto. Resulta una molestia porque el traductor Volin fue luego un acérrimo detractor. de la Plataforma." en Skirda Autonomie individuelle et force collective (les anarchistes et l'organisation de Proudhon à nos jours), 1987, p.246.
Definición de: "zastrelshchik", según el diccionario ruso de la academia de las ciencias, Moscú 1999, de Osegov y Shvedova: "La persona a quien le corresponde la iniciativa en un asunto, ejemplo "Los iniciadores de un viaje turístico".
10) Los dos dirigentes carismáticos de la Fora López Arango y Abad de Santillán (el que los congresos de la Fora adoptaran la misma posición me parece dudoso) lanzaron una tanda de críticas para demostrar que el modelo forista era la panacea: "declaramos que Malatesta, como Fabbri - el teórico de la unidad de clase y de la prescindencia doctrinaria en el movimiento obrero está más cerca que nosotros del anarcosindicalismo. [...] El anarcosindicalismo pretende ser una teoría revolucionaria situada entre el reformismo sindical y el anarquismo doctrinarista. [...] los sindicatos, como arma de defensa del proletariado, pueden ofrecer un amplio campo de acción a los anarquistas. [...] dentro de los cuadros de la Fora la propaganda del anarquismo se desarrolla sin ningún impedimento Y esa es una conquista más importante que todas las que se puedan realizar." (López Arango, La Protesta, 13 de julio de 1925). "las ideas sobre la unidad de clase y otras patrañas, defendidas y propagadas por Malatesta y Fabbri, se convertían en armas contra nuestro movimiento de los países hispanoamericanos y de España misma, en manos de los sindicalistas de la escuela de Amiens." (Abad de Santillán, La Protesta, 15 de febrero de 1926).
Es evidente que las ideas de Malatesta y Fabbri eran falsificadas, como la definición del anarcosindicalismo, pero, a la diferencia de la Plataforma, ninguna exposición clara del forismo aparecía como herramienta ni para los anarquistas, ni para los sindicalistas. La misma incapacidad de ambos exponentes foristas de abordar el problema de la violencia, tanto en la sociedad como en el sindicato, apartó la Fora del grupo de Di Giovanni y la dejó desprevenida ante el golpe militar de 1930.
11) 11-7-1897 La organización II
12) Ancora sulla libertà di lavoro [Otra vez sobre la libertad de trabajo], 21-4-1922, citado por Gino Cerrito o. c., p. 85
13) Organizzatori e antiorganizzatori, 20-6-1922, citado por Gino Cerrito o. c., p.81.
14) Malatesta Strascichi del congresso anarchico [Secuelas del congreso anarquista], 29-3-1922, citado por Gino Cerrito o. c., p.80.
15) Sindicalismo y anarquismo, 6-IV-1922
16) Anarco-sindacalismo, oggi e domani, septiembre de 1930, en Scritti scelti di Camillo Berneri Pietrogrado 1917 Barcellona 1937, p.110.
17) julio de 1930, en Pensieri e Battaglie París, 1938, p.89 y ss.
18) Textos recogidos en L'Organisation (la plate-forme d'Archinoff, la Synthèse de Sébastien Faure et réflexions des groupes d'Angers et Malatesta de la FA, 1980
19) Redactado por el grupo de Archinov durante una reunión con detractores en 1927, citado por Ugo Fedeli Principi e metodi dell'organizzazione, revista Volontà, 1948-1949
20) Todor Mítev, en un escrito dactilografiado en búlgaro del 30 de abril de 1978, "za anarjistícheskata organizatsia" [a propósito de la organización anarquista], originado por una tentativa de diálogo entre grupos de la emigración.
Todor Mítev, militante búlgaro, emigrado clandestinamente a Francia en 1950 y con una militancia en este país, en particular en el grupo Noir & Rouge, publicó un folleto sobre la Plataforma en 1968 Era una suerte de conclusión personal a través del trabajo a la luz pública en Bulgaria, país condenado a la dictadura del PC soviético, luego fue la clandestinidad y la huida para no ser aniquilado, y el militantismo en un país industrializado, desde el fracaso del seudo anarquismo de la tendencia Fontenis hasta la guerra de Argelia y mayo-junio de 1968, un recorrido variopinto y apasionante.
21) Mítev o. c.
22) Reproducido en francés en Georges Fontenis, L'Autre communisme, p. 292-294 y http://www.libertaire.org/article143.html 
23) Mémorandum du groupe anarchiste Kronstadt, multicopiado, 1954, p. 12.
24) Graves Jean La société mourante et l'anarchie París, 1893, p.40.
25) Programa del grupo de Rusia del Sur anarcosindicalista, 1907, en ruso en Anarjisti, o. c., tomo II.
26) Punto III de las conclusiones del congreso anarcocomunista ruso de 1906, redactados por Kropotkin., traducido del ruso en "Ruskaya revolutsia y anarjizm" Londres, 1907, en La moral anarquista de Kropotkin, Madrid, 2003, pp.88 - 100.
27 Skirda Autonomie o. c., pp. 185, 186.
28) Archinov Anarjizm i dikatura proletariata [el anarquismo y la dictadura del proletariado] París, 1931, p.15.
29) Archinov Anarjizm i v nashe vreme [el anarquismo en nuestra época] París, 1933.







Plataforma Organizacional
de los Comunistas Libertarios




 Makhno, Mett, Arshinov, Valevski, Linski

Dielo Truda – 1926










Plataforma Organizacional de los Comunistas Libertarios
Dielo Truda - 1926
(Makhno, Mett, Arshinov, Valevski, Linski)

Prefacio

            En 1926 un grupo de anarquistas rusos exiliados en Francia, el grupo Dielo Truda (La Causa de los Trabajadores), publicó este panfleto. No surgió de algún estudio teórico, sino de sus experiencias en la revolución rusa de 1917. Ellos tomaron parte en la desintegración de la vieja clase dirigente, fueron parte del florecimiento de la autogestión de los trabajadores y labriegos, compartieron el optimismo existente acerca de un nuevo mundo de socialismo y libertad... y vieron todo esto ser reemplazado por Capitalismo Estatal y la dictadura del partido Bolchevique.
            El movimiento anarquista ruso jugó una parte muy lejos de ser despreciable en la revolución. En la época existían cerca de 10,000 anarquistas activos en Rusia, sin incluir el movimiento liderado en Ucrania por Nestor Makhno. Había al menos cuatro anarquistas en el Comité Militar Revolucionario (dominado por bolcheviques), el cual ideó la toma del poder en Octubre. Y, más importante que eso, los anarquistas estaban involucrados en los comités de fábricas que surgieron luego de la revolución de Febrero.
            Éstos estaban basados en los lugares de trabajo, elegidos por asambleas masivas de trabajadores, y tenían el rol de supervisar la fábrica y coordinarse con otros lugares de trabajos en la misma industria o región.      Los anarquistas fueron particularmente influyentes entre los mineros, estibadores, panaderos y jugaron un importante rol en la Conferencia de Comités Fabriles de Todas las Rusias, que se reunieron en Petrogrado casi al final de la revolución. Eran estos comités los cuales los anarquistas veían como una base para una nueva autogestión que se implantaría tras la revolución.
            Sin embargo, el espíritu revolucionario y la unidad de Octubre no duró mucho. Los bolcheviques ansiaban suprimir todas aquellas fuerzas en la izquierda que veían como un obstáculo para ejercer el poder de "unipartidista". Los anarquistas y algunos otros en la izquierda creían que la clase trabajadora sería capaz de ejercer el poder a través de sus propias comunidades y soviets (consejos de delegados electos). Los bolcheviques no. Propusieron que los trabajadores aún no podían tomar control de su propio destino y así los bolcheviques tomarían el poder como una "medida interina" durante el "período de transición". Esta falta de confianza en las habilidades de la gente ordinaria y la toma autoritaria del poder condujo a la traición de los intereses de la clase trabajadora, y todas sus esperanzas y sueños.
            En Abril de 1918 los centros anarquistas de Moscú fueron atacados, 600 anarquistas encarcelados y docenas de ellos resultaron muertos. La excusa fue que los anarquistas eran "incontrolables". Lo que sea que hayan querido decir, lo cierto es que simplemente se negaron a obedecer a los líderes bolcheviques.
            La razón real fuel la formación de las Guardias Negras, que había sido creada pera luchar contra las provocaciones brutales y abusos de la Cheka (predecesores de la actual KGB)
            Los anarquistas debieron decidir qué hacer. Una sección trabajaba con los bolcheviques, y se unieron a ellos, aún cuando existía preocupación en cuanto a la eficiencia y la unidad contra la reacción - Otra sección luchó duramente por defender los logros de la revolución contra lo que ellos correctamente vislumbraron sería una nueva clase dominante. El movimiento Makhnovista en Ucrania y el levantamiento en Kronstadt fueron las últimas batallas importantes. Hacia 1921, la revolución anti-autoritarista estaba muerta. Su derrota tendría profundas y duraderas consecuencias para el movimiento internacional de trabajadores.
            Era la esperanza de los autores el que un desastre no ocurriera nuevamente. Como contribución, ellos escribieron lo que ha sido conocido como "La Plataforma". Ésta ve las lecciones del movimiento anarquista ruso, su fracaso en constituir una presencia dentro del movimiento de la clase obrera, suficientemente grande y efectivo para contrarrestar la tendencia bolchevique y otros grupos políticos para substituirse a ellos mismos por la clase trabajadora. Constituye una guía que a grandes rasgos sugiere cómo los anarquistas deben organizarse, en resumen, como podemos llegar a ser efectivos.
            Sentó verdades bastante simples, tales como el que resulta ridículo el tener una organización que contenga grupos que tienen definiciones contradictorias y mutuamente antagonistas de lo que es anarquismo. Señaló que necesitamos ponernos formalmente de acuerdo por medio de políticas llevadas al papel, el rol de oficiales, la necesidad de deberse a la membresía y así por el estilo; la suerte de estructuras que permiten una organización democrática grande y efectiva.
            Cuando fue publicada por primera vez recibió el ataque de las más conocidas personalidades anarquistas de la época, tales como Enrico Malatesta y Alexander Berkman. Fueron acusados de estar "A sólo un paso de los bolcheviques" y de intentar un "Anarquismo bolchevique".        Está reacción fue exagerada, y fue debida en parte a la proposición de crear una Unión General de Anarquistas. Los autores no explicaron claramente como sería la relación entre esta organización y otros grupos de anarquistas fuera de ella. Continúa sin decir que no habría problema entre organizaciones anarquistas aisladas que trabajen juntas en publicaciones que compartan una posición y estrategia común.
No consiste, como ha sido dicho tanto por sus detractores como por algunos de sus adherentes en los últimos días, en un programa para "alejarse del anarquismo en dirección al comunismo libertario". Los dos términos son completamente intercambiables. Fue escrito para resaltar el fracaso de los anarquistas rusos en su confusión teórica; y así, su falta de coordinación a nivel nacional, desorganización e incertidumbre política. En otras palabras, carencia de efectividad. Fue escrito para abrir un debate dentro del movimiento anarquista. Apunta, no hacia un compromiso con políticas autoritarias, sino a la necesidad vital de crear una organización que combine activismo revolucionario efectivo con los principios fundamentales del anarquismo.
            No es un programa perfecto ahora, y tampoco lo era en 1926. Tiene debilidades. No explica algunas de sus ideas con la suficiente profundidad, se puede argüir que no cubre en absoluto algunos tópicos importantes. Pero recordemos que se trata de un pequeño panfleto y no de una enciclopedia de 26 volúmenes. Los autores dejan bastante claro en su introducción que no es ningún tipo de "Biblia". No es un análisis o programa completo, es una contribución al necesario debate - un buen punto de partida.
            Para que no quede duda de su relevancia hoy en día, debe ser dicho que las ideas básicas de "La Plataforma" están aún preponderando en las ideas del movimiento anarquista internacionalmente. Los anarquistas buscan cambiar el mundo para mejor, y este panfleto nos lleva en la dirección donde podemos encontrar algunas de las herramientas necesarias para cumplir esa tarea.
Alan MacSimoin, 1989
Translation: alvaro lopez
anarkis -A- 888.nu

Introducción Histórica

            NESTOR MAKHNO y PIOTR ARSHINOV junto a otros anarquistas rusos y ucranios en París, publicaron la excelente Dielo Truda bimensualmente a partir de 1925. Consistía en una revista anarco-comunista teórica de muy buena calidad. Años antes, cuando ambos fueron encarcelados en la prisión Butirky en Moscú, tuvieron la idea de publicar una revista de ese estilo. Ahora lo estaban poniendo en práctica. Makhno escribió un artículo casi en todos los números durante el curso de tres años. En 1926 se unió al grupo IDA METT (autor de la denuncia a los bolcheviques, llamada "La Comuna Kronstadt"), quién recientemente había huido de Rusia. Ese año también vio la publicación de la "Plataforma Organizacional".
            La publicación de la "Plataforma" fue vista con ferocidad e indignación por muchos en el movimiento internacional anarquista. El primero en atacar fue el anarquista ruso Voline, ahora también en Francia, y fundador con Sebastián Fauré de la "Síntesis", que buscaba justificar una mezcla de anarco-comunismo, anarco-sindicalismo y anarquismo individual. Junto a Molly Steirner, Fleshin, y otros, escribió una réplica diciendo que "sostener que el anarquismo es sólo una teoría de clases es limitarlo a un único punto de vista".
            Sin desanimarse, el grupo Dielo Truda hizo el 5 de Febrero de 1927 una invitación a una conferencia internacional, antes de la cual se iba a realizar una reunión preliminar el 12 de ese mismo mes. Estaban presentes en esta reunión -aparte del grupo Dielo Truda- un delegado de la Juventud Anarquista Francesa (Odeon); un Búlgaro, Pavel, como individualidad; un delegado del agrupación anarquista polaca, Ranko, y otro polaco como individualidad, algunos militantes españoles, entre los que se encontraban Fernández, Carbo y Gibanel; un italiano, Ugo Fedeli; un chino, Chen; y un francés, Dauphlin-Meunier, todos como individuos. La primera reunión fue realizada en el pequeño cuarto trasero de un café parisino.
            Se creó una comisión provisional, compuesta por Makhno, Chen y Ranko. Una circular fue enviada a todos los grupos anarquistas el 22 de Febrero. Se convocó a una conferencia internacional que tuvo lugar el 20 de Abril de 1927, en Hay-les-Roses -cerca de París- en el cine Les Roses.
Además de quienes acudieron a la primera reunión, había un delegado italiano que apoyó la "Plataforma", Bifolchi, y otra delegación italiana de la publicación "Pensiero e Volontà", Luigi Fabbri, Camilo Berneri, y Ugo Fedeli. Los franceses tenían dos delegados, uno de Odeon, favorable a la 'Plataforma', y otro con Severin Ferandel.
Se realizó la siguiente propuesta:
  1. Reconocer la lucha de clases como la faceta más importante de la idea anarquista;
  2. Reconocer al Anarco-Comunismo como la base del movimiento;
  3. Reconocer al sindicalismo como principal método de lucha;
  4. Reconocer la necesidad de una Unión General de Anarquistas, basada en la unidad ideológica y táctica, y la responsabilidad colectiva;
  5. Reconocer la necesidad de un programa positivo para realizar la revolución social.
            Tras una larga discusión fueron agregadas algunas modificaciones a la propuesta original. Sin embargo, nada se pudo lograr, pues la policía allanó el lugar, arrestando a todos los presentes. Makhno se arriesgó a ser deportado, y sólo una campaña iniciada por anarquistas franceses lo impidió. Y la propuesta de crear un "Federación Internacional de Anarco-Comunistas Revolucionarios" había sido desbaratada, incluso algunos de quienes participaron en la conferencia rechazaron darle alguna autoridad.
Otros ataques a la "Plataforma" vinieron de Fabbri, Berneri, del historiador anarquista Max Nettlau, seguidos de Malatesta, el conocido anarquista italiano. El grupo Dielo Truda replicó con "Una Respuesta a los Confusionistas del Anarquismo", seguido de una declaración de Arshinov sobre la "Plataforma" en 1929. Arshinov, decepcionado por la manera en que se reaccionó a la idea de la "Plataforma", volvió a la URSS en 1933.         Fue acusado de "'intentar el restauramiento del Anarquismo en Rusia", siendo ejecutado en 1937, durante las purgas estalinistas.
            La "Plataforma" falló en establecerse a un nivel internacional, pero tuvo efectos en algunos movimientos:
            En Francia, la situación fue marcada por una serie de divisiones y fusiones, los "Plataformistas" a veces estuvieron controlando el movimiento anarquista, mientras en otras ocasiones se vieron forzados a alejarse y formar sus propias agrupaciones. En Italia, los simpatizantes de la "Plataforma" crearon una pequeña "Unione Anarco-comunista Italiana", la cual colapsó rápidamente. En Bulgaria, la discusión sobre formas de organizarse causó la reconstitución de la Federación Anarquista Comunista de Bulgaria (F.A.C.B.) sobre una "plataforma concreta" "para una organización anarquista específica, permanente y estructurada" "basada en los principios y tácticas del comunismo libertario". Sin embargo, los "Plataformistas" de línea dura se negaron a reconocer la nueva organización y la denunciaron en su publicación semanal "Probujdane", antes de que esta colapsara poco tiempo después.
            En forma similar en Polonia, la Federación Anarquista de Polonia (AFP) reconoció que se ha de derribar el capitalismo y el estado a través de la lucha de clases y de la revolución social, creando una nueva sociedad basada en consejos de trabajadores y campesinos, y una organización construida sobre la unidad teórica, sin embargo negando la "Plataforma" al considerar que tenía tendencias autoritarias. En España, ocurrió, tal como Juan Gómez Casas indica en su "Organización Anarquista - La Historia de la F.A.I.": "El anarquismo español estaba preocupado en como retener e incrementar la influencia que tenía hasta que la Internacional arribó a España". Los anarquistas españoles no tenían en esa época que preocuparse sobre salir del aislamiento, o de competir con los bolcheviques. En España, la influencia bolchevique era aún pequeña. La "Plataforma" difícilmente pudo afectar al movimiento español. Cuando se creo la Federación Anarquista Ibérica en 1927, la "Plataforma" no pudo ser discutida, aún cuando estaba en la agenda, pues no habían sido traducidas sus propuestas. J. Manuel Molinas, Secretario en la época de los Grupos Anarquista de habla hispana en Francia, escribió más tarde a Casas: "La plataforma de Arshinov y otros anarquistas rusos tuvo muy poca influencia en el movimiento en el exilio o dentro del país... 'La Plataforma' fue un intento de renovar, de dar más carácter y capacidad al movimiento anarquista a la luz de la Revolución Rusa. Hoy, luego de toda nuestra experiencia, me parece que ese esfuerzo no fue totalmente apreciado.".
            La Guerra Mundial interrumpió el desarrollo de las organizaciones anarquistas, mas la controversia sobre la "Plataforma" reapareció con la fundación de la Fédération Communiste Libertaire en Francia, y los Gruppi Anarchici di Azione Proletaria en Italia a comienzos de los 50's. Ambos usaron la "Plataforma" como punto de referencia (hubo también una pequeña "Federación Comunista Libertaria" de españoles en el exilio.) Esto fue seguido a finales de los 60's y comienzos de los 70's por la fundación de grupos tales como la "Organización de Anarquistas Revolucionarios" (Organisation of Revolutionay Anarchists) en Inglaterra y la Organisation Révolutionnaire Anarchiste en Francia.
            La "Plataforma" continúa siendo una valiosa referencia histórica para los anarquistas de lucha de clases, al buscar mayor efectividad y una salida al aislamiento político, el estancamiento y la confusión, buscando respuestas a los problemas que enfrentan.
Nick Heath, 1989
Translation: alvaro lopez
mail: anarkis -A- 888.nu


Plataforma organizativa para una
unión general de Anarquistas
Introducción

            Es muy significativo que, pese a la fortaleza e indiscutible carácter positivo de las ideas libertarias, y pese a la rectitud e integridad de las posiciones anarquistas al enfrentar la Revolución Social, y finalmente al heroísmo e innumerables sacrificios de los anarquistas en la lucha por el comunismo libertario, el movimiento anarquista permanece débil pese a todo, y ha aparecido, con mucha frecuencia, en la historia de las luchas de clases como un pequeño evento, un episodio, y no un factor importante.
            Esta contradicción entre lo positivo y la indesmentible sustancia de las ideas libertarias, y el estado miserable en el que el movimiento anarquista vegeta, tiene su explicación en un número de causas, de las cuales la más importante, la principal, es la ausencia de principios y prácticas organizativas en el movimiento anarquista.
            En todos los países, el anarquismo está representado por una serie de organizaciones locales que avocan teorías y prácticas contradictorias, sin tener perspectivas de futuro, ni una constancia en el trabajo militante, y habitualmente desapareciendo , dejando difícilmente la más mínima huella tras de sí.
            Tomado como un todo, tal estado del anarquismo revolucionario sólo puede ser descrito como "desorganización crónica".
Como la fiebre amarilla, esta enfermedad de desorganización se introdujo en el organismo del movimiento anarquista y le ha sacudido por docenas de años.
            Está, pese a todo, más allá de toda duda que esta desorganización se deriva de algún defecto en la teoría: notablemente, de una falsa interpretación del principio de individualidad en el anarquismo; confundiéndose esta teoría muy frecuentemente con la ausencia de toda responsabilidad. Los amantes de la afirmación del "ego", sólo con una visión al placer personal, obstinadamente se aferran al estado caótico del movimiento anarquista, y se refieren en su defensa a los inmutables principios del anarquismo y a sus profesores.
            Pero estos inmutables principios y sus profesores nos han mostrado exactamente lo opuesto.
            La dispersión y el atomismo son desastrosos; una unión fuerte es señal de vida y desarrollo. Esta ley de la lucha social se aplica tanto a las clases como a las organizaciones.
            El anarquismo no es una bella utopía; ni una idea filosófica abstracta, es un movimiento social de las masas laboriosas. Por esta razón debe agrupar sus fuerzas en una organización, constantemente agitando, como lo demanda la realidad y la estrategia de la lucha de clases.
"Estamos persuadidos", dice Kropotkin, "que la formación de una organización anarquista en Rusia lejos de ser perjudicial para la tarea revolucionaria común, es deseable y útil en el más alto grado."
(Prefacio a "la Comuna de París" de Bakunin, edición de 1892)
            Tampoco Bakunin mismo se opuso nunca al concepto de una organización anarquista general. Por el contrario, sus aspiraciones en lo concerniente a las organizaciones, tanto como su actividad en la Primera Internacional, nos dan todo el derecho a ver en él a un partisano activo de una organización tal.
            En general, prácticamente todos lo militantes anarquistas activos lucharon en contra de la actividad dispersa, y desearon un movimiento anarquista cohesionado por la unidad de fines y medios.
            Fue durante la Revolución Rusa de 1917 que la necesidad de una organización general fue sentida más hondamente y más urgentemente. Fue durante esta revolución que el movimiento libertario mostró el más alto grado de seccionalismo y confusión. La ausencia de una organización general, llevó a muchos militantes anarquistas activos a las filas bolcheviques. Esta ausencia es también la causa de que muchos otros militantes hoy en día permanezcan pasivos, impidiendo el uso de su fuerza, que es frecuentemente considerable.
            Tenemos una necesidad inmensa de una organización la cual, habiendo reunido a la mayoría de los participantes del movimiento anarquista establezca en éste una línea general, táctica y política la cual sirva como guía para todo el movimiento.
            Es tiempo de que el anarquismo abandone la cloaca de la desorganización, de poner fin a las eternas vacilaciones ante las más importantes cuestiones tácticas y teóricas, de avanzar resueltamente hacia un fin claramente reconocido, y de operar en una práctica organizada y colectiva.
            No es suficiente, en cualquier caso, el establecer la necesidad vital de tal organización: es además, necesario establecer el método de su creación.
            Rechazamos como inepta, práctica y teóricamente, la idea de crear una organización con la receta de la "síntesis", esto es, con reunir los representantes de diferentes tendencias del anarquismo. Tal organización, habiendo incorporado elementos heterogéneos teórica y prácticamente, sólo sería un ensamblaje mecánico de individualidades cada cual teniendo una diferente concepción de todas las cuestiones respecto al movimiento anarquista, un ensamblaje el cual llevaría inevitablemente a la desintegración en el encuentro con la realidad.
            El método anarcosindicalista no resuelve el problema de la organización anarquista, ya que no le da prioridad a este problema, interesándose solamente en penetrar y ganar fuerzas en el proletariado industrial.
            En cualquier caso, gran cosa no puede ser lograda en esta área, ni siquiera ganar una base, a menos que haya una organización general de anarquistas.
            El único método que lleva a la solución del problema de la organización general es, en nuestra perspectiva, el reunir a los militantes anarquistas activos en una base de posiciones precisas: teórica, táctica y organizativa, y, la base más o menos perfecta de un programa homogéneo.
            La elaboración de tal programa es una de las principales tareas impuestas a los anarquistas por las luchas sociales de los años recientes.          Es esta tarea a la que el grupo de anarquistas rusos en el exilio dedican una importante parte de sus esfuerzos.
            La "Plataforma Organizativa" más abajo publicada, representa los lineamientos, el esqueleto de tal programa. Debe servir como primer paso hacia la congregación de las fuerzas libertarias en una única, activa colectividad revolucionaria capaz de dar la lucha: la Unión General de Anarquistas.
            No nos caben dudas de que existen omisiones en la presente plataforma. Tiene omisiones, como las tiene todo paso nuevo, práctico, de alguna importancia. Es posible que ciertas cuestiones importantes se hayan omitido, o que otras sean tratadas de forma inadecuada, o aún que otras sean demasiado detalladas o repetitivas. Todo esto es posible, no obstante, no es de vital importancia. Lo importante es asentar las bases de una organización general, y es este fin el cual se alcanza, hasta un punto necesario, con la presente plataforma.
            Es asunto de la colectividad toda, de la Unión General de Anarquistas, el extenderla, el posteriormente darle mayor profundidad, el hacer de ésta una plataforma definitiva para todo el movimiento anarquista.
            En otro sentido, no nos caben dudas. Prevemos que muchos representantes del egocéntrico individualismo, así como del anarquismo caótico, nos atacarán, con espuma en la boca, y nos acusarán de quebrar los principios anarquistas. Sin embargo, sabemos que los elementos individualistas y caóticos entienden por el nombre de "principios anarquistas" la indiferencia política, negligencia y ausencia de toda responsabilidad, lo que ha causado a nuestro movimiento divisiones casi irremediables, y en contra de lo que estamos luchando con toda nuestra energía y pasión. Es esto por lo cual podemos ignorar tranquilamente los ataques de este sector.
            Basamos nuestra esperanza en otros militantes: en aquellos que permanecen fieles al anarquismo, habiendo experimentado y sufrido la tragedia del movimiento anarquista, y buscan dolidamente una solución.
            Más aún, tenemos grandes esperanzas en los jóvenes anarquistas quienes, nacidos al aliento de la Revolución Rusa, y situados desde un comienzo ante los problemas constructivos, ciertamente demandarán la realización de principios positivos y organizativos en el anarquismo.
Invitamos a todas las organizaciones anarquistas rusas dispersas en varios países del mundo, así como a los militantes anarquistas aislados, a unirse sobre la base de una plataforma organizativa común.
            ¡Qué esta plataforma sirva como columna vertebral revolucionaria, como punto de encuentro a todos los militantes del movimiento anarquista ruso! ¡Qué sea base de la Unión General de Anarquistas!
            ¡Viva la Revolución Social de los obreros del mundo!
Grupo Dielo Trouda* 
París, 20 Junio1926
(* Causa Obrera)
Translated by Hombre y Sociedad, Casilla 16, Santiago 58, Chile

Sección General

1. LUCHA DE CLASES, SU PAPEL Y SIGNIFICADO

No hay una única Humanidad
Hay una Humanidad dividida en clases
Esclavos y Amos
           
            Como todas las que le han precedido, la sociedad capitalista burguesa de nuestros días no representa una "única Humanidad". Está dividida en dos campos bien distintos, diferenciados socialmente por su situación y funciones, el proletariado (en el más amplio sentido de la palabra) y la burguesía.
            La masa del proletariado es, y ha sido por siglos, quien lleva la carga del más pesado y doloroso trabajo, el cual produce frutos que no van a dar a sus manos, sino que a la otra clase, los privilegiados que poseen la propiedad, la autoridad, y los productos de la cultura (ciencia, educación, arte): la burguesía. La esclavitud social y la explotación de las masas trabajadoras, forman la base sobre la que la sociedad moderna se erige, sin la cual esta sociedad no podría existir.
            Esto generó la lucha de clases, tomando a veces un carácter abierto y violento, y otras veces, un aspecto de progreso lento e intangible, que refleja necesidades, urgencias y el concepto de justicia en los obreros.
            En el dominio social toda la historia humana representa una cadena ininterrumpida de luchas de las masas laboriosas por sus derechos, libertad y por una mejor vida. En la historia de la sociedad humana esta lucha de clases ha sido siempre el factor primario que determinó la forma y estructura de estas sociedades [1] .
            El régimen social y político de todos los Estados es por sobre todo el producto de la lucha de clases. La estructura fundamental de toda sociedad nos muestra el estado que alcanzó y en que se encuentra en la lucha de clases. El más mínimo cambio en el curso de la lucha de clases, en la posición relativa de las fuerzas en la lucha de clases, produce modificaciones continuas en el tejido y estructura social.
            Tal es el alcance y significado universal, general de la lucha de clases en la vida de las sociedades de clases.
            Al mismo tiempo, el sistema de estas sociedades mantiene, deliberadamente, a las masas obreras en un estado de ignorancia y de estancamiento mental; previene por la fuerza, su elevamiento moral e intelectual, a fin de poder estrujarlos mejor.
            El progreso de la sociedad moderna: la evolución técnica del Capital y el perfeccionamiento de su sistema político, fortifican el poder de la clase dominante, y hace de la lucha en contra de ella más y más difícil, de tal modo posponiendo el momento decisivo de la emancipación del trabajo.
            El análisis de la sociedad moderna nos lleva a la conclusión de que el único modo de transformar la sociedad capitalista en una sociedad de trabajadores libres es la vía de la Revolución Social violenta.

2. LA NECESIDAD DE UNA REVOLUCIÓN SOCIAL VIOLENTA

            El principio de la esclavitud y de la explotación de las masas por la violencia, constituye la base de la sociedad moderna. Todas las manifestaciones de su existencia: economía, política, relaciones sociales, descansan sobre la violencia de clase, cuyos órganos de los que sirve son: Autoridad, la policía, el ejército, los juzgados. Todo en esta sociedad: cada tarea tomada por separado, como todo el sistema del Estado, no son sino un baluarte del capitalismo, desde donde mantienen constantemente vigilados a los trabajadores, donde siempre tienen prestas a las fuerzas destinadas a reprimir todos los movimientos obreros que amenacen las bases, o incluso, la tranquilidad de esta sociedad.
            Al mismo tiempo, este sistema social deliberadamente mantiene a las masas laboriosas en un estado de ignorancia y de estancamiento mental; previene por la fuerza el aumento de su nivel moral e intelectual [2], a fin de poder explotarlos más fácilmente.
            El progreso de la sociedad moderna: la evolución del Capital y el perfeccionamiento de su sistema político, fortalece el poder de la clase dominante, y hace la lucha en contra de ellos más difícil, de tal modo, posponiendo el momento decisivo de la emancipación del Trabajo [3].
            El análisis de la sociedad moderna nos lleva a la conclusión que la única vía para transformar la sociedad capitalista en una sociedad de trabajadores libres, es la vía de la Revolución Social violenta.

3. ANARQUISMO Y COMUNISMO LIBERTARIO

            La lucha de clases creada por la esclavitud de los trabajadores y su aspiración a la libertad dio nacimiento, en la opresión, a la idea del Anarquismo: la idea de la negación total de un sistema social basado en los principios del Estado y de las clases, y su reemplazo por una sociedad libre y no estatista de trabajadores en auto gobierno.
            Entonces, el Anarquismo no deriva de las reflexiones abstractas de algún intelectual o filósofo, sino que de la lucha directa de los trabajadores en contra del capitalismo, de las necesidades y urgencias de los trabajadores, de su aspiración a la igualdad y la libertad, aspiraciones que se vuelven particularmente vivas en los períodos de mayor heroísmo en la vida y lucha de las masas obreras.
            Los principales pensadores anarquistas, Bakunin, Kropotkin, entre otros, no inventaron la idea del anarquismo, pero habiéndola descubierto en las masas, simplemente ayudaron con la fuerza de su pensamiento y su conocimiento a especificarla y divulgarla.
            El Anarquismo no es el resultado de esfuerzos personales, ni objeto de investigaciones individuales.
            De modo similar, el Anarquismo no es producto de aspiraciones humanitarias. No existe una única Humanidad. Cualquier intento de hacer del Anarquismo atributo de toda la Humanidad de hoy en día, el atribuirle un carácter humanitario general, sería una mentira histórica y social, que inevitablemente llevaría a la justificación del status quo y de una nueva explotación.
            El Anarquismo es humanitario en general sólo en el sentido en que las ideas de las masas tienden a mejorar las vidas de todos los hombres, y en que el destino de la Humanidad de hoy y de mañana, es inseparable del de los trabajadores explotados. Si las masas laboriosas son victoriosas, toda la Humanidad renacerá; si no, la violencia, la explotación, la esclavitud y la opresión reinarán como siempre en el mundo.
            El nacimiento, el florecimiento y la realización de las ideas anarquistas tienen sus raíces en la vida y en la lucha de las masas trabajadoras y está inseparablemente atada a su destino.
            El Anarquismo pretende la transformación de la sociedad capitalista burguesa presente, en una sociedad que asegure a los trabajadores el producto de su trabajo, su libertad, independencia, y la igualdad política y social. Esta otra sociedad, será en el comunismo libertario, en el cual la solidaridad social y la individualidad libre encuentren su expresión plena, y en el cual estas dos ideas se desarrollen en perfecta armonía.
            El comunismo libertario sostiene que el único creador del valor social es el trabajo, sea físico o intelectual, y consecuentemente, sólo el trabajo tiene el derecho a administrar la vida en los planos social y económico. Debido a esto, ni defiende ni permite, en ninguna medida, la existencia de clases no-trabajadoras.
            Mientras tales clases coexistan con el comunismo libertario, el último no reconocerá ningún deber para con ellas. Esto cesará, cuando las clases no trabajadoras decidan el volverse productivas y deseen el vivir en una sociedad comunista con los mismos derechos que el resto, luego, entonces, tendrán la misma posición que el resto, la de miembros libres de la sociedad, a saber, disfrutando de los mismos deberes y derechos que todos los otros miembros productivos.
            El comunismo libertario quiere acabar con toda explotación y violencia, sea ésta contra individuos o contra las masas del pueblo. Para este fin, establecerá las bases sociales y económicas que una a todos los componentes de la comunidad, asegurándole a cada individuo un lugar igual entre sus semejantes, y permitiendo a cada cual el máximo de bienestar. Esta base es la propiedad común de todos los medios y los instrumentos de la producción (industria, transporte, tierra, materias primas, etc.) y la construcción de una organización económica sobre los principios de la igualdad y de la autogestión por la clase obrera.
            En los límites de ésta autogestión (o bien, autogobierno. Ed.) en la sociedad de trabajadores, el comunismo libertario establece el principio de la igualdad de valor y derechos de cada individuo (no de una "individualidad en general", no de una "individualidad mística", ni de una concepción de individualidad, sino que de cada individuo real, viviente)
            Es desde éste principio de la igualdad, así como del principio de que el valor del trabajo de un individuo no puede ser estimado o medido, que el principio económico, jurídico y social fundamental del comunismo libertario establece: "De cada cual según sus capacidades, a cada cual conforme a sus necesidades".

4. LA NEGACIÓN DE LA DEMOCRACIA

            La democracia es una de las formas de la sociedad burguesa capitalista.
            La base de la democracia es la manutención de las dos clases antagónicas de la sociedad moderna: la clase trabajadora y la clase capitalista, así como su colaboración sobre la base de la propiedad privada capitalista. La expresión de ésta colaboración es el parlamento y el gobierno representativo nacional.
            Formalmente, la democracia proclama la libertad de palabra, de prensa, de asociación, y la igualdad ante la ley.
            En realidad, todas estas libertades son de un carácter muy relativo: son toleradas sólo en la medida en que no pongan en cuestión los intereses de la clase dominante y de la burguesía.
            La democracia preserva intacto el principio de la propiedad privada capitalista. De tal forma (la democracia) da a la burguesía el derecho a controlar por completo la economía del país, toda la prensa, la educación, la ciencia, las artes- lo que hace, de hecho, a la burguesía la ama y señora absoluta de todo el país. Teniendo el monopolio en la esfera de la vida económica, los burgueses también pueden establecer su poder ilimitado en la esfera política. En efecto, el parlamento y el gobierno representativo en la democracia no son más que los órganos ejecutivos de la burguesía.
            Consecuentemente, la democracia no es más que uno de los aspectos de la dictadura burguesa, velada tras fórmulas engañosas de libertades políticas y de garantías democráticas ficticias.

5. LA NEGACIÓN DEL ESTADO Y DE LA AUTORIDAD

            Las ideologías de la Burguesía, definen al Estado como el órgano que regula las complejas relaciones políticas, civiles y sociales entre los hombres en la sociedad moderna, protegiendo el orden y las leyes de ésta.            Los anarquistas estamos en perfecto acuerdo con ésta definición, pero la completamos afirmando que la base de éste orden y de éstas leyes es la esclavitud de la vasta mayoría del pueblo por parte de una insignificante minoría, y que es precisamente a tal propósito al cual sirve el Estado.
            El Estado es, simultáneamente, la violencia organizada de la burguesía en contra de los trabajadores, así como el sistema de sus órganos ejecutivos.
            Los socialistas de izquierda, y en particular los bolcheviques, también consideran al Estado burgués y a la Autoridad (así, con mayúsculas, Ed.), como servidores del Capital. Pero sostienen que la Autoridad y el Estado pueden convertirse, en manos de los partidos socialistas, un arma poderosa en la lucha por la emancipación del proletariado. Por ésta razón, estos partidos abogan por una autoridad socialista y un Estado proletario.
            Algunos quieren conquistar el poder por medios pacíficos, parlamentarios (los social demócratas), y otros, por medios revolucionarios (los bolcheviques, los socialistas revolucionarios de izquierda).
            El Anarquismo los considera a ambos como fundamentalmente errados, desastrosos en la actividad de la emancipación del trabajo.
            La Autoridad es siempre dependiente de la esclavitud y de la explotación de las masas del pueblo. Nace de ésta explotación o es creada en el interés de ésta explotación. La Autoridad sin violencia y sin explotación pierde toda razón de ser.
            El Estado y la Autoridad quitan de las masas toda iniciativa, matan el espíritu de la creación y de la actividad libre, les cultiva la psicología servil de la sumisión, de la expectación, la esperanza de ascender por la escalera social, de la ciega confianza en sus líderes, de la ilusión de compartir su autoridad.
            Por tal razón, la emancipación del trabajo sólo es posible por la lucha revolucionaria directa de las vastas masas obreras, y de sus organizaciones de clase en contra del sistema capitalista.
            La conquista del poder por los partidos social demócratas, por vías pacíficas, bajo las condiciones del presente orden, no avanzarán ni en un único paso en la tarea de la emancipación del trabajo, por la simple razón de que el poder real, por consecuencia, la autoridad real, permanecerán con la burguesía, que controla toda la economía y la política del país. El rol de la Autoridad socialista, en éste caso, se reduce al caso de reformas: al mejoramiento del mismo régimen (Ej: Ramsay MacDonald, los partidos social demócratas de Alemania, Suecia, Bélgica, que han ganado el poder en la sociedad capitalista).
            Más aún, ganando el poder por vías de la insurrección social y organizando un mal llamado "Estado proletario", no se sirve a la causa de la auténtica emancipación del trabajo. El Estado, inmediatamente y supuestamente construido para la defensa de la Revolución, invariablemente termina distorsionado por las necesidades y características peculiares propias, convirtiéndose en meta, produciendo castas específicas, privilegiadas, y consecuentemente, restableciendo las bases de la Autoridad y del Estado capitalistas; la esclavitud y la explotación usuales de las masa por la violencia (Ej: el Estado "obrero y campesino" de los bolcheviques).

6. EL ROL DE LAS MASAS Y EL ROL DE LOS ANARQUISTAS EN LA LUCHA SOCIAL Y EN LA REVOLUCIÓN SOCIAL

            Las fuerzas principales de la Revolución Social son la clase trabajadora urbana, las masas campesinas y una sección de los trabajadores intelectuales.
            Noten: mientras son una clase explotada y oprimida, en el mismo sentido que el proletariado urbano y rural, los trabajadores intelectuales permanecen relativamente desunidos en comparación a los trabajadores y los campesinos, gracias a los privilegios económicos concedidos por la burguesía a ciertos de sus elementos.. Esto es por qué, durante los primeros días de la Revolución Social, sólo los estratos menos acomodados de la intelligentsia, toman parte activa en ésta.
            La concepción anarquista del rol de las masas en la Revolución Social y la construcción del socialismo, difiere de forma típica de la de los partidos estatalistas. Mientras el bolchevismo y sus tendencias relacionadas, consideran que las masas poseen sólo instintos revolucionarios destructivos, siendo incapaces de la actividad creativa y constructiva- razón principal por la cual éstas actividades deben ser concentradas en manos de los hombres que conforman el Estado y el Comité Central del Partido- los anarquistas, por el contrario, creen que las masas laboriosas tienen posibilidades creativas y constructivas inherentes las cuales son enormes, y los anarquistas aspiran a suprimir los obstáculos que impiden la manifestación de éstas posibilidades.
            Los anarquistas consideran al Estado como el principal obstáculo, usurpando los derechos de las masas y quitándoles todas las funciones de la vida económica y social. El Estado debe perecer, no "algún día" en la sociedad del futuro, sino inmediatamente. Debe ser destruido por los trabajadores en el primer día de su victoria, y no debe ser reconstituido de ninguna manera. Debe ser reemplazado por un sistema de organizaciones obreras para la producción y consumo de carácter federalista, unidas federadamente y auto administradas. Éste sistema excluye toda organización autoritaria, sea la dictadura del partido, o la que sea.
            La Revolución Rusa de 1917 desplegó precisamente ésta orientación en el proceso de la emancipación social, al crear un sistema de soviets (consejos) obreros y campesinos, y comités de fábrica. Fue un triste error el no haber liquidado, en un momento oportuno, la organización del poder estatal: inicialmente, del gobierno provisorio, y subsecuentemente del poder bolchevique. Los bolcheviques, aprovechando la confianza de los obreros y los campesinos, reorganizaron al Estado burgués acorde a las circunstancias del momento, y consecuentemente mataron la actividad creativa de las masas, al apoyar y mantener el Estado: asfixiando el régimen libre de los soviets y de los comités de fábrica, que representaban el primer paso hacia la construcción de una sociedad socialista sin Estado.
            La acción de los anarquistas puede ser dividida en períodos, en un antes de la Revolución, y en un durante la Revolución. En ambos, los anarquistas sólo pueden cumplir su rol como una fuerza organizada, si tienen una concepción clara de los objetivos de su lucha y las vías que los encaminen en la realización de estos objetivos.
            La tarea fundamental de la Unión General de Anarquistas en el período pre-revolucionario, ha de ser la preparación de los trabajadores y campesinos para la Revolución Social.
            En negar la democracia formal (burguesa), la Autoridad y el Estado, en proclamar la completa emancipación del trabajo, los anarquistas enfatizan al máximo los rigurosos principios de la lucha de clases. Alerta y desarrolla en las masas la conciencia de clase y la intransigencia revolucionaria de la clase.
            Es precisamente hacia la intransigencia de clase, anti-democratismo (en un sentido burgués, Ed.) y el anti-estatalismo del comunismo libertario, en el sentido en que la educación libertaria de las masas debe dirigirse, pero la educación por sí sola no es suficiente. Lo que es necesario, es una cierta organización anarquista de masas. Para realizar esto, es necesario trabajar en dos direcciones: por un lado, el trabajar hacia la selección y agrupamiento de los trabajadores revolucionarios y de las fuerzas campesinas en una base comunista libertaria (una organización comunista libertaria específica); por otro lado, hacia el reagrupamiento de los trabajadores y campesinos revolucionarios sobre una base económica de producción y consumo (los trabajadores y campesinos organizados en torno a la producción; cooperativas de trabajadores y campesinos libres). La clase obrera y campesina, organizada en base a la producción y el consumo, penetradas por las posiciones anarquistas revolucionarias, serán el primer punto fuerte de la Revolución Social.
Mientras estas organizaciones estén más conscientes y organizadas de forma revolucionaria, como en el presente, más manifestarán su voluntad intransigente, creativa, libertaria, al momento de la Revolución.
            Como ocurre en la clase obrera rusa: resulta claro que, tras ocho años de dictadura bolchevique, que encadena la natural necesidad de las masas por la actividad libre, la verdadera naturaleza de todo Poder se demuestra mejor que nunca; ésta clase esconde en sí, enormes posibilidades de formar un movimiento de masas anarquista. Los militantes anarquistas organizados deben ir con toda la fuerza a su disposición, inmediatamente, al encuentro de estas necesidades y posibilidades, en orden de que éstas no degeneren en reformismo (menchevismo).
            Con igual urgencia, los anarquistas deben avocarse de lleno a la organización del campesinado empobrecido, aplastados por el Poder estatal, que buscan una salida y que contienen un enorme potencial revolucionario.
            El rol de los anarquistas en el período revolucionario no puede ser restringido solamente a la propagación de claves acerca del pensamiento revolucionario.
            La vida no es sólo una arena para la propagación de tal o cual concepción, sino que también, en igual medida, como arena para la lucha, la estrategia y las aspiraciones de éstos conceptos en el manejo de la vida económica y social.
            Más que cualquier otro concepto, el anarquismo debe ser el concepto guía de la revolución, porque es sólo en la base teórica del anarquismo que la Revolución Social puede triunfar en la emancipación completa del trabajo.
            La posición de guía de las ideas anarquistas en la revolución, sugiere una orientación de los eventos después de la teoría anarquista. De todos modos, ésta fuerza conductora teórica, no puede confundirse con el liderazgo político de los partidos estatalistas que conducen finalmente al Poder de Estado.
            El anarquismo no aspira ni al poder político ni a la dictadura. Su principal aspiración es ayudar a las masas a tomar la auténtica vía hacia la Revolución Social y a la construcción del socialismo. Pero no es suficiente el que las masas tomen el camino de la Revolución Social. Es, también necesario, el mantener ésta orientación de la Revolución y de sus objetivos: la supresión de la sociedad capitalista en nombre de los trabajadores libres. Como nos ha mostrado la experiencia de la Revolución Rusa de 1917, ésta última tarea está lejos de ser fácil, por sobre todo por los numerosos partidos que tratan de orientar el movimiento en un sentido opuesto a la Revolución Social.
            Pese a que las masas se expresan profundamente en los movimientos sociales en términos de las tendencias y principios libertarios, estas tendencias y principios, permanecen dispersos, descoordinados, y consecuentemente, no llevan a la organización del poder conductor de las ideas libertarias, el cual es necesario para preservar la orientación anarquista y los objetivos de la Revolución Social. Esta fuerza conductora teórica, sólo puede ser expresada por una colectividad especialmente creada por las masas para éste propósito. Los elementos anarquistas organizados constituyen exactamente ésta colectividad.
            Los deberes prácticos y teóricos de ésta colectividad, son considerables a la hora de la revolución.
            Debe manifestar su iniciativa y desplegar una total participación en todos los dominios de la Revolución Social: en la orientación y carácter general de la Revolución; en la guerra civil y en la defensa de la revolución; en la tareas positivas de la revolución, en la nueva producción, consumo, la cuestión agraria, etc.
            En todas estas cuestiones, y en muchas otras, las masas demandan una clara y precisa respuesta por parte de los anarquistas. Y desde el momento en que los anarquistas declaran una concepción de la revolución y de la estructura de la sociedad, están obligados a dar a éstas cuestiones una clara respuesta, para relacionar la solución de estos problemas con la concepción general del comunismo libertario, y para avocar todas sus fuerzas para la realización de éste.
            Sólo en este sentido la Unión General de Anarquistas y el movimiento anarquista completo aseguran su función como fuerza conductora teórica de la Revolución Social.

7. EL PERÍODO DE TRANSICIÓN

            Por la expresión "período de transición" los partidos socialistas entienden una fase definida en la vida de la gente, en la cual los rasgos característicos son: una ruptura con el viejo orden de cosas y la instalación de un nuevo sistema económico y social: un sistema que, en todo caso, no representa la completa emancipación de los trabajadores.
            En éste sentido, todos los programas mínimos de los partidos políticos socialistas, por ejemplo, los programas democráticos de los socialistas oportunistas, o el programa comunista de la "dictadura del proletariado", son programas del período de transición.
La principal característica de éstos, es que ven como imposibles, por el momento, la realización completa de los ideales de los obreros: su independencia, su libertad y su igualdad - y consecuentemente, mantienen una serie de instituciones del sistema capitalista: el principio de la compulsión estatalista, propiedad privada de los medios e instrumentos de la producción, la burocracia, y otras más, acorde a los objetivos de cada programa particular de algún partido.
            De principio, los anarquistas han sido siempre enemigos de tales programas, considerando que la construcción de sistemas transitorios que mantengan los principios de la explotación y de la coacción de las masas llevan, necesariamente, al aumento de la esclavitud.
            En lugar de establecer programas políticos mínimos, los anarquistas han defendido siempre la idea de una Revolución Social inmediata, que prive a la clase capitalista de sus privilegios económicos y sociales, y que deposite en manos de los trabajadores los medios e instrumentos de producción y todas las funciones de la vida económica y social.
            Hasta ahora, han sido los anarquistas quienes han sostenido ésta posición.
            La idea del período de transición, según el cual la Revolución no debe llevar al comunismo, sino que a un sistema que retenga elementos del viejo régimen, es antisocial en esencia. Amenaza con resultar en un refuerzo y desarrollo de estos elementos a sus dimensiones previas, y en hacer correr los eventos en reversa.
            Un ejemplo flagrante de esto, es el régimen llamado "dictadura del proletariado", establecido por los bolcheviques en Rusia.
            De acuerdo a ellos, éste debiera ser un paso transitorio hacia el comunismo total. En la realidad, este régimen ha resultado ser una restauración de la sociedad clasista, en cuya base se encuentran, como antes, los obreros y los campesinos.
            El centro de gravedad en la construcción de la sociedad comunista no consiste en la posibilidad de asegurar a cada individuo una ilimitada libertad para satisfacer sus necesidades desde el primer día de la revolución (libertad esta aquí tomada en el sentido burgués del término, que quiere decir más bien el libertinaje individual para hacer a mis anchas sin consideración con el resto, e incluso, oprimiéndolos y explotándolos; recordemos que para los anarquistas la libertad no es un fenómeno individual, sino que colectivo, social, definido como una situación de cosas que garantice el desarrollo óptimo de mi Humanidad en una sociedad dada. Por tanto, afirmamos con Bakunin "La libertad del otro no es un límite para la mía propia, sino que la prolonga hasta el infinito". Ed.); pero consiste en la conquista de la base social de esta sociedad, y establece el principio de las relaciones igualitarias entre individuos. Como cuestión de abundancia, las mayores o menores ventajas, no están dadas al nivel de principios, sino de problema técnico.
            El principio fundamental desde el cual la nueva sociedad se erigirá y sobre el que descansará, y el cual no debe ser restringido de ninguna manera, es la igualdad de relaciones, de la libertad e independencia de los trabajadores. Este principio representa la demanda fundamental de las masas, por el cual brota la Revolución Social.
Sea que la Revolución Social termine en la derrota de los trabajadores, caso en el cual debemos prepararnos nuevamente para la lucha, para una nueva ofensiva en contra del sistema capitalista; o sea que lleve a la victoria de los trabajadores, y en tal caso, habiendo capturado los medios que permiten la autogestión: la tierra, la producción y las funciones sociales, los trabajadores comenzarán la construcción de una sociedad libre.
            Esto caracteriza el inicio de la construcción de una sociedad comunista la cual, una vez comenzada, sigue el curso de su desarrollo sin interrupciones, fortaleciéndose y perfeccionándose continuamente.
            En este sentido, la toma de las funciones productivas y sociales por los trabajadores, trazarán la línea de demarcación exacta entre la era estatalista y no-estatalista.
            Si desea ser portavoz de las masas en lucha, la bandera de toda una era de Revolución Social, el anarquismo no debe asimilar en su programa rastros del viejo orden, las tendencias oportunistas de sistemas de transición y períodos, ni ocultar sus principios fundamentales, sino por el contrario, aplicarlos y desarrollarlos hasta el máximo.

8. ANARQUISMO Y SINDICALISMO

            Consideramos la tendencia a oponer al comunismo libertario el sindicalismo y viceversa, como artificial, y exenta de todo fundamento y significado. Las ideas del Anarquismo y del Sindicalismo, pertenecen a dos planos diferentes. Considerando al comunismo, es decir, una sociedad de trabajadores libres, es la meta de la lucha anarquista - el sindicalismo, esto es el movimiento de los trabajadores revolucionarios en sus ocupaciones, es sólo una de las formas de la lucha de clases revolucionarias. Al unir a los obreros en base a la producción, el sindicalismo revolucionario, como todos los grupos basados en el oficio, no tiene una teoría determinante, ni una concepción de mundo que conteste todas las complicadas cuestiones políticas y sociales de la realidad contemporánea. Siempre refleja las ideologías de diversos grupos políticos, notablemente de aquellos que trabajan más intensamente ésta área.
            Nuestra actitud hacia el sindicalismo revolucionario deriva de lo dicho. Sin tratar aquí de resolver de antemano la cuestión del rol de los sindicatos revolucionarios después de la revolución, si serán los organizadores de la nueva producción, o si dejarán éste rol a los soviets (consejos) obreros o a los comités de fábricas- juzgamos que los anarquistas toman parte del sindicalismo revolucionario como de una de las formas del movimiento revolucionario de trabajadores.
            En todo caso, la cuestión planteada hoy en día no es si los anarquistas deben o no participar en el sindicalismo revolucionario, sino que cómo y para qué fin es que toman parte en él.
            Consideramos al período planteado hasta hoy en día (Ed. 1928), en el cual los anarquistas entraban en el movimiento sindical como individuos y propagandistas, como un período de relaciones artesanales hacia un movimiento de trabajadores profesionales.
            El Anarcosindicalismo, tratando de insertar forzosamente las ideas libertarias en el ala izquierdista del movimiento sindicalista revolucionario como una forma de crear sindicatos al estilo anarquista, representa un paso adelante, pero, como tal, no pasa del método empírico, ya que el anarcosindicalismo no entrelaza necesariamente la "anarquización" del movimiento sindicalista con el de los anarquistas organizados por fuera de éste. Porque es sólo sobre ésta base, con tal enlace, que el sindicalismo revolucionario puede ser "anarquizado" y prevenido de caer en el oportunismo y en el reformismo.
            Entendiendo al sindicalismo sólo como un cuerpo profesional de obreros sin una teoría política y social coherente, y consecuentemente, siendo incapaz de resolver la cuestión social por sí mismo, consideramos que las tareas de los anarquistas en las filas de este movimiento consisten en el desarrollo de las teorías libertarias, y de inclinarla en una dirección libertaria, a fin de transformarlo en un arma activa en la Revolución Social. Es necesario el recordar que si el sindicalismo no encuentra en la teoría anarquista un soporte en el momento oportuno, se convertirá, nos guste o no, a la ideología de algún partido político-estatalista.
            La tarea de los anarquistas en las filas del movimiento de trabajadores revolucionarios puede sólo ser cumplida en condiciones tales que su trabajo se vea íntimamente ligado y asociado con la actividad de la organización anarquista por fuera del sindicato. En otras palabras, debemos ingresar al movimiento sindical revolucionario como una fuerza organizada, responsable de cumplir su trabajo en el sindicato ante la organización general de los anarquistas, y orientada por ésta última.
            Sin restringirnos a la creación de sindicatos anarquistas, debemos buscar ejercer nuestra influencia teórica en todos los sindicatos, en todas sus formas (los IWW, las TU rusas). Sólo podemos alcanzar éste fin trabajando en grupos anarquistas rigurosamente organizados; pero nunca en pequeños grupos empíricos, sin ligazón organizativa ni acuerdo teórico entre ellos.
            Los grupos anarquistas en las compañías, fábricas y talleres, preocupados en la creación de sindicatos (uniones) anarquistas, llevando la lucha en los sindicatos revolucionarios por el dominio de las ideas libertarias sobre el sindicalismo, grupos organizados en su acción por una organización general de anarquistas: éstas son las maneras y medios de la actitud anarquista frente al sindicalismo.

Translated by Hombre y Sociedad, Casilla 16, Santiago 58, Chile


 
[1] Realmente, el factor primario en la estructura de las sociedades, es el desarrollo de las fuerzas productivas y de los medios de producción. Ahora, como las sociedades occidentales, desde hace un buen par de miles de años, se encuentran atravesadas por el conflicto de clases, el antagonismo entre éstas, que puede generar violentas sublevaciones, revoluciones o fuerte represión, ha ido creando Estados militaristas, sistemas de coerción ideológicos (Estados teocráticos ,por ejemplo), o bien, cuando las fuerzas revolucionarias han logrado imponerse, han reestructurado completamente las relaciones sociales en general. Ahora bien, siempre estos procesos se encuentran mediados por los procesos objetivos que ocurren a nivel de la organización social de las fuerzas productivas (N. del T.)
[2] Valga como ejemplo de esto, hoy en día, las teleseries. (N. del T.)
[3] El capitalismo, al estar agotado, hace que toda nueva innovación técnica o política, tenga por único fin producir una mayor alienación a los trabajadores y poder tener un mayor control sobre el pueblo (la bomba atómica, las cámaras de vigilancia, etc.). Sin embargo, el capitalismo contiene su negación (la burguesía produjo al proletariado), y cada adelanto de estos, a la vez, complica aún más su situación: el desarrollo de las relaciones socio-económicas imperialistas, produjo la globalización, la cual entrega un mayor poder a las élites internacionales, pero a la vez, globaliza las crisis capitalistas, con lo que asume más vigencia que nunca el internacionalismo proletario. Así también, la bomba atómica, como medio de destrucción masiva, les ha producido un repudio generalizado interno, mucho más enérgico que a cualquier invasión tradicional, a la vez que ha puesto en cuestión su propia existencia. Todo esto nos indica que, si bien van generando mecanismos de contención para el descontento, lo único que logran es ir acumulando más agua tras la represa, la cual se expresa en la decadencia absoluta de esta sociedad (moral, política, económica, etc.) que acelera su descomposición. (N. del T.)

Sección Constructiva

EL PROBLEMA DEL PRIMER DÍA DE
LA REVOLUCIÓN SOCIAL

            El objetivo fundamental del mundo del trabajo en lucha, es la fundación, por medio de la revolución, de una sociedad comunista libre e igualitaria fundada en el principio de " de cada cual acorde a sus capacidades y a cada cual acorde sus necesidades".
            De cualquier modo, esta sociedad no llegará por sí sola, sólo por el poder de la insurrección social. Su realización, resultará de un proceso social revolucionario, más o menos extendido, orientado por las fuerzas organizadas del trabajo victorioso en una determinada vía.
            Es nuestra tarea el indicar ésta vía desde este momento, y formular los problemas positivos, concretos que enfrentarán los trabajadores desde el primer día de la Revolución Social, el resultado de la cual dependerá de su correcta solución.
            Es evidente que la construcción de la nueva sociedad sólo será posible tras la victoria de los trabajadores sobre el sistema capitalista burgués y sus representantes. Es imposible el comenzar la construcción de la nueva economía y de las nuevas relaciones sociales mientras el poder del Estado, en defensa del régimen de esclavitud, no haya sido aplastado, mientras los obreros y campesinos no hayan parado, teniendo como objeto a la Revolución Social, la economía agrícola e industrial.
            Consecuentemente, la primera tarea revolucionaria es arrasar con el edificio estatalista de la sociedad capitalista, el expropiar a la burguesía y, en general, a todos los elementos privilegiados por el poder, y establecer por completo la voluntad de los trabajadores alzados, como es expresado en los principios fundamentales de la Revolución Social. Este aspecto destructivo y agresivo de la revolución sólo puede servir para allanar el camino a las tareas positivas, que son el sentido y esencia de la Revolución Social.
Estas tareas son como sigue:
  1. La solución, en un sentido comunista libertario, del problema de la producción industrial del país.
  2. Similar solución al problema agrario.
  3. La solución del problema del consumo.



PRODUCCIÓN:

            Tomando en cuenta el hecho de que la industria del país es resultado de los esfuerzos de innumerables generaciones de obreros, y que las diversas ramas de la industria están íntimamente ligadas, consideramos a toda la producción como un único taller de productores, perteneciendo por completo a todos los obreros y a ninguno en particular.
            El mecanismo productivo del país es global y pertenece al conjunto de la clase obrera. Ésta tesis determina el carácter y las formas de la nueva producción. Siempre será global, común en el sentido de que los productos producidos por los trabajadores pertenecerán a todos. Estos productos, sean de la categoría que sean, el fondo general de provisiones para los trabajadores, donde cada cual que participe en la producción recibirá lo que necesite, en bases igualitarias para todos.
            El nuevo sistema de producción suplantará por completo a la burocracia y a la explotación en todas sus formas y establecerá en su lugar el principio de la cooperación fraternal y de la solidaridad obrera.
La clase media, que en la sociedad capitalista ejerce funciones intermedias -comercio, etc.- así como la burguesía, deben tomar parte en el nuevo modo de producción bajo las mismas condiciones que todos los demás trabajadores. Si no, estas clases se situarán por fuera de la sociedad por fuera de la sociedad de trabajadores.
            No habrá jefes, ni empresarios, propietarios o propietarios estatales (como en el caso del Estado bolchevique hoy en día). En la nueva producción, la administración pasará a organismos especialmente creados por los obreros: soviets obreros, comités de fábrica, o administraciones obreras del trabajo y empresas. Estos órganos, entrelazados al nivel de la comuna, distrito, finalmente lo estarán al nivel de la administración general y federal de la producción. Construidas por las masas y siempre bajo su control e influencia, todos estos órganos constantemente renovados, realizarán la idea de la autogestión, de la auténtica autogestión, por las masas del pueblo.
            La producción unificada, en la cual los medios y los productos pertenezcan a todos, habiendo reemplazado a la burocracia por el principio de la cooperación fraternal y habiendo establecido los derechos iguales para todos aquellos que trabajan, la producción administrada por los órganos del control obrero, elegido por las masas, tal es el primer paso práctico en el camino de la realización del comunismo libertario.

CONSUMO:

Éste problema aparecerá durante la Revolución de dos maneras:
  1. En el principio de la búsqueda de productos para el consumo.
  2. El principio de su distribución.
En lo concerniente a la distribución de bienes para el consumo, la solución dependerá por sobre todo de la cantidad de productos disponibles y en el principio de acuerdo sobre los objetivos.
            La Revolución Social que busca en sí misma la reconstrucción de todo el orden social, toma a su cargo, también, la obligación de satisfacer las necesidades vitales de todos. La única excepción a esto, es el grupo de los no-trabajadores -aquellos que rehúsen a tomar parte en la nueva producción por razones contrarrevolucionarias. Pero en general, con excepción de esta última categoría de gente, la satisfacción de las necesidades de todo aquel en el área de la Revolución, es asegurada por la reserva general de productos de consumo. En el caso de los bienes insuficientes, serán divididos acorde el principio de la mayor urgencia, es decir, primero a los niños, inválidos y familias trabajadoras.
Un problema lejos más difícil, es el de organizar la producción en sí.
            Sin dudas, desde el primer día de la Revolución, las granjas no producirán todos los productos vitales para la vida de la población. Al mismo tiempo, los campesinos tienen una abundancia de la que la ciudad carece.
            Los comunistas libertarios no guardan dudas acerca de las relaciones mutualistas que existen entre los trabajadores de la ciudad y los del campo. Juzgan que la Revolución Social sólo puede ser realizada por los esfuerzos comunes de los obreros y de los campesinos. En consecuencia, la solución al problema del consumo en la revolución puede sólo ser posible por los medios de una estrecha colaboración revolucionaria entre éstas dos categorías de trabajadores.
            Para establecer ésta colaboración, la clase obrera urbana, habiendo tomado la producción, debe suplir inmediatamente las necesidades vitales del campo y apuntar a la fabricación de los productos de uso cotidiano, los medios e implementos para la agricultura colectiva.      La medida de la solidaridad de los obreros manifestada hacia las necesidades de los campesinos, provocarán en ellos, a cambio, el mismo gesto, el de proveer del producto de su labor colectiva a la ciudad.
            Las cooperativas de obreros y de campesinos serán los órganos primarios que asegurarán al campo y a la ciudad los requerimientos en comida y en materiales económicos. Luego, responsables de funciones más importantes y permanentes, por suplir todo cuanto sea necesario para garantizar y desarrollar la vida económica y social de los obreros y campesinos; estas cooperativas serán transformadas en organismos permanentes para la provisión del campo y de la ciudad.
            Tal solución al problema de la provisión, permite al proletariado crear un stock permanente de provisiones, el cual tenga un efecto favorable y decisivo en el resultado de toda la nueva producción.

LA TIERRA:

            En la solución de la cuestión agraria, vemos el principio revolucionario y las fuerzas creativas en los campesinos trabajadores que no explotan la labor de otros -y en el proletariado asalariado del campo. Su tarea será el cumplir con la redistribución de la tierra en orden de establecer su uso y explotación en base a principios comunistas.
            Como con la industria, la tierra, explotada y cultivada por generaciones sucesivas de labradores, es producto de su esfuerzo común. También pertenece a todos los trabajadores y a ninguno en particular. Y en la medida en que sea inalienable y propiedad común de los labradores, la tierra no podrá ser comprada ni vendida, ni arrendada: no podrá, entonces, servir como medio de explotación del trabajo ajeno.
            La tierra es como una especie de taller comunal y popular, en donde la gente común produce los medios de los cuales vive. Pero es de la clase de talleres en los que cada trabajador (campesino), debido a ciertas circunstancias históricas, se ha acostumbrado a trabajar sólo, de forma independiente de los otros productores. A su vez, el método de trabajo colectivo en la industria es esencial y es el único posible en nuestros tiempos. La mayoría de los campesinos cultivan la tierra por su propia cuenta. Consecuentemente, cuando la tierra y los medios para su explotación sean tomados por los campesinos, sin posibilidad de venderlos o arrendarlos, la cuestión acerca de las formas de su utilización y de los métodos de su explotación (comunal o familiar) no encontrará inmediatamente una solución completa y definitiva, como en el caso del sector industrial. Inicialmente ambos métodos serán probablemente usados.
            Serán los campesinos revolucionarios quienes establezcan los términos definitivos sobre la explotación y utilización de la tierra. No es posible ninguna clase de presión externa sobre ésta cuestión.
Sin embargo, como consideramos que sólo la sociedad comunista , en cuyo nombre, después de todo, la Revolución Social será hecha, libera a los trabajadores de su posición de esclavitud y explotación y les da la completa libertad e igualdad; como los campesinos constituyen la vasta mayoría de la población (casi un 85% en Rusia en el período en discusión) y consecuentemente el régimen agrario que establezcan será el factor decisivo en el destino de la Revolución; y como, finalmente, una economía privada en la agricultura lleva, como en el caso de la industria privada, al comercio, acumulación, propiedad privada y a la restauración del capitalismo -nuestro deber será hacer todo cuanto sea necesario, desde ahora, para facilitar la solución de la cuestión agraria en una forma colectiva.
            A éste fin debemos, desde ahora, comprometernos en enérgica propaganda en favor de la economía agraria colectiva entre los campesinos.
            La fundación de una unión libertaria de campesinos, específicamente, facilitará considerablemente tal tarea.
            A éste respecto, el progreso técnico será de enorme importancia, facilitando la evolución de la agricultura y también la realización del comunismo en las ciudades por sobre todo en la industria. Si, en sus relaciones con los campesinos, los trabajadores industriales actúan, no individualmente o en grupos separados, sino como una inmensa colectividad comunista abrazando todas las ramas de la industria; si, en adición, tienen en mente las necesidades vitales del campo y si al mismo tiempo suplen a cada villa de las cosas de uso cotidiano, herramientas y máquinas para la explotación colectiva de la tierra, esto va a impeler a los campesinos hacia el comunismo.

LA DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN:

            La cuestión acerca de la defensa de la Revolución, también se vincula al problema del "primer día". Básicamente, el mejor medio para defender la revolución, es la feliz solución a sus problemas positivos: producción, consumo y tierra. Una vez que éstos problemas han sido correctamente resueltos, ningún contrarrevolucionario será capaz de alterar o desequilibrar la sociedad libre de los trabajadores. Sin embargo, los trabajadores deberán sostener una severa lucha en contra de los enemigos de la Revolución, en orden a la manutención de su existencia concreta.
            La Revolución Social, la cual amenaza los privilegios y la misma existencia de las clases no-trabajadoras de la sociedad, provocará inevitablemente una desesperada resistencia de parte de éstas clases, que tomará la forma de una cruenta guerra civil.
            Como nos demostró la experiencia rusa, tal guerra civil no será asunto de unos cuantos meses, sino que de muchos años.
            Pese a la alegría del primer paso de los trabajadores al comienzo de la revolución, las clases dominantes retendrán una enorme capacidad de resistir por un buen tiempo. Por muchos años lanzarán ofensivas en contra de la revolución, tratando de reconquistar el poder y los privilegios de los que fueron privados.
            Un gran ejército, técnicas militares y estrategias, capital -todo será arrojado en contra de los trabajadores victoriosos.
            En orden de preservar las conquistas de la revolución, los obreros crearán órganos para su defensa, para oponer la ofensiva reaccionaria con una fuerza de combate correspondiente a la magnitud de la tarea. En los primeros días de la revolución, estas fuerzas de combate estarán formadas por todos los obreros y campesinos en armas. Pero ésta fuerza armada espontánea, sólo será valiosa durante los primeros días, antes de que la guerra civil alcance su punto más alto y de que los dos partidos en pugna formen organizaciones militares regularmente constituidas.
            En la Revolución Social, el momento más crítico no es la supresión de la Autoridad, sino lo que sigue, es decir, cuando las fuerzas del régimen derrotado lancen una ofensiva general en contra de los trabajadores, y cuando la cuestión es salvaguardar las conquistas bajo ataque.
            El mismo carácter de esta ofensiva, tal como la técnica y desarrollo de la guerra civil, obligarán a los trabajadores a crear determinados contingentes militares revolucionarios. La esencia y los principios fundamentales de estas formaciones deben ser decididos por adelantado. Negando los métodos estatalistas y autoritarios de gobierno, también negamos el método estatalista de organizar las fuerzas militares de los obreros, en otras palabras, el principio de un ejército estatalista basado en el servicio militar obligatorio. Consistentemente con las posiciones fundamentales del comunismo libertario, el principio del servicio voluntario debe ser la base de las formaciones militares de los obreros. Los destacamentos de partisanos insurgentes, obreros y campesinos, que llevaron la acción militar en la Revolución Rusa, pueden ser citados como ejemplos de tales formaciones.
            De cualquier modo, "servicio voluntario" y la acción de los partisanos, no deben ser comprendidos en el estrecho sentido del término, esto es una lucha de destacamentos obreros y campesinos en contra del enemigo local, sin coordinación a un plan general de operación y cada cual actuando según su propia responsabilidad, a su propio riesgo. Las acciones y tácticas de los partisanos en el período de su completo desarrollo deben ser guiadas por una estrategia revolucionaria común.
            Como en todas las guerras, la guerra civil no puede ser emprendida por los trabajadores con éxito a menos que apliquen los dos principios fundamentales de toda acción militar: unidad en el plan de operaciones y unidad del mando común. El momento más crítico de la Revolución vendrá cuando la burguesía marche en contra de la revolución como fuerza organizada. Este momento crítico obliga a los trabajadores a adoptar éstos principios de la estrategia militar.
            De tal modo, en vista de las necesidades impuestas por la estrategia militar, además de la estrategia de la contrarrevolución, las fuerzas armadas de la revolución deben estar inevitablemente basadas en un ejército general revolucionario con un mando común y con un plan de operaciones.
Los siguientes principios forman la base de éste ejército:
  1. El carácter de clase de este ejército.
  2. Servicio voluntario (toda coerción será completamente excluida del trabajo de defender la revolución).
  3. Disciplina revolucionaria libre (auto-disciplina) (el servicio voluntario y la auto-disciplina revolucionaria son perfectamente compatibles, y dan al ejército revolucionario una mayor moral que al ejército del Estado).
  4. Total sumisión del ejército revolucionario a las masas de obreros y campesinos representados en las organizaciones comunes de obreros y campesinos en todo el país, establecidas por las masas en los sectores de control de la vida económica y social.
            En otras palabras, el órgano de defensa de la revolución, responsable de combatir la contrarrevolución, en los mayores frentes militares así como en los frentes internos (complots de la burguesía, preparaciones para la acción contrarrevolucionaria), estará enteramente bajo la jurisdicción de las organizaciones productivas de obreros y campesinos, a las cuales se someterá, y de las cuales recibirá su dirección política.
           
Nota: mientras debe ser conducido conforme los principios definidos del comunismo libertario, el ejército en sí no debe ser considerado como un asunto de principio. No es más que la consecuencia de la estrategia militar en la revolución, una medida estratégica a la cual los trabajadores se ven fatalmente forzados por el mismo proceso de la guerra civil. Pero ésta medida debe atraer nuestra atención desde ya. Debe ser cuidadosamente estudiada en orden a evitar cualquier retroceso irreparable en el proceso de defender y proteger la revolución, ya que los retrocesos en la guerra civil pueden resultar desastrosos para el resultado de toda la Revolución Social.

Translated by Hombre y Sociedad, Casilla 16, Santiago 58, Chile


Sección Organizacional
LOS PRINCIPIOS DE LA ORGANIZACIÓN ANARQUISTA

            Las posiciones generales, constructivas expresadas arriba constituyen la plataforma organizativa de las fuerzas revolucionarias del anarquismo.
            Esta plataforma, que contiene una orientación táctica y teórica definida, aparece como lo mínimo a lo cual es necesario y urgente convocar a todos los militantes del movimiento anarquista organizado.
            Su tarea es agrupar alrededor de sí a todos los elementos saludables del movimiento anarquista en una organización general, activa, y de agitación en una base permanente: La Unión General de Anarquistas. Las fuerzas de todos los militantes anarquistas deben estar orientadas hacia la creación de esta organización.
            Los principios fundamentales de la organización de la Unión General de Anarquistas deben ser como sigue:

1- Unidad Teórica:
            La teoría representa la fuerza que dirige las actividades de las personas y de las organizaciones a lo largo de un sendero definido hacia un determinado fin. Naturalmente, debe ser común a todas las personas y organizaciones adherentes a la Unión General, tanto en lo general como en sus detalles, deben estar en perfecto acuerdo con los principios teóricos profesados por la Unión.

2- Unidad Táctica o Método de Acción Colectivo:
            Del mismo modo, los métodos tácticos empleados por miembros separados y por las organizaciones en la Unión deben ser unitarios, esto es, estar en riguroso acuerdo tanto entre sí y con las teorías y tácticas generales de la Unión. Una línea táctica común en el movimiento es de decisiva importancia para la existencia de la organización y para el movimiento todo: remueve los desastrosos efectos de muchas tácticas en oposición unas con otras, concentra todas las fuerzas del movimiento, les da una dirección común llevando al objetivo fijado.

3- Responsabilidad Colectiva:
            La práctica de actuar bajo la única responsabilidad individual debe ser decisivamente condenada y rechazada en las filas del movimiento anarquista. Las áreas de la vida revolucionaria, social y política, son, por sobre todo, profundamente colectivas por naturaleza. La actividad social revolucionaria en estas áreas no puede estar basada en la responsabilidad personal de los militantes individuales. El órgano ejecutivo del movimiento anarquista general, la Unión Anarquista, tomando una línea firme en contra de la táctica del individualismo irresponsable, introduce en sus filas el principio de la responsabilidad colectiva: La Unión entera será responsable de la actividad política y revolucionaria de cada uno de sus miembros; del mismo modo, cada miembro será responsable de la actividad política y revolucionaria de la Unión como un todo.

4- Federalismo:
            El Anarquismo siempre ha negado la organización centralizada, tanto en el área de la vida social de las masas como en la acción política. El sistema centralizado descansa en la disminución del espíritu crítico, iniciativa e independencia de cada individuo y en la sumisión ciega de las masas al "centro". Las consecuencias naturales e inevitables de este sistema son la esclavitud y la mecanización de la vida social y de la vida de la organización.
            En contra del centralismo, el anarquismo ha profesado siempre y defendido el principio del federalismo, que reconcilia la independencia e iniciativa de los individuos y la organización con el servicio a la causa común.
            En reconciliar la idea de la independencia y del alto grado de derechos de cada individuo con el servicio a las necesidades sociales y a sus requerimientos, el federalismo abre las puertas a cada manifestación saludable de las facultades de todo individuo. Pero con frecuencia el principio federativo se ha deformado en las filas anarquistas: ha sido reiteradamente entendido como el derecho, por sobre todo, a manifestar el "ego" individual, sin la obligación a los deberes de los cuales requiere la organización.
            Esta falsa interpretación, desorganizó a nuestro movimiento en el pasado. Es tiempo de ponerle fin en forma irreversible y firme. Federación significa el libre acuerdo de los individuos y organizaciones para trabajar colectivamente hacia un objetivo común.
            De cualquier modo, tal acuerdo, así como la unión federativa basada en él, sólo se transformarán en realidad, más que en ficción o ilusión, sólo con la condición sine qua non de que todos los participantes en el acuerdo y en la Unión realicen de lleno los deberes contraídos, y conforme a las decisiones comunes. En un proyecto social, sin importar cuán vasta sea la base federalista en la cual está construida, no puede haber decisiones sin ser ejecutadas. Esto es aún menos admisible en una organización anarquista, la cual exclusivamente toma para sí obligaciones hacia los trabajadores y su Revolución Social. Consecuentemente, el tipo federativo de organización anarquista, a la vez que reconoce el derecho de cada miembro a la independencia, libertad de opinión, libertad individual y a la iniciativa, requiere que cada miembro tome para sí deberes organizacionales fijados, y demanda de la ejecución de las decisiones comunes.
            Sólo bajo esta condición es que el principio federativo encuentra vida, y la organización anarquista funciona correctamente, y se dirige hacia el objetivo definido.
            La idea de la Unión General de Anarquistas expone el problema de la coordinación y de la concurrencia de las actividades de todas las fuerzas del movimiento anarquista.
            Cada organización adherida a la unión representa una célula vital del organismo común. Toda célula debe tener su secretario, ejecutando y guiando teóricamente el trabajo político y técnico de la organización.
            Con vista a la coordinación de las actividades de todas las organizaciones adherentes a la Unión, será creado un órgano especial: el comité ejecutivo de la Unión. El comité tendrá a su cargo las siguientes funciones: la ejecución de las decisiones tomadas por la Unión que se les haya confiado; la orientación teórica y organizacional de las actividades de los grupos aislados de forma consistente con las posiciones teóricas y con la línea táctica general de la Unión; la manutención de los lazos de trabajo y organizativos entre las organizaciones en la Unión y las otras organizaciones.
            Los derechos, responsabilidades y tareas prácticas del comité ejecutivo, están fijadas por el Congreso de la Unión.
            La Unión General de Anarquistas tiene un objetivo concreto y determinado. En nombre del triunfo de la Revolución Social debe por sobre todo atraer y absorber los elementos más revolucionarios y fuertemente críticos entre los obreros y los campesinos.
            Exaltando la Revolución Social y, consecuentemente, siendo una organización anti-autoritaria que aspira a la abolición de la sociedad de clases, la Unión General de Anarquistas igualmente de dos clases fundamentales de la sociedad: los obreros y los campesinos. Pone igual énfasis en la labor de la emancipación de estas dos clases.
            Con respecto a los gremios de trabajadores y a las organizaciones revolucionarias en las ciudades, la Unión General de Anarquistas debe dedicar todos sus esfuerzos en convertirse en su pionero y en su guía teórica.
            Adopta las mismas tareas con respecto a las masas de campesinos explotados. Como base jugando el mismo rol que con las asociaciones obreras revolucionarias, La Unión aspira a concretar una red de organizaciones económicas revolucionarias de los campesinos, y más aún, una unión específica de campesinos, fundada en principios anti-autoritarios.
            Nacida del corazón de las masas laboriosas, la Unión General debe tomar parte en todas las manifestaciones de su vida, llevándoles en todas las ocasiones el espíritu de la organización, perseverancia, acción y ofensiva.
            Sólo en esta forma puede cumplir con sus tareas, con su misión teórica e histórica en la Revolución Social del Trabajo, y convertirse en la vanguardia organizada de su proceso emancipatorio.

Nestor Makhno, Ida Mett, Piotr Arshinov, Valevsky, Linsky1926
 Translated by Hombre y Sociedad, Casilla 16, Santiago 58, Chile

Suplemento a la Plataforma Organizativa (Preguntas y Respuestas)
Grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero
(Comité Editorial de Delo Truda)

            Como era de esperar, la Plataforma Organizativa para una Unión General de Anarquistas ha despertado un vivo interés entre los muchos militantes del movimiento libertario ruso. Mientras algunos suscriben de lleno a la idea general y a las tesis fundamentales de la "Plataforma", otros elaboran críticas y expresan desconfianza sobre algunas de sus tesis.
            Saludamos igualmente a la recepción positiva de la Plataforma como a las críticas sinceras a ella. Porque, en el esfuerzo de crear un programa anarquista completo, así como una organización anarquista cabal, la crítica honesta, seria y sustancial, es tan importante como las iniciativas creadoras positivas.
            Las preguntas que reproducimos a continuación, emanan precisamente de esa clase de críticas serias y necesarias, y es con cierta satisfacción que les damos la bienvenida. Al hacérnoslas llegar, su autora (1) -una militante que se ha mantenido por bastantes años, bien respetada en nuestro movimiento- adjunta una carta en que dice: 
            "Obviamente, la Plataforma Organizativa está diseñada para ser discutida por todos los anarquistas. Antes de formular cualquier opinión definitiva sobre esta 'Plataforma' y, quizás, antes de hacer mención a ella en la prensa, quisiera fueran explicados ciertos aspectos que están insuficientemente explicitados en ella. Podría bien ser el caso, que otros lectores encuentren en la 'Plataforma' un considerable grado de precisión, y que ciertas objeciones no se basen más que en malentendidos. Es por esta razón que quisiera hacer una serie de preguntas a ustedes antes que nada. Es muy importante que ustedes respondan de manera clara, pues serán sus respuestas las que den un entendimiento del espíritu general de la 'Plataforma'. Quizás vean la necesidad de responder en su revista." 
            Al terminar su carta, la compañera agrega que desea evitar la controversia en las columnas de la revista Delo Truda. Es por esto que ella busca, sobre todo, la clarificación de ciertos puntos esenciales de la Plataforma. Esta clase de aproximación es bastante justa. Es demasiado fácil lanzarse a la polémica con el fin de oponerse a una visión con la cual se cree estar en desacuerdo. Es aún más fácil preocuparse solamente de polemizar, sin molestarse en elaborar ninguna sugerencia positiva como alternativa, en lugar de la visión criticada. Lo que es infinitamente más difícil, es analizar apropiadamente la nueva propuesta, para comprenderla, a fin de llegar a una opinión bien fundada sobre ella. Es exactamente esta última y más difícil opción, la elegida por la autora de las preguntas.

Aquí están las preguntas:
1.       El punto central de la Plataforma, es agrupar a la mayoría de los militantes del movimiento anarquista, sobre la base de una táctica y una línea política común: la formación de una Unión General. Ya que ustedes son federalistas, aparentemente tienen en mente una Unión que agrupe a grupos autónomos. Ahora bien, ustedes también tienen en mente la existencia de un Comité Ejecutivo que se hará cargo de la "conducta ideológica y orgánica en la actividad de los grupos aislados". Ese tipo de organización se encuentra en todos los partidos, pero es posible sólo si uno acepta el principio de mayoría. En su organización, ¿cada grupo será libre de prescribir sus propias tácticas y establecer su propia posición ante cada asunto dado? Si la respuesta es afirmativa, entonces su unidad será de carácter puramente moral (como ha sido, y aún es el caso, en el movimiento anarquista). Si, por otra parte, ustedes buscan unidad organizativa, esa unidad, por necesidad, será coercitiva. Y luego, si ustedes aceptan el principio de mayoría en su organización, ¿sobre que bases lo pueden repudiar en el proceso de construcción social? Sería deseable que a futuro clarifiquen sus conceptos de vínculo federativo, del rol de los Congresos y del principio de mayoría.
2.       Hablando del "régimen libre de los soviets", ¿qué funciones creen ustedes que estos soviets debieran realizar, a fin de convertirse en "los primeros pasos en dirección a una actividad constructiva no-estatal"? ¿Cuáles serían sus tareas? ¿Serían sus decisiones obligatorias?
3.       La Plataforma dice, "los anarquistas deben guiar los eventos desde un punto de vista teórico". Esta posición no está suficientemente clara. ¿Significa simplemente que los anarquistas harán lo máximo para que las organizaciones que construirán el nuevo orden (sindicatos, organizaciones locales, cooperativas, etc.) estén imbuidas de ideas libertarias? ¿O significa que los mismos anarquistas tomen a cargo esta construcción? De ser el último caso, ¿cómo diferiría ese estado de cosas de una "dictadura de partido"? Es muy importante aclarar este asunto. Especialmente, porque las mismas preguntas aparecen respecto al rol de los anarquistas en los sindicatos. ¿Qué significa la expresión: entrar a los sindicatos de manera organizada? ¿Significa meramente que los camaradas que trabajan en los sindicatos deban llegar a un cierto acuerdo para establecer una línea política? ¿O significa que el Comité Ejecutivo anarquista prescribirá la táctica del movimiento obrero, determinará las huelgas, movilizaciones, etc., y que aquellos anarquistas activos en los sindicatos intentarán asumir posiciones de liderazgo y, haciendo uso de su autoridad, forzarán estas decisiones entre los miembros comunes del sindicato? La mención que se hace en la "Plataforma", de que la actividad de los grupos anarquistas activos en los círculos sindicales sea guiada por una organización general anarquista, levanta toda clase de suspicacias a este respecto.
4.       En la sección sobre la defensa de la revolución, se declara que el ejército debe estar subordinado a las organizaciones obreras y campesinas en todo el territorio, sostenidos por las masas en posiciones que velen por la vida económica y social del país. En lenguaje cotidiano, esto se llama "autoridad civil" de los electos. ¿Qué significa esto para ustedes? Resulta obvio que una organización que de hecho dirige el conjunto de la vida, y que puede comandar a un ejército no es otra que un poder estatal. Este punto es tan importante, que los autores de la "Plataforma" tienen el deber de extenderse en él. Si se tratara de una "forma transicional", ¿cómo es que la plataforma rechaza la idea de un "período de transición"? Y si se tratara de una forma definitiva, ¿qué tendría la "plataforma" de anarquista?
5.       Quedan algunas interrogantes que, si bien no son tratadas en la "Plataforma", sin embargo, juegan un importante papel en los desacuerdos entre compañeros. Déjeseme citar algunas de estas interrogantes:
Supongamos que una región se encontrara efectivamente bajo la influencia de los anarquistas. ¿Cuál sería su actitud hacia los otros partidos? ¿Contemplan, los autores de la Plataforma, la posibilidad de usar la violencia en contra de un enemigo que no tiene recurso de armas? ¿O, siendo consecuentes con las ideas anarquistas, proclaman la indisoluble libertad de expresión, de prensa, de organización, etc., para todos? (Hace algunos años, semejante pregunta habría parecido fuera de lugar. Pero en el presente, ciertas posiciones de las cuales estoy al tanto, me impiden estar segura de la respuesta).
Y hablando en general, ¿es aceptable que las decisiones propias sean implementadas por la fuerza? ¿Los autores de la "Plataforma", contemplan el ejercicio del poder, aunque sea por un instante?
      Sean cuales sean las respuestas del grupo a estas interrogantes, no puedo callarme sobre ninguna idea en la "Plataforma" que esté abiertamente en contradicción con el comunismo anarquista que profesa.
      Ustedes especulan que una vez que el sistema de trabajo asalariado y la explotación sean abolidos, quedarán, sin embargo algunos ciertos elementos no-obreros, y a estos los excluyen de la fraternal unión colectiva de los trabajadores: no tendrán credenciales para compartir el producto común. Ahora bien, siempre fue uno de los principios fundamentales del anarquismo "A cada cual según sus necesidades": y fue ese principio el que el anarquismo siempre contempló como la mejor garantía de la solidaridad social. Cuando se enfrentaban a la pregunta: "¿Qué harán con los ociosos?", siempre se contestó: "Mejor es alimentar a unos cuantos ociosos a cambio de nada, que introducir, solo por que éstos existen, algún principio falso y dañino en la vida social".
      Ahora ustedes crean, por razones políticas, una suerte de categoría de ociosos, y por vías represivas, los harían morir de hambre. Pero aparte de los aspectos morales, ¿se han detenido a considerar a que nos llevaría todo esto? En el caso de aquellos que no trabajan, deberemos establecer sobre qué bases ellos no trabajan: deberíamos convertirnos en lectores de mentes y probar sus creencias. De negarse alguien a desarrollar una determinada tarea, deberíamos investigar en las razones por qué se niega. Deberíamos determinar si no se trata de sabotaje o contrarrevolución. ¿El resultado? Espionaje, trabajo forzado, "reclutamiento laboral" y, como corolario, ¡los productos vitales para la subsistencia estarían en manos de autoridades capaces de hambrear a la oposición hasta matarle! ¡Las raciones serían un arma en la lucha política! ¡Cómo puede ser que lo que han visto en Rusia no los haya persuadido de la abominable naturaleza de tales disposiciones! Y no estoy hablando del daño que podría hacer al destino de la revolución: tal quiebre brutal de la solidaridad social no podría ayudar sino a criar enemigos peligrosos.
      Es en relación a este problema, donde se encuentra la llave a toda la concepción anarquista de organización social. Si uno tuviera que hacer concesiones sobre este punto, rápidamente se estaría dispuesto a abandonar todo el resto de las ideas anarquistas, ya que su aproximación al problema hace que cualquier forma de organización social no-estatalista resulte imposible.
Puede ser que tenga que escribir a la prensa sobre la "Plataforma". Pero preferiría postergar esto, hasta que todas estas áreas grises hayan sido aclaradas.
Por tanto, la Plataforma organizativa ha suscitado una serie de preguntas sustantivas expuestas en la citada carta, principalmente: 
1.       La cuestión de las mayorías y minorías en el movimiento anarquista; 
2.       Sobre la estructura y rasgos esenciales del régimen libre de los soviets
3.       Sobre la guía ideológica de los eventos y de las masas
4.       Sobre la defensa de la revolución
5.       Sobre la libertad de prensa y libertad de palabra; y, 
6.       Sobre la construcción social en base al principio anarquista de a cada cual según sus necesidades.
Procederemos a contestar en orden:

            1. La cuestión de las mayorías y las minorías en el movimiento anarquista. La autora se aproxima a esta cuestión ligándola a nuestra idea de un Comité Ejecutivo en la Unión. Si el Comité Ejecutivo de la Unión tiene, entre otras funciones de naturaleza ejecutiva, aquella de "guiar la actividad de los grupos aislados desde un punto de vista teórico y orgánico", ¿puede esa guía no ser coercitiva? Entonces: ¿son libres los grupos afiliados a la Unión de prescribir sus propias tácticas y determinar su propia posición con respecto a cada tema particular? ¿O debieran estar obligados a cumplir una táctica general y una posición general determinada por la mayoría de la Unión?
            Permítasenos decir, antes que nada, que en nuestra opinión, el Comité Ejecutivo de la Unión no puede ser un cuerpo dotado de ningún poder de naturaleza coercitiva, como en el caso de los partidos políticos centralistas. El Comité Ejecutivo de la Unión General de Anarquistas es un cuerpo que desarrolla funciones de naturaleza general en la Unión. En vez de "Comité Ejecutivo", este cuerpo podría ser llamado "Secretariado General de la Unión" Sin embargo, hemos preferido el nombre "Comité Ejecutivo", porque contiene mejor la idea de función ejecutiva y de iniciativa. Sin limitar, de ninguna manera, los derechos de los grupos aislados, el Comité Ejecutivo podrá ser capaz de guiar su actividad en un sentido teórico y orgánico. Pues siempre habrá grupos en el seno de la Unión que se sentirán sobrepasados por varios asuntos tácticos, para lo cual la asistencia ideológica y orgánica será siempre necesaria para ciertos grupos. No es necesario decir que el Comité Ejecutivo estará bien situado para dar esa asistencia, pues será, en virtud a su condición y sus funciones, el más imbuido con la línea organizativa y táctica adoptada por la Unión sobre una variedad de asuntos.
            Pero, si aún entonces, algunas organizaciones o lo que fuera, indicaran un deseo de seguir su propia línea táctica, ¿Podría el Comité Ejecutivo, o la Unión en su conjunto, estar en posición de evitarles hacer esto? En otras palabras, ¿La línea política y táctica de la Unión emana de la mayoría, o cada grupo estará facultado para operar según le parezca correcto, habiendo varias líneas en la Unión?
            Como regla, creemos que la Unión, como un solo cuerpo, debe tener una línea táctica y política única. De hecho, la Unión ha sido concebida con el propósito de poner fin a la dispersión y desorganización del movimiento anarquista, siendo su intención forjar, en lugar de una multiplicidad de líneas tácticas que generan fricciones internas, una línea política general, que habilite a los elementos libertarios a buscar una dirección común para que sean más exitosos a la hora de alcanzar su objetivo. En ausencia de lo cual la Unión habría perdido una de sus principales razones de ser.
            Sin embargo, habrá momentos en que las opiniones de los miembros de la Unión sobre tal o cual cuestión, estén divididas, lo que dará paso a la conformación de una visión mayoritaria, y una visión minoritaria. Tales situaciones son un lugar común en la vida de todas las organizaciones y de todos los partidos. Frecuentemente, se busca una solución para tal situación.
            Creemos, antes que nada, que por el bien de la unidad de la Unión, la minoría debiera, en tales casos, hacer concesiones a la mayoría. Esto podría ser fácilmente alcanzable en casos de diferencias de opinión insignificantes entre la mayoría y la minoría. Pero si la minoría considerara que sacrificar su punto de vista es imposible, entonces, estaría la posibilidad de tener dos opiniones y tácticas divergentes en el seno de la Unión: una visión y una táctica mayoritaria, y una visión y táctica minoritaria.
            En cuyo caso, la posición debiera estar bajo el escrutinio de la Unión como un todo. Si, después de dar la discusión, la existencia de dos visiones divergentes sobre el mismo asunto fuera juzgado como un hecho factible, la coexistencia de aquellas dos opciones será aceptada como un hecho.
            Finalmente, en la eventualidad de que un acuerdo entre la mayoría y la minoría sobre los asuntos tácticos y políticos que los separan demuestre ser imposible, habría un quiebre entre la mayoría, y la minoría que formaría una organización aparte.
            Tales son los tres posibles resultados en la eventualidad de un desacuerdo entre una mayoría y una minoría. En todos los casos, el problema no sería resuelto por el Comité Ejecutivo, el cual, permítasenos repetir, es sencillamente un órgano ejecutivo de la Unión, sino por toda la Unión como conjunto: en instancia de alguna Conferencia o Congreso de la Unión.

            2. El régimen libre de los Soviets. Repudiamos el actual estado de los Soviets (Bolchevique), porque representa solo una determinada forma política del Estado. Los soviets de diputados obreros y campesinos son una forma de organización política estatal controlada por un partido político. En oposición a lo cual, proponemos organizaciones soviéticas de producción y consumo de obreros y campesinos. Eso significa la consigna: régimen libre de soviets y de comités de fábricas. Consideramos que tal régimen representa un esquema social y económico en el que todas las partes y funciones de la vida económica y social están concentradas en manos de las organizaciones de producción y consumo de los trabajadores, las que realizarán esas funciones sin perder de vista la satisfacción de las necesidades del conjunto de la sociedad de trabajadores. Una Federación de tales organizaciones y sus soviets, prescindiría del Estado y del sistema capitalista, y sería el punto de quiebre del régimen de soviets libres.
            Podemos estar seguros de que este régimen no representará instantáneamente de cuerpo entero el ideal de la comuna anarquista, pero será la primera demostración, el primer ensayo práctico de aquella comuna, y nos llevará a la era de la creatividad libre y no-estatalista de los explotados.
            Somos de la opinión que, respecto a las decisiones relativas a los diversos aspectos de la vida social y económica, los soviets de organizaciones de obreros y campesinos o de comités de fábrica las observarán, no mediante violencia y decretos , sino que de común acuerdo con las masas trabajadoras, que estarán directamente involucradas a la hora de tomar decisiones. Aquellas decisiones, sin embargo, deberán ser acatadas por todos quienes votan por ellas y por quienes las respaldan.

            3. Los anarquistas guiarán a las masas y a los eventos respecto a la teoría. La acción de guiar a los elementos revolucionarios y al movimiento revolucionario de las masas, en términos de las ideas, no puede y no debe ser considerada como una aspiración de parte de los anarquistas de querer tomar la construcción de la nueva sociedad en sus propias manos. Tal construcción no puede ser llevada a cabo sino por el conjunto de la sociedad que labora, pues tal tarea le pertenece solo a ella, y cualquier intento de despojarle de ese derecho, debiera ser condenado como anti-anarquista. La cuestión de la conducción ideológica, no dice relación con la construcción socialista, sino con la influencia teórica y política que se debe ejercer sobre la marcha revolucionaria de los eventos políticos. Ni seríamos revolucionarios, ni seríamos luchadores, si no tomáramos interés en el carácter y el tenor de la lucha revolucionaria de las masas. Y ya que el carácter y el tenor de aquella lucha están determinadas no sólo por factores objetivos, sino también por factores subjetivos, o sea, por la influencia de una variedad de grupos políticos, tenemos el deber de hacer todo cuanto podamos para ver la influencia ideológica del anarquismo maximizada sobre la marcha de la revolución
            La actual "era de revoluciones y guerras" expone este gran dilema con una excepcional agudeza: los eventos revolucionarios evolucionarán ora bajo el influjo de las ideas estatalistas (aunque sean estas socialistas), ora bajo el influjo de ideas no estatalistas (anarquistas). Y, ya que somos inconmovibles en nuestra convicción de que la corriente estatalista ocasionará la derrota de la revolución y encausará a las masas a una renovada esclavitud, nuestra tarea se desprende de ello con implacable lógica: hacer todo cuanto está a nuestro alcance, para ver la revolución moldeada en base a tendencias anarquistas. Ahora bien, nuestra antigua forma de operar, esa aproximación primitiva, que descansa en pequeños grupos dispersos, no sólo no llevará a cabo esa tarea, sino que, de hecho, la entorpecerá. Entonces, debemos proceder en base a un nuevo método.
            Debemos orquestar la fuerza de la influencia teórica del anarquismo sobre la marcha de los eventos. En lugar de ser una influencia intermitente, sentida mediante acciones mínimas e inconexas, debe convertirse en un factor poderoso y constante. Esto, según nuestro parecer, escasamente puede ser posible, a menos que los mejores de entre los militantes anarquistas, tanto en términos teóricos como prácticos, se organicen en un cuerpo capaz de acciones vigorosas y bien asentado en términos teóricos y tácticos: en una Unión General de Anarquistas. Es en este mismo sentido que la guía, en términos teóricos, sobre el sindicalismo revolucionario, debe ser entendida. Entrar a los sindicatos de manera organizada, significa entrar como portadores de una cierta teoría, de un plan de trabajo prescrito, trabajo el cual debe ser estrictamente compatible, en este caso, con cada anarquista operando adentro del sindicato. La Unión Anarquista escasamente se molestará en prescribir tácticas para el resto del movimiento obrero o en trazar planes de huelgas y movilizaciones. Pero deberá diseminar en el seno de los sindicatos sus ideas en relación a las tácticas revolucionarias de la clase obrera y en diversos eventos: eso constituye uno de sus derechos inalienables. Sin embargo, en el esfuerzo de propagar sus ideas, los anarquistas deberán estar en estricto acuerdo, tanto unos con otros, como con los esfuerzos de la organización anarquista general a la que pertenecen y en nombre de la cual desarrollarán el trabajo ideológico y organizativo dentro del sindicato.     La conducción de los esfuerzos libertarios de manera organizada en el seno de los sindicatos, y asegurando que los esfuerzos anarquistas coincidan, no tiene nada que ver con procedimientos autoritarios.

            4. La objeción pronunciada que hace la autora a la tesis del programa en relación con la defensa de la revolución, está, más que ninguna otra, basada en un malentendido. Habiendo enfatizado, en un contexto de guerra civil, la necesidad y la inevitabilidad de que los explotados creen su propio ejército revolucionario, la Plataforma afirma, además, que ese ejército debe estar subordinado a la dirección general de las organizaciones productoras de obreros y campesinos.
            La subordinación del ejército a estas organizaciones, no implica en absoluto la idea de una autoridad civil electa. En absoluto. Un ejército, aún siendo el más revolucionario y el más popular de los ejércitos, en términos de su mentalidad y de sus títulos, no puede, sin embargo, existir y operar por su propia cuenta, sino que debe dar cuenta de su actividad a alguien. Siendo un organismo para la defensa de los derechos de los trabajadores y de sus posiciones revolucionarias, este ejército debe, por esta sola razón, estar completamente subordinado a los trabajadores y debe ser guiado por ellos, políticamente hablando. (Enfatizamos, políticamente hablando, porque cuando se trata de su dirección estratégica y militar, esto sólo puede ser definido por cuerpos militares en las filas del propio ejército, que deben dar cuenta a las organizaciones obreras y campesinas).
            ¿Pero a quién debe estar sujeto este ejército directamente, en términos políticos? Los trabajadores no son un único cuerpo. Estarán representados por múltiples organizaciones económicas. Es a estas organizaciones, en la forma de sus agencias federales generales, a las que el ejército estará subordinado. El carácter y las funciones sociales de estas agencias han sido definidos en el transcurso de las presentes respuestas.
            La noción de un ejército revolucionario de trabajadores puede ser aceptada o rechazada. Pero de ser el ejército aceptado, entonces, debe aceptarse el principio de la subordinación de aquel ejército a las organizaciones obreras y campesinas, indistintamente. No podemos prever ninguna otra solución posible a esta situación.

            5. Libertad de prensa, libertad de palabra, libertad de organización, etc. El proletariado victorioso no debe acallar ni la libertad de palabra, ni la libertad de prensa, ni siquiera la de aquellos enemigos y opresores de antaño, derrotados entonces por la revolución. En aún menos aceptable, que haya callamiento de la libertad de prensa y de palabra a los socialistas revolucionarios y grupos anarquistas entre las filas del proletariado victorioso. 
            La libertad de prensa y de palabra es esencial para los trabajadores, no simplemente para que se ilustren y entiendan mejor las tareas involucradas en los esfuerzos constructivos sociales y económicos, sino que también con vista a discernir mejor las características, argumentos, planes e intenciones esenciales de sus enemigos. 
            Es falso que la prensa capitalista y de otros oportunistas pueda desviar a los trabajadores revolucionarios. Los últimos serán bien capaces de descifrar y exponer a la prensa falaz y de darle la respuesta que se merece. La libertad de prensa y la libertad de palabra, sólo pueden asustar a aquellos como los capitalistas o como los comunistas (ed. Se refieren al Partido Comunista ruso que suprimió toda otra tendencia de izquierda luego de asumir el poder) que sobreviven gracias a prácticas sucias, que se ven forzados a ocultar de los ojos de las muchedumbres obreras. Respecto a los trabajadores, la libertad de prensa será un tremendo favor para ellos. Les habilitará para prestar oído a todo, para juzgar por sí mismos, haciendo su comprensión más profunda y su acción más efectiva.
            La monopolización de la prensa y del derecho a usar la palabra, o su limitación a estar apretada en los confines de los dogmas de un único partido, pone fin a toda confianza en los monopolistas y en su prensa. Si la libertad de palabra es estrangulada, es porque existe un deseo de ocultar la verdad: algo estrepitosamente demostrado por los Bolcheviques, cuya prensa depende de sus bayonetas y es leída sólo por necesidad, al carecerse de cualquier otra.
            Sin embargo, puede haber circunstancias específicas en que la prensa, o más bien, los abusos de la prensa, puedan ser restringidos sobre la base de la utilidad revolucionaria. Como ejemplo, podemos citar un episodio de la era revolucionaria en Rusia. 
            En el mes de Noviembre de 1919, la ciudad de Ekaterninoslavia (2) estuvo en manos del Ejército insurgente Makhnovista. Pero al mismo tiempo, estaba rodeada por tropas de Denikin (3) quienes, habiéndose atrincherado en el banco izquierdo del Dniépr (4), en el área entre las ciudades de Amur y Nizhnedneprovsk, estaban bombardeando continuamente a Ekaterinoslavia desde cañones montados en sus trenes blindados. Y una unidad Denikinista, encabezada por el general Slashchev, estaba simultáneamente avanzando hacia Ekaterinoslavia por el norte, desde el área alrededor de Kremenchug. 
            En ese momento, aparecían los siguientes periódicos en Ekaterinoslavia, gracias a la libertad de palabra: el órgano makhnovista Put k Svobode ("Camino a la Libertad"), el de los Social-revolucionarios (5) de derecha, Narodovlastie ("Poder Popular"), el de los Social-revolucionarios de izquierda ucranianos, Borotbá ("Lucha"), y el órgano Bolchevique Izvestia ("Estrella"). Sólo los Cadetes, los entonces líderes espirituales del movimiento Denikinista, no tenían periódico. Ahora bien, imaginemos que los Cadetes hubieran querido publicar entonces, en Ekaterinoslavia, su propio periódico, el cual, sin ninguna duda, hubiera sido un accesorio en las operaciones de Denikin, ¿debieran los trabajadores revolucionarios e insurgentes, haberles dado el derecho de publicar su periódico, aún en momentos en que su rol militar primordial en los eventos fuera evidente? Creemos que no.
            En un contexto de guerra civil, tales casos aparecen en más de alguna ocasión. En estos casos, los obreros y los campesinos deberán guiarse, no sólo por el amplio principio de la libertad de prensa y de palabra, sino que por el rol que los portavoces enemigos tomen en relación con la lucha militar en curso. 
            Hablando en general, y con la excepción de casos extraordinarios (como durante una guerra civil), los obreros victoriosos deberán otorgar libertad de palabra y de prensa, tanto a las opiniones de izquierda, como a las opiniones de derecha, indistintamente. Tal libertad será un orgullo y una felicidad en la sociedad de trabajadores libres.
            Los anarquistas aceptan la violencia revolucionaria en la lucha contra el enemigo de clase. Urgen a los trabajadores a hacer uso de ella. Pero jamás aceptarán hacerse del poder, aunque más no sea por un instante, ni imponer sus decisiones sobre las masas por la fuerza. En relación a esto, sus métodos son: propaganda, la fuerza de los argumentos y la persuadir con los escritos y con la palabra.

            6. La interpretación adecuada del principio anarquista: "De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades"
Sin lugar a dudas, este principio es piedra angular del anarquismo comunista (Ver la "Plataforma"). Ningún otro precepto económico, social o legal refleja tan bien como este el ideal del Comunismo Anárquico. La Plataforma agrega además que: "la Revolución Social, que debe apuntar a la reconstrucción de todo el orden social establecido, debe salvaguardar que las necesidades básicas de todos sean satisfechas". Sin embargo, esta es una declaración de principios amplia sobre el asunto de un régimen anarquista. Debe ser distinguida de las demandas prácticas de los primeros días de la Revolución Social. Como las experiencias de la Comuna de París y de la Revolución Rusa han demostrado, las clases poseedoras son golpeadas, pero no definitivamente. En los primeros días, sólo una idea los obsesiona: agruparse, acabar con la revolución y restaurar sus privilegios perdidos.
            Siendo ese el caso, sería extremadamente riesgoso y fatalmente peligroso para la Revolución, compartir los productos disponibles en la zona revolucionaria de acuerdo al principio "a cada cual según sus necesidades". Sería doblemente peligroso pues, aparte de la satisfacción que se daría a las clases enemigas de la revolución, lo cual sería moral y estratégicamente inconcebible, nuevas clases surgirían inmediatamente y éstas, al ver que la revolución provee las necesidades de todas las personas, preferirían el ocio al trabajo. Este doble peligro es algo que no puede ser sencillamente ignorado, porque rápidamente se aprovecharían de la revolución, a menos que se adopten medidas efectivas en contra de esto. La mejor medida, sería poner a las clases contrarrevolucionarias y parásitas a hacer algún trabajo útil. En una u otra esfera, de una manera u otra, estas clases tendrán que encontrarse un trabajo útil del que la sociedad tenga necesidad: y es su propio derecho a tener su parte del producto de la sociedad que los forzará a ello, ya que no puede haber derechos que no impliquen ciertas obligaciones. Ese es el punto que aquel espléndido principio anarquista debe destacar. Propone, de manera notable, que se dé a cada individuo en proporción a sus necesidades, garantiza que cada individuo ponga sus fuerzas y facultades al servicio de la sociedad y no que no la sirva en absoluto a la sociedad.
            Se hará excepción con los niños, con los ancianos, con los enfermos y los discapacitados. Justamente, la sociedad excusará a todas esas personas de su deber a trabajar, sin negarles la satisfacción de todas sus necesidades.
            El entendimiento moral de los trabajadores se indigna profundamente con los principios de aquellos que toman de la sociedad según sus necesidades, pero que le dan a cambio según su estado de ánimo o, sencillamente, no dan nada a cambio: los trabajadores han sufrido por demasiado tiempo la aplicación de este absurdo principio, y es por esta razón que son inflexibles en este punto. Nuestro sentimiento de la justicia y de la lógica, también se indigna ante este principio.
            Esta actitud cambiará completamente, en la medida en que la sociedad de productores libres se arraigue y cuando ya no queden clases saboteando la nueva producción por motivos de naturaleza contrarrevolucionaria, sino que solo queden un puñado de ociosos. Entonces podrá la sociedad hacer completamente realidad el principio anarquista "De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades", pues sólo en base a este principio puede la sociedad asegurar su oportunidad de respirar la completa libertad y la genuina igualdad. Pero aún entonces, la regla general será que toda persona en sus plenas capacidades, que disfruta de derechos sobre los recursos materiales y morales de la sociedad, incurra en ciertas obligaciones respecto a la producción de éstos.
            Bakunin, analizando este problema en su época, escribía, en plena madurez de su pensamiento y actividad anarquista (en 1871, según el camarada Nettlau)(6) : "Todos tendrán que trabajar, si es que quieren comer. Cualquier persona que se rehúse a trabajar, será libre de perecer de hambre, a menos que encuentre alguna asociación o localidad dispuesta a alimentarle, por lástima. Pero entonces, sería quizás justo no otorgarle ningún derecho político, ya que, siendo capaz de trabajar, su vergonzosa situación está establecida por opción propia y vive a costa del trabajo ajeno. Y no habrá más base para los derechos políticos y sociales que el trabajo desempeñado por cada individuo".

Grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero(Comité Editorial de Dielo Trouda)
2 de noviembre 1926
Traducido por Jose Antonio Gutierrez Danton

Notas del traductor:
            1. Maria Isidine, pseudónimo de Maria Korn, también apodada Maria Goldsmidt. Anarquista y científica, discípula de las ideas comunistas anárquicas de Kropotkin. Hija de una madre narodniki (populistas rusos) y un padre de ideas positivistas. En 1903 funda en Ginebra, junto a otros anarquistas rusos en el extranjero, la revista mensual anarquista Jleb i Volia ("Pan y Libertad"). Además, produjeron importantes cantidades de literatura anarquista, que se distribuyeron en Rusia en vísperas de la revolución de 1905. Posteriormente, este grupo (de unos 50 exiliados rusos) se trasladaría a París, donde Maria Korn destacaría como oradora anarquista y contribuiría regularmente con artículos en distintos periódicos de exiliados rusos. En esta época, además, M. Korn realizaría estudios de psicología y biología en la Universidad Sorbona, titulándose como doctora en Ciencias Naturales en 1915. Apoyó la postura "defensista" de Kropotkin durante la Primera Guerra Mundial, tomando posición por la Entente. Debido a los problemas de salud de su madre, permanece en París después de la revolución de 1917. Se suicida en 1932, al caer en profunda depresión luego de la muerte de su madre.
            2. En Ucrania.
            3. Uno de los generales blancos que lucharon en el Frente Ucraniano contra la Revolución Rusa y por la re-implantación del Zarismo. Derrotado por los Makhnovistas a fines de 1919.
            4. Río en Ucrania.
            5. El Partido Social-Revolucionario, era un Partido Marxista ruso, formado en 1901, cuya principal diferencia con el Partido Socialdemócrata Ruso, era el énfasis que daban en la estrategia revolucionaria al campesinado, y al uso activo que hacían de la violencia revolucionaria en contra de los agentes del zarismo. Con este fin, formaron "Organizaciones de Combate" las cuales impulsaron audaces golpes contra elementos sobresalientes de la represión zarista. Al igual que los social-demócratas rusos, tenía un ala moderada, llamada de derecha, y un ala radical, llamada de izquierda.
            6. Mención a Max Nettlau, historiador anarquista de origen austríaco (1865-1944). Nacido en Viena, pasó muchos años de su vida en distintos países europeos (Alemania, Suiza, Francia). Realizó importantes estudios biográficos sobre ciertos anarquistas de renombre, como Malatesta, Bakunin, Elisée Reclus y realizó algunas obras de importancia sobre el movimiento anarquista en distintos países. Por estos trabajos, recibió el apodo "el Heródoto de la Anarquía". También divulgó parte importante de la obra de Bakunin, traduciendo algunas de sus obras, preparando ediciones con sus distintos trabajos y publicando cartas de interés. Los autores, citan uno de los trabajos de Bakunin divulgado y contextualizado por obra de Nettlau.

El problema de la organización y la noción de síntesis
Grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero
(Comité Editorial de Delo Truda)

            Muchos compañeros han dado su opinión en las columnas de Delo Truda ("La Causa Obrera"), respecto a la cuestión de los principios anarquistas y del formato organizativo. No todos se aproximan al problema desde el mismo ángulo. La esencia de este problema, según entiende el comité editorial de Delo Truda, consiste en lo siguiente:
            Los anarquistas, que agitamos y luchamos por la emancipación del proletariado, debemos, a toda costa, poner fin a la dispersión y la desorganización que abundan en nuestras filas, ya que éstas destruyen nuestra fortaleza y nuestros esfuerzos libertarios. La forma de superar esto, es crear una organización que, quizás no agrupe a todos los militantes activos en el anarquismo, pero ciertamente a la mayoría de ellos, sobre la base de posiciones tácticas y teóricas específicas, y nos lleve a un firme entendimiento de cómo éstas se deben aplicar en la práctica.
            No es necesario decir que para tratar esta cuestión debe irse de la mano con la elaboración de posiciones teóricas y tácticas, que provean la base, la plataforma, para esta organización. Pues podemos desperdiciar nuestro tiempo hablando de la necesidad de organizar nuestras fuerzas, sin ganar nada con ello, si no asociamos la idea de tal organización con posiciones teóricas y tácticas bien definidas. 
            El Grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero, nunca ha perdido de vista esta última cuestión. En una serie de artículos publicados en Delo Truda, su punto de vista ha sido parcialmente expuesto en los asuntos de particular importancia para un programa: la relación del anarquismo con la lucha de clases de los explotados, sindicalismo revolucionario, el período de transición, etc.
            Nuestra próxima tarea será llegar a una clara formulación de todas estas posiciones y principios, para luego, exponerlos en una plataforma organizativa más o menos acabada, la cual servirá de base para unir a un cierto número de militantes y grupos en una misma organización. Esto último, a su vez, servirá de trampolín para una fusión más completa de las fuerzas del movimiento anarquista.
            Esta es, entonces, la ruta que hemos escogido para la resolución del problema organizativo. No es nuestra intención proceder, en esta ocasión, con un re-exámen total de valores o a la elaboración de posiciones nuevas. Nuestra visión es que cualquier cosa necesaria para la construcción de una organización anarquista fundada sobre una plataforma dada, puede ser encontrada en el Comunismo Libertario, que expone la lucha de clases, la libertad y la igualdad de todos los trabajadores, y que encuentra su realización en la Comuna anarquista.
            Aquellos compañeros que son campeones de la noción de la "Síntesis" teórica entre las variadas corrientes del anarquismo, tienen una noción muy distinta a la cuestión organizativa. Es una lástima que su visión esté tan débilmente expuesta y elaborada, y que sea, entonces, muy difícil hacer una crítica cabal de ella. Esencialmente, su noción es como sigue: el Anarquismo se divide en tres ramas: anarquismo comunista, anarcosindicalismo y anarquismo individualista. Pese a que cada una de estas ramas tiene elementos que le son particulares, las tres se parecen tanto y son tan cercanas la una a la otra, que es solo gracias a malentendidos artificiales que tiene existencia como ramas separadas.
            A fin de dar surgimiento a un movimiento anarquista fuerte y poderoso, es necesario que se fusionen completamente. Esa fusión, a su vez, implica una síntesis teórica y filosófica de las enseñanzas sobre las cuales cada una de estas ramas se funda. Sólo después de la síntesis teórica de estas enseñanzas, podremos abordar la estructura y el formato de una organización que represente las tres tendencias. Tal es el contenido de la Síntesis así concebida, como ha sido expuesta en la "Declaración de los anarquistas trabajando conjuntamente", y en unos cuantos artículos del camarada Volín (1), publicados en el Anarjichéskii Véstnik ("Mensajero Anarquista") y en Delo Truda (números 8 y 9). Nosotros estamos en total desacuerdo con esta idea. Su inadecuación es notoriamente obvia. Para empezar, ¿por qué esta división arbitraria del anarquismo en tres ramas? Hay otras, también. Podremos mencionar, por ejemplo, el Anarquismo cristiano, el Asociacionismo, el cual, sea dicho al paso, es más cercano al comunismo anarquista que al individualismo anarquista. Entonces, ¿cuál es, precisamente, la consistencia de las discrepancias "teóricas y filosóficas" entre las ya mencionadas tres tendencias, si se quiere divisar una síntesis entre ellas?
            Pues antes de hablar de una síntesis teórica entre el comunismo, el sindicalismo y el individualismo, necesitamos analizar estas corrientes. El análisis teórico muestra rápidamente el grado en el que el deseo de sintetizar estas corrientes es descabellado y absurdo. De hecho, hablar de una "síntesis entre comunismo y sindicalismo" ¿no significa una suerte de contraste entre ellos? Muchos anarquistas han visto al sindicalismo como una de las expresiones del movimiento revolucionario proletario, como uno de los métodos de lucha expuestos por la clase obrera en su lucha por la emancipación.
            Nosotros divisamos al Comunismo como el objetivo del movimiento de liberación de la clase productora. Entonces, ¿puede el fin estar en contradicción con sus medios? Sólo el razonamiento endeble de un intelectual diletante, ignorante de la historia del pensamiento comunista libertario puede ponerlos aparte, en paralelo, para tratar de hacerlos arribar a una síntesis. Por nuestra parte, estamos bien concientes de que el comunismo libertario siempre ha sido sindicalista en la medida en que contempla la existencia y expansión de organizaciones de oficio independientes como una necesidad para la victoria social de los explotados.
            Entonces sólo puede ser, y en realidad no es sino, un asunto, no de síntesis teórica del comunismo y el sindicalismo, sino que del rol que debe ser asignado al sindicalismo en las tácticas del comunismo anarquista y en la Revolución Social de los explotados.
            La ineptitud teórica de quienes apoyan la Síntesis es aún más chocante, cuando tratan de arribar a una síntesis entre comunismo e individualismo. De hecho, ¿en qué consiste el anarquismo de los individualistas? ¿En la noción de la libertad de los individuos? Pero entonces, ¿qué es la "individualidad"? ¿Es la individualidad del Individuo en general, o la "individualidad" oprimida del explotado?
            No hay tal cosa de una "individualidad en general", porque, de una u otra manera, todo individuo se encuentra a sí mismo, objetiva o subjetivamente, en las filas del Trabajo, o en las filas del Capital. ¿Pero no está esta idea implícita en el comunismo libertario? Podríamos incluso decir que la libertad del individuo, en cuanto explotado, sólo es realizable en el contexto de una sociedad comunista libertaria que tenga un interés escrupuloso, tanto en la solidaridad social como en el respeto a los derechos del individuo.
            La Comuna anarquista es el modelo de relaciones sociales y económicas mejor adaptado para realizar el desarrollo de la libertad del individuo. El Comunismo anarquista no es un esquema social rígido, inflexible, el cual una vez alcanzado, esté completo y ponga término al desarrollo del individuo. Al contrario, su organización social fluida y elástica, se desarrollará, aumentando en complejidad, y siempre buscando mejoras, para que la libertad de los individuos se expanda sin trabas.
            De la misma manera, el anti-Estatismo es uno de los principios fundamentales del comunismo anarquista. Además, éste tiene un contenido social y una expresión real. El Comunismo anarquista rechaza al estatalismo en nombre de la independencia social y de la autogestión de las clases trabajadoras. Pero el individualismo, ¿sobre qué base rechaza al Estado? ¡Asumiendo que lo rechaza! Porque ciertos teóricos individualistas son campeones del derecho a la propiedad privada en las relaciones personales y económicas, indistintamente. Pero donde sea que los principios de propiedad privada y fortuna personal existan, existirá una lucha de intereses económicos inevitablemente y surgirá una estructura estatal creada por los económicamente más poderosos.
            Entonces, ¿qué nos queda del individualismo anarquista? La negación de la lucha de clases, la negación del principio de una organización anarquista cuya finalidad sea la sociedad libre de los trabajadores iguales: y más aún, la charlatanería vacía, estimulando a los trabajadores infelices con su existencia, a tomar su parte, recurriendo a las soluciones personales, supuestamente abiertas a ellos en cuanto individuos liberados (2).
            Pero ¿qué hay en todo esto que pueda ser definido como anarquista? ¿Dónde están los elementos necesarios para una síntesis con el comunismo? Toda esa filosofía no tiene nada que ver con la teoría o la práctica anarquista: y es improbable que un obrero anarquista se sienta inclinado conforme a esta "filosofía".
            Como hemos visto, entonces, el análisis de las tareas teóricas impuestas a la Síntesis nos lleva a un callejón sin salida. Y nos encontramos en la misma situación cuando examinamos los aspectos prácticos de este problema. Debemos, entonces, elegir entre dos opciones:
            Que las tendencias nombradas persistan como tendencias independientes, en cuyo caso, ¿cómo van a continuar con sus actividades en una organización común, si el propósito de ésta es precisamente afinar las actividades anarquistas según acuerdos específicos?
            O estas tendencias pueden perder sus rasgos característicos y, amalgamándose, dar origen a una nueva tendencia que no sería ni comunista, ni sindicalista, ni individualista…. Pero en tal caso, ¿cuáles serían sus rasgos y posiciones fundamentales?
            A nuestro parecer la noción de Síntesis se funda sobre una completa aberración, sobre una recolección a la ligera de aspectos básicos de las tres tendencias, que los partidarios de la Síntesis pretenden amalgamar en una sola.
            La tendencia central, la columna vertebral del anarquismo se encuentra representada por el comunismo anarquista. El anarquismo individualista es, en el mejor de los casos, sólo un fenómeno filosófico y literario, pero no un movimiento social. Y ocurre frecuentemente que los últimos, al verse involucrados en política, terminan como caprichosos burgueses (tal cual Tucker y otros individualistas) (3).
            Lo anterior no significa, en absoluto, que estemos en contra de los esfuerzos concertados entre anarquistas de múltiples opiniones. Al contrario: no podemos sino saludar todo esfuerzo que acerque a los anarquistas revolucionarios en la práctica.
            Sin embargo, eso puede ser logrado en la práctica, en concreto, por medio del establecimiento de vínculos entre organizaciones ya establecidas y fuertes, en cuyo caso, trataremos sólo con tareas prácticas especificas, sin requerir síntesis y de hecho, evitándola. Pero creemos que en la medida en que los anarquistas aclaren más sus posturas básicas -la esencia del comunismo libertario-, más se encontrarán de acuerdo en cosas de principios y erigirán sobre esa base, una organización amplia que provea una guía en las cuestiones socio-políticas, así como también en las cuestiones sindicales y gremiales.
            Por tanto, no vemos ninguna clase de vínculo entre el problema organizativo y la noción de síntesis. Si se quiere resolver este problema, no hay necesidad de verse arrastrado por teorizaciones vagas y esperar obtener de ello resultados. El bagaje que el anarquismo ha amasado en sus años de existencia y de lucha social es más que suficiente. Necesitamos solamente tomar debida cuenta de ello, aplicarlo a las condiciones y exigencias de la vida, para así construir una organización que sea un referente.

Grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero(Comité Editorial de Dielo Trouda)
(Dielo Trouda No.10, marzo, 1926)
Traducido por Jose Antonio Gutierrez Danton

Notas del traductor:
(1) Pseudónimo de Vsevolod M. Eichenbaum (1882-1945), anarquista ruso de origen acomodado. Hasta 1911 militó en las filas del Partido Social-Revolucionario ruso, luego de lo cual se acercó a los círculos exiliados rusos en Francia y los EEUU, donde se interesó en el anarco-sindicalismo. Volvió a Rusia durante la revolución en 1917, donde dirigió el periódico Golos Truda ("La Voz Obrera"), primero en San Petersburgo, y luego en Moscú. A fines de 1918, comienzos de 1919, se muda a Ukrania (Khárkov), donde toma parte en la confederación anarquista Nabat. Durante un brevísimo lapso de tiempo, en 1919, toma parte en la comisión de cultura y educación del Ejército de Campesinos Insurgentes (Makhnovista). En este período desarrolla por primera vez sus teorías "Sintetistas", a las que llamó Edinyi Anarjizm (Anarquismo Único) en algunos artículos del periódico Nabat. Los primeros en criticarlas fueron los anarcosindicalistas rusos. Luego es llevado a prisión por los bolcheviques, de donde sale en dirección al exilio en Berlín en enero de 1922. Posteriormente llegará a Francia, donde tendrá grandes discrepancias con el Grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero, sobre las causas de la derrota de los libertarios en la Revolución Rusa de 1917-1921, sobre las lecciones a extraer de esta experiencia, y sobre el problema de la organización revolucionaria anarquista. Este artículo es parte del debate entre "plataformistas" y "sintetistas" respecto al problema de la organización.
(2) Se refiere a las escuelas anarquistas individualistas que trocaron los ideales de emancipación social, por un código de comportamiento ético, por un estilo de vida, que iba desde el rechazo individual de todo código de comportamiento considerado "burgués", hasta el ilegalismo, o sea, la teoría de transformar la actividad delincuencial común en una actividad de emancipación individual. Su principal órgano de difusión fue el periódico L'Anarchie, de París (1905-1914) y los principales animadores del ilegalismo fueron Albert Libertad, Mauricius, Emile Armand y Le Rétif (Victor Serge). Estas teorías condujeron a un desastre político, organizativo y humano para el anarquismo francés anterior a la Primera Guerra Mundial, gracias al cual un sinnúmero de delincuentes comunes encontraron una "coartada política" para las más execrables acciones anti-sociales (ya que en su rechazo a la lucha de clases y la aceptación del individuo como único punto de referencia teórico, daba lo mismo de que sector social provenían las víctimas). Las acciones de los ilegalistas, no tienen nada que ver con las justas acciones de expropiación de los Alexander Jacob, de los Arcángel Roscigna, de un Buenaventura Durruti o de un Vittorio Pinni, que se dedicaron a financiar al movimiento obrero y anarquista con acciones de expropiación a Bancos e importantes capitalistas. Los ilegalistas sólo perseguían el bienestar personal, individual, egoístamente, sin miramientos a las consecuencias de sus actividades. Sus acciones de "expropiación" solo los beneficiaban a ellos, y las más de las veces, perjudicaban a los demás.
(3) Mención a Benjamin Tucker, individualista "anarquista" estadounidense de fines del siglo XIX, fundador del periódico Liberty. Sus doctrinas tienen más relación con una versión radical del liberalismo burgués, que con el anarquismo revolucionario, popular y clasista. Incluso, llevando su liberalismo radical a sus extremos lógicos, llegó a decir, en sus escritos, que los capitalistas tenían el derecho de acudir al Estado para reprimir las huelgas obreras, en defensa de sus intereses "individuales". ¡Flor de "anarquista"! En él se pueden encontrar las raíces del "anarco"-capitalismo, nombre político del neoliberalismo radical, formulado en la Escuela de Chicago. Es un buen ejemplo de la clase de gente que, sin tener nada en común con el anarquismo, llegó a decirse "anarquista", y por este puro hecho, fueron considerados dentro de la "familia" por parte de los Sintetistas. Fue esta clase de excesos los que criticaron más duramente los compañeros del Grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero, en su rechazo a la denominación fácil e indiscriminada, vaciada de contenido y abusiva muchas veces, del término "anarquista".




El Grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero
Responde a los confusionistas en el anarquismocon palabras previas de
P. Archinov

Palabras previas: la esencia del problema
            Los debates provocados por la "Plataforma Organizativa" se han enfocado, hasta ahora, principalmente sobre sus variados argumentos o, de hecho, sobre la propuesta organizativa contenida en ella. La mayoría de sus críticos, así como muchos de quienes la apoyan, han carecido de una visión clara en su apreciación sobre la sustancia de las premisas de la Plataforma: no han tratado de descubrir cuales fueron los factores que conllevaron su aparición, el punto de partida adoptado por sus autores. Y sin embargo, este asunto es de la mayor importancia para aquellos que buscan comprender el espíritu y la importancia de la Plataforma.
            La recientemente publicada "Respuesta a la Plataforma" de Volin y algunos otros anarquistas, proponiéndose representar un completo rechazo a la Plataforma, ha fracasado -pese a todos sus esfuerzos en esta tarea, pese a todos sus clamores de leer "entre líneas"- en elevarse por sobre el nivel de una diatriba banal en contra de argumentos tomados por separado, y se ha mostrado impotente de abordar el corazón mismo del problema.
            Debido a que esta "Respuesta" demuestra la más completa incomprensión de las tesis de la Plataforma, las distorsiona y hace uso de sofismas para rebatirlas, el Grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero, habiendo indagado en este amago de crítica, ha, una vez más, identificado una serie de puntos que son cuestionados: al mismo tiempo, el Grupo ha registrado ineptitud política y teórica de la Respuesta.
            El siguiente comentario, titulado "Respuesta a los Confusionistas en el Anarquismo", se dedica a examinar su réplica. Su intención no es servir ni de complemento ni de anexo a la Plataforma: está diseñado, meramente, para clarificar algunas de sus tesis. Sin embargo, permítasenos aprovechar esta oportunidad para remarcar algunas cosas a consideración de los compañeros que puedan tener algún interés en la Plataforma para organizar al Anarquismo: creemos que al hacer esto, ayudamos a que su espíritu y su significado sean mejor entendidos.
            Hemos adquirido el hábito de culpar del fracaso del movimiento anarquista en Rusia entre 1917-1919, a la represión estatal del Partido Bolchevique. Lo cual es un grave error. La represión Bolchevique dificultó la expansión del movimiento anarquista durante la revolución, pero fue sólo uno de los obstáculos. Mas bien, fue la inefectividad interna del propio movimiento anarquista una de las principales causas de este fracaso, una inefectividad emanada de la vaguedad y de la indecisión que caracterizaron a sus principales posiciones políticas respecto a organización y tácticas (Esperamos demostrar y desarrollar esta opinión en un estudio separado, adjuntando datos y documentos de prueba).
            El anarquismo carecía de una opinión firme, enérgica y oportuna ante los principales problemas que enfrentaba la Revolución Social, opiniones que eran necesarias para satisfacer a las masas que hacían la Revolución. Los Anarquistas llamaban a tomarse las fábricas, pero no tenían una noción homogénea y bien definida sobre la nueva producción y su estructura. Los anarquistas favorecían la consigna comunista: "De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades", pero nunca se molestaron en aplicar este concepto a la vida real. Es así como permitieron que elementos sospechosos transformaran este gran principio en una caricatura del anarquismo (Debemos recordar como muchos estafadores se aferraron a este principio como un medio de obtener bienes colectivos, durante la revolución, en provecho propio). Los Anarquistas hablaban mucho de la actividad revolucionaria de los mismos trabajadores, pero fueron incapaces de dirigir a las masas, aunque más no fuera rudimentariamente, hacia las formas que tal actividad debiera asumir: se demostraron incapaces de regular las relaciones recíprocas entre las masas y su centro ideológico. Incitaban a las masas a sacudirse del yugo de la Autoridad: pero no indicaban cómo las ganancias de la Revolución se habrían de consolidar y defender. Carecían de opiniones claramente definidas y de políticas de acción específicas con respecto a muchos otros problemas. Lo cual los alienó de las actividades de las masas y los condenó a la impotencia social e histórica.
            En esto debemos ver la principal causa de su fracaso en la Revolución Rusa. Nosotros, los anarquistas rusos que vivimos la prueba de fuego revolucionaria entre 1905 y 1917, no tenemos la menor duda respecto a ello. 
            La obviedad de la inefectividad interna del anarquismo nos ha compelido a buscar fórmulas para alcanzar el triunfo.
            En veinte años de experiencia, de actividad revolucionaria, veinte años de esfuerzos en las filas anarquistas, y de esfuerzos que no consiguieron nada sino fracasos del anarquismo en cuanto movimiento organizador: todo esto nos ha convencido de la necesidad de un nuevo partido-organización anarquista que cubra amplios sectores, arraigado en una teoría, una política y una táctica común.
            Estas son las premisas de la "Plataforma Organizativa". Si los anarquistas de otros países, sin la experiencia de primera mano de la Revolución Rusa, pero con algún conocimiento de ella, aunque sea magro, estuvieran dispuestos a examinar cuidadosamente el estado del movimiento anarquista en sus propios países, no podrían dejar de notar que la inefectividad interna que causó el fracaso del anarquismo en la Revolución Rusa, prevalece igualmente en sus propias filas y representa una amenaza mortal sobre el movimiento, especialmente en tiempos de revolución. Entonces, comprenderán el significado del paso adelante que representa la Plataforma Organizativa para el anarquismo, desde el punto de vista de las ideas, como del punto de vista de la organización y construcción. Y comprenderán que solo el camino trazado por la Plataforma, puede restaurar la salud del anarquismo y fortalecerlo entre las masas.
P. Archinov

RÉPLICA A LA RESPUESTA DE ALGUNOS ANARQUISTAS RUSOS A LA PLATAFORMA

            La Respuesta (Abril de 1927) de algunos anarquistas rusos a la Plataforma, es un intento de criticar y rechazar completamente la "Plataforma Organizativa" publicada por el Grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero. Los autores de la Respuesta, declaran estar en desacuerdo, no sólo con ciertas ideas expuestas en la Plataforma, sino que con toda ella. Es precisamente "la Plataforma, en cuanto tal… sus principios subyacentes, su esencia, su misma lógica" los que no son aceptables a su parecer, ellos dicen: ellos dicen que no es Anarquismo, sino Bolchevismo lo que en ella se expresa (pp. 30-37). La esencia ideológica de los Bolcheviques y de los "Plataformistas" es idéntica (p. 37). Indudablemente, ellos dicen, (p.29) "los autores de la "Plataforma" ven como indispensable: la creación de un centro de dirección política, la organización de un ejército y de una fuerza policial a disposición de ese centro, lo que esencialmente significa, la introducción de una autoridad política transitoria, en esencia, estatalista". Y la Respuesta está aderezada con cantidad de otras afirmaciones semejantes e igualmente sorprendentes.
            Creemos que tales afirmaciones obligan a que sus autores provean evidencia adecuada antes de hacerlas. De hecho, esta práctica de hacer alegatos sin fundamentos puede llevar al movimiento anarquista a un conducta cuestionable: todo anarquista, en el verdadero sentido de la palabra, debe, por lo tanto, tomar una posición decidida contra esta clase de argumentación. En el curso de nuestra exposición, veremos en qué medida los autores de la Respuesta han buscado dar autenticidad a sus propios alegatos y cómo esto nos arroja luz sobre el significado y el valor de la Respuesta.
            Sus autores comienzan declarando que están en "total desacuerdo con el grupo respecto a muchas tesis fundamentales e importantes contenidas en la Plataforma". Pero en realidad, el disenso se relaciona con cada una de las tesis de la Plataforma sobre organización y principios. Para explicar su diferencia de opinión, se dan vueltas, recurren a sofismas, para terminar en dudosas conclusiones propias. Ya que son hostiles a priori a toda la Plataforma, pero carecen de una visión propia explícita sobre cualquiera de los aspectos tratados en la Plataforma, no podría ser de otra manera. Esto lo podemos apreciar si nos detenemos en sus principales objeciones. Pero hay más aún: vemos que los autores de la Respuesta, al rebatir ciertos argumentos de la Plataforma, frecuentemente terminan reiterando estos mismos argumentos, proclamándolos como suyos propios y usándolos contra la Plataforma. 
            Queremos aclarar un punto: la mejor respuesta a sus objeciones es la misma Plataforma, y el lector encontrará en ella opiniones específicas y claras sobre cada uno de los aspectos discutidos. Nos ocuparemos ahora tan sólo de algunos aspectos de la Plataforma que los autores de la Respuesta han intentado rebatir, a fin de clarificar el espíritu y la corriente que los ha motivado.

1. Las Causas de la Debilidad del Movimiento Anarquista

            La Plataforma localiza las principales causas de la debilidad del movimiento anarquista en la ausencia de un factor organizativo y de relaciones organizadas dentro del movimiento, que lo llevan a un estado de "desorganización crónica". A la vez, la Plataforma agrega que esta desorganización se anida en algunas limitaciones de naturaleza ideológica.      Podemos ver estas limitaciones en un amplio rango de principios pequeño burgueses que no tienen nada que ver con el anarquismo. La desorganización que prevalece en nuestras filas es ayudada por la confusión ideológica. Y a fin de poner fin a tal confusión práctica e ideológica, la Plataforma sostiene la idea de establecer una organización general fundada sobre un programa homogéneo. De esta manera, la Plataforma sienta las bases de una organización general de anarquistas y genera homogeneidad ideológica. La organización creada, así, colectivamente, será lo suficientemente fuerte como para librar al anarquismo de sus contradicciones ideológicas y de sus inadecuaciones organizativas, pavimentando el camino a una organización anarquista poderosa alineada en torno a principios homogéneos. No vemos otra forma de desarrollar y fortalecer al anarquismo entre las masas. La Plataforma ha señalado que la propuesta de agrupar a las distintas corrientes anarquistas en una "familia unida tiernamente" no va a restaurar la salud del movimiento anarquista, sino que en lugar de ello, sólo puede empeorarla y aturdirla.
            Las críticas de la Respuesta, repudian absolutamente el cuadro que la Plataforma retrata respecto a las causas de la debilidad del movimiento anarquista. Ellos ven las causas en "la vaguedad de muchas ideas básicas a nuestra perspectiva, tales como la noción de revolución social, de violencia, de creatividad colectiva, de período de transición, de organización y algunas otras". Además, los autores de la Respuesta enumeran otras materias en las cuales los anarquistas no se ponen de acuerdo. Si se les creyera, deberíamos pensar que los anarquistas no tienen una visión común sobre nada, y que debiéramos primero teorizar sobre todo antes de abordar el problema de la organización. Ya hemos escuchado estas ideas y promesas bastante seguido hasta ahora. Y, en lugar de amenazar por ciento primera vez con realizar un trabajo teórico en profundidad, ¿no sería mejor que los autores de la Respuesta se ocuparan de esta tarea, haciéndola fructificar para luego ofrecerla como contra argumento a la Plataforma? Nuestra concepción sobre los principios del anarquismo es bastante diferente. Estamos concientes de que hay acuerdo entre los anarquistas respecto a los temas de mayor trascendencia, como la idea de la revolución social, de la violencia, de la creatividad colectiva, de la dictadura, de la organización, etc. Aquellos que hasta ahora han permanecido adversarios de la revolución social, de la violencia revolucionaria y de la organización, siempre seguirán siéndolo, y sería, en realidad, demasiado ingenuo escribir la historia del anarquismo de nuevo sólo por ellos. Tan pronto como alguien se nos acerque y nos diga que no acepta la idea de la revolución social, alguien podría anunciar que se opone a la violencia revolucionaria, un tercero podría expresar su insatisfacción con la misma idea del comunismo anárquico y un cuarto podría hablar en contra de la lucha de clases. Declarar en toda ocasión que los "principios anarquistas" no han sido suficientemente precisados, es de hecho, prácticamente el fracaso para divisar una teoría general. ¿No tuvimos a Bakunin, Kropotkin y Malatesta, quienes fueron lo suficientemente precisos sobre los principios anarquistas? Ha habido movimientos anarquistas en gran cantidad de países, basados en aquellos principios. ¿Cómo se puede declarar que no han sido suficientemente claros?
            Es cierto que hay muchos puntos obscuros en el anarquismo. Pero aquellos son de otro carácter. El hecho es que junto al incuestionable núcleo anarquista, el movimiento posee un número de tendencias liberales y desviaciones individualistas que no permiten que éste tenga una base estable. Para restaurar la salud del movimiento, se le debe liberar de estas tendencias y desviaciones: pero esta limpieza es, en gran medida, evitada por todos aquellos individualistas, abiertos o encubiertos (y los autores de la Respuesta indudablemente se encuentran entre estos últimos), que son parte del movimiento.



2. La Lucha de Clases en el Sistema Anarquista

            La Plataforma declara, simplemente, que la "lucha de clases entre el Trabajo y el Capital fue, en toda época en la historia de la sociedad humana, el principal factor determinando la forma y la estructura de aquellas sociedades", que el anarquismo emergió y se desarrolló en el terreno de esa lucha, en el seno de la humanidad laboriosa y oprimida; que es un movimiento social de las masas oprimidas; el intento de presentarlo como un problema humanitario general equivale a una falsedad social e histórica. En la lucha entre el Capital y el Trabajo, el anarquismo lucha de lleno e inseparablemente del lado de éste último.
            Los autores de la Respuesta, contrarían aquel claro y preciso mensaje diciendo que "el anarquismo es una síntesis de elementos: clasistas, humanos e individuales". Esta visión es común a la de los liberales, temerosos de confiar sobre las verdades del Trabajo, y quienes siempre han oscilado ideológicamente entre la burguesía y el proletariado, buscando valores humanistas comunes para usarlos como conexión entre las clases contendientes. Pero nosotros sabemos bien que no hay una humanidad, única e indivisible, que las demandas del anarquismo comunista serán alcanzadas sólo mediante la determinación de la clase obrera y que la actividad de la humanidad, como un todo e incluida la burguesía, no apunta en absoluto hacia ello: consecuentemente, el punto de vista ofrecido por los liberales que no saben cómo tomar posición en la tragedia social mundial, no puede tener nada que ver con la lucha de clases ni, de este modo, con el anarquismo.

3. Sobre el Problema de la Dirección de las Masas y los Eventos desde el Punto de Vista de las Ideas

            La Respuesta más bien extrae la idea de un liderazgo autoritario de su propia inventiva que de las ideas expuestas en la Plataforma. Y, hablando más ampliamente, a lo largo de la Respuesta, lo que sus autores buscan es descifrar algún significado oculto en la enigmática Plataforma, llegando a pintar un cuadro que pretende aterrorizar, no sólo a los anarquistas, sino que incluso a ciertos estadistas más sentimentales que lo común. De esta manera, la influencia ejercida en el plano de las ideas por los anarquistas sobre los sindicatos revolucionarios es interpretada por ellos como la subordinación de estos sindicatos a la organización anarquista. El método de una estrategia militar revolucionaria común aplicada a la defensa de la revolución se "convierte", en su interpretación, en la idea del ejército de un Estado centralizado. La noción de un comité ejecutivo de la organización anarquista, se convierte, en su interpretación, en un Comité Central dictatorial, que demanda de una incuestionable obediencia. Uno podría pensar que los autores de la Respuesta son demasiado ignorantes como para ser capaces de poder captar la esencia de todos estos problemas: ¡Nada de ello! Todas estas deformaciones y alteraciones hechas por ellos, persiguen un mismo fin: nosotros demostraremos brevemente hasta qué punto nuestros adversarios pretenden alarmarse con la expresión "dirección de las masas y de los eventos desde el punto de vista de las ideas". ¿Pero no son, entonces, como aquellos casos raros, que aterrorizándose con la idea de la influencia, están aterrados de ellos mismos ser influyentes? La dirección de las masas desde el punto de vista de las "ideas", simplemente, quiere decir la existencia de una idea que sirva de guía en el movimiento. En el mundo de la lucha socialista y de las demandas socialistas, tales ideas no son numerosas. Pero es natural que nosotros, los anarquistas queramos que las ideas que guíen a los explotados sean ideas anarquistas y no, por ejemplo, social-demócratas, como aquellas que tan sólo recientemente han traicionado al movimiento de obreros revolucionarios Vienés (1) .
            Pero para que las ideas anarquistas lleguen a convertirse en el magneto de las masas, debemos desarrollar una actividad ideológica bien organizada, la cual, a su vez, necesita de una organización anarquista cuyos miembros difundan nociones bien claras y coherentes entre las masas. Todo lo cual es tan elemental y auto-evidente, que resulta vergonzoso tener que aclararlo una y otra vez, a esta altura, a gente que se dice estar familiarizada con el anarquismo. Los autores de la "Respuesta" están, de sobra, concientes de ello, ya que, tras deformar nuestro punto de vista y de ofrecer una montaña de absurdos en relación a la Unión General de Anarquistas, terminan diciendo que el rol de los anarquistas en las organizaciones económicas es influenciar a las masas moralmente y en términos de las ideas, mientras que las organizaciones específicamente anarquistas debieran, de hecho, ayudarlas desde el punto de vista de las "ideas". ¿Pero al decir esto no se están casi tomando prestadas las posiciones de la Plataforma, luego de haber enlodado su nombre? ¿Qué significa "influenciar y asistir a las masas desde el punto de vista de las ideas"? ¿Van los anarquistas a dar asistencia ideológica a una muchedumbre a punto de realizar un pogrom o de realizar un linchamiento? (2) Toda asistencia entregada a las masas en el plano de las ideas, debe ser consonante con la ideología anarquista: de otro modo, no sería asistencia "anarquista". "Asistir ideológicamente", simplemente significa: la influencia desde el punto de vista de las ideas, la dirección desde el punto de vista de las ideas. Bakunin, Kropotkin, Reclus, Malatesta -estos son hombres que fueron, indudablemente, dirigentes ideológicos de las masas. Pero nosotros aspiramos a que esa dirección, que se ha ejercido ocasionalmente, se convierta en un factor permanente: esto sólo será posible cuando haya una organización que posea una ideología común y cuyos miembros se involucren en una actividad ideológicamente coordinada, sin ser colateral o dispersa como ha sido el caso hasta ahora. Estos son los términos en que la cuestión ha sido planteada. Y es en vano que los autores de la "Respuesta" soñarán sofismas a fin de demostrar que la dirección en el plano de las ideas significa una dirección autoritaria.
            Son las masas populares las que harán la revolución por sí mismas, dicen nuestros adversarios. Entendido. Pero deben saber que la masa revolucionaria se nutre por siempre en el seno de una minoría de iniciadores, que precipitan y dirigen los eventos. Y estamos autorizados para afirmar que en una verdadera revolución social, solo los partidarios del anarquismo obrero serán contados entre esta minoría.

4. La Idea del Período de Transición

            La "Plataforma" resalta que los partidos políticos socializantes entienden el término "Período de Transición" queriendo significar una etapa específica en la vida del pueblo, siendo los rasgos esenciales de tal período: un quiebre con el antiguo orden de cosas y la instalación de un nuevo sistema político y económico, un sistema el cual, en cuanto tal, no representa aún la completa emancipación de los trabajadores. El Comunismo anárquico, sin embargo, repudia arreglos transicionales de esta naturaleza. Aboga por una revolución social de los trabajadores que siente las bases para una sociedad libre e igualitaria.
            Llama la atención que el problema no pueda estar más claramente planteado. Pero los autores de la "Respuesta" han lucubrado para descubrir precisamente lo opuesto en la "Plataforma". Según ellos estiman, la "Plataforma" es, enteramente, un mero "intento de ofrecer esta idea (del período de transición) y de transplantarla al anarquismo". Y he aquí la prueba: la "Plataforma" prevé algunos temas, (algunos están en el apéndice a la "Plataforma"), sobre cuando la prensa (o más bien el abuso ya mencionado) de la clase hostil a los trabajadores sea suprimida por los obreros en lucha. Y los autores de la "Respuesta" se regocijan: ¿Por qué esto no equivale, "en realidad a un período de transición"? Luego, la "Plataforma" declara que el principio comunista anárquico "de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades" de ninguna manera hace que incumba a los obreros rebeldes encargarse de alimentar a todo el mundo, incluídos sus enemigos declarados quienes, por motivos contra-revolucionarios, se negarán a tomar parte en la producción y no soñarán con otra cosa que con decapitar la revolución. Tal principio, simplemente, significa igualdad en la distribución dentro de los parámetros de una sociedad igualitaria: no se aplica en absoluto a aquellos que se han puesto fuera de esa sociedad por motivos contra-revolucionarios. Más aún, tal principio significa que cada miembro de la sociedad de los trabajadores que profite de sus sus servicios, debe servirle de acuerdo a sus fuerzas y capacidades, y de ningún modo de acuerdo a sus caprichos o para nada. Los autores de la "Respuesta", nuevamente, lanzan un grito en el cielo: ¿qué hay con eso, no es acaso eso período de transición? Ellos proclaman "la aplicación del principio de igual goce sobre todos los productos disponibles y recientemente manufacturados, sin miramientos a su cantidad, para todos los miembros de la colectividad, sin excepciones, restricciones o privilegios de ninguna clase". La verdad, es que no queda claro en esta fórmula si es que los trabajadores rebeldes deban alimentar a la burguesía que no toma parte en la producción y que utiliza su ingenuidad para oponérseles. Pero, ya que esta fórmula está en oposición con el principio obrero de la "Plataforma", deberíamos concluir que los trabajadores tendrían el deber de mantener a la burguesía, aunque no tengan el menor deseo de hacerlo.
            No nos detendremos a discutir tal punto de vista. La clase obrera lo resolverá sola y en la práctica, llegando la revolución social. Sin embargo, creemos que los autores de la "Respuesta" no serán tapados con elogios por el tierno cuidado con que cubren a un burgués que se niega a trabajar. ¿No sería mejor avisarles a los autores de la "Respuesta" que busquen alguna forma para volver a los burgueses en miembros honestos de la sociedad de trabajadores, en lugar de cuidarles con tal solicitud?
            Pero el más impresionante truco de los autores de la "Respuesta" viene más adelante. Luego de vérseles rebatiendo todas las posiciones de la "Plataforma", luego de vérseles despreciar a sus autores como vergonzosos Bolcheviques, y su sistema constructivo despreciarlo como una forma transicional de sistema estatal económico y político -uno podría esperar verles presentando un provocador esquema de la sociedad anarquista post-revolucionaria, de la sociedad en que todos van a encontrar sus necesidades satisfechas y la cual no tendrá nada en común con aquella descrita en la "Plataforma". Sin embargo, no hay nada de esto.     Todo lo que uno encuentra, es una admisión de que el esfuerzo creativo de la revolución social "será un comienzo natural para la formación de una sociedad anarquista". Ahora bien, tal declaración ha sido tomada, palabra por palabra, de la "Plataforma", la cual afirma que "la victoria de los obreros… será el comienzo de la construcción de una sociedad anarquista, la cual, una vez esbozada, seguirá luego, sin interrupciones, su propia linea de desarrollo, fortaleciéndose y completándose". En verdad, cuando se trata de nuestros adversarios, el lado derecho de su mente no tiene idea de lo que el lado izquierdo hace y piensa.



5. El Problema de la Producción

            Tampoco los autores de la "Respuesta" dejan de manifestar objeciones categóricas a nosotros en relación al problema de la producción. Es muy difícil tener idea de qué ocasiona sus objeciones, así como qué es lo que favorecen en su exposición. La idea de una producción unificada y coordinada que plantea la "Plataforma" los petrifica, así como la idea de agencias dirigiendo la producción elegidas por los trabajadores. En la idea de producción coordinada, ellos adivinan el espectro de la centralización y el estatalismo y ofrecen, en cambio, la idea de producción descentralizada.
            La idea de producción unificada es clara: la "Plataforma" ve a toda la industria moderna como una única y gigantesca maquinaria de productores, creada por los esfuerzos de numerosas generaciones de trabajadores y, por tanto, propiedad de todos y de ningún particular. 
            Las ramas particulares de la producción están inseparablemente interconectadas y no pueden producir ni existir como entidades separadas.       La unidad de esa maquinaria está determinada por factores técnicos. Pero sólo una producción unificada y coordinada es capaz de existir en esta fábrica mastodóntica: la producción realizada de acuerdo a un esquema general prescrito por las organizaciones productoras de obreros y campesinos, un plan diseñado a la luz de las necesidades de la sociedad como un todo: los productos de esa fábrica pertenecen a toda la sociedad laboriosa. Tal producción es genuinamente socialista.
            Es de lamentar que los autores de la "Respuesta" omitan explicar cómo ellos visualizan la producción descentralizada. Pero deberíamos suponer que están hablando de muchas producciones independientes, de industrias aisladas, de asociaciones separadas y quizás incluso fábricas separadas, produciendo y disponiendo de sus productos según les parezca adecuado. Los autores de la "Respuesta" declaran que la producción descentralizada operará según principios federalistas. Pero, ya que las unidades federadas no serán nada más que pequeñas empresas privadas (es decir, la fuerza laboral unida de una única planta, compañía o industria), la producción no será, en absoluto, socialista: será aún capitalista, en la medida en que se basa en la parcelación de la propiedad, lo que no tardará en provocar competencia y antagonismos.
            La producción unificada no es la producción centralizada dirigida desde un "centro" autoritario. Meramente, la producción unificada es la producción auténticamente comunista.




6. La Defensa de la Revolución

            Examinando el problema de la defensa de la Revolución, la "Plataforma" remarca, primero, que el medio más efectivo de defender la revolución será encontrar una solución radical a los problemas de la producción, del abastecimiento y de la tierra. Pero la "Plataforma" también prevé que la solución a estos problemas, necesariamente, prenderá una amarga guerra civil en la cual la clase explotadora intentará retener o retomar sus privilegios. Esto es ineludible. La "Plataforma" indica, además, que en esa guerra, la clase actualmente en el poder, recurrirá a la "metodología de toda acción militar: unidad en la planificación operacional y unidad en la comandancia general". Debe decirse que los explotados también tendrán que recurrir a esos métodos de lucha, y que todas las unidades armadas que surjan voluntariamente deberán amalgamarse en un único ejército. Esta necesidad no hace imposible que los destacamentos locales lleven adelante una lucha independiente de cara a la contra-revolución. Pero requiere, sin embargo, que el ejército revolucionario de obreros y campesinos confronten el amplio frente de la arremetida contra-revolucionaria.
            A fin de combatir la contra-revolución, los obreros poseerán un plan operacional común y un comando general. De otra manera, el enemigo los atacará cuando estén más débiles y cuando menos lo esperen. La Historia es la mejor prueba de esto:
  1. Todas las revoluciones populares fueron especialmente exitosas cuando el ejército cesó de servir ciegamente a la clase dominante y se arrojó a la causa de los rebeldes.
  2. Durante la Revolución Rusa, fueron aquellos movimientos populares que lograron unificar sus fuerzas armadas, sus unidades de importancia, a los cuales se confiaron las operaciones militares que afectaban a toda una región, siendo sensiblemente exitosos. Tal fue el caso del movimiento insurgente encabezado por Makhnó. Los grupos insurgentes que fracasaron en comprender esta necesidad perecieron frente a un enemigo bien organizado. Hubo cientos de casos como éstos durante la Revolución Rusa.
  3. La Contra-revolución rusa, liderada por Koltchak, Denikin, Yudenich y otros, debe su derrota militar, principalmente, al hecho de que fracasó en establecer un único plan operacional y la unidad de comandancia para los ejércitos contra-revolucionarios: de tal modo, mientras Koltchak estaba cerca de Kazán y avanzaba hacia Moscú (en 1918), Denikin permanecía en el Cáucaso; pero fue sólo cuando Koltchak fue "liquidado" (en 1919) que Denikin cercó Moscú. (Nota: No estamos acá hablando de la guerrilla librada por los campesinos en contra de Koltchak y Denikin, que luego condujo a la derrota militar y social de este último). 
           
            El trabajo insurgente revolucionario durante la guerra civil debe saber cómo usar la metodología de la unidad en la planificación operacional y de la comandancia general de las fuerzas armadas revolucionarias. Sin eso, los obreros y campesinos serán golpeados por las fuerzas contra-revolucionarias, altamente familiarizadas con las artes militares. La "Plataforma" señaló cuán necesario es que los obreros utilicen esa metodología, a la vez que creen un único ejército que agrupe a todas las fuerzas armadas al servicio de la revolución. No es necesario decir que la "Plataforma" insiste en esta organización sólo durante el período de guerra civil en la lucha contra la contra-revolución. Una vez terminada esta guerra, el ejército revolucionario no tiene más razón de ser y será disuelto. A decir verdad, el capítulo completo de la "Plataforma" que trata sobre la defensa de la revolución, enfatiza sólo la necesidad que los obreros tienen de usar esa metodología de un plan operacional común y de una comandancia común. La "Plataforma", además, trata el punto de que estos métodos, así como la idea del ejército revolucionario, deben ser vistos sólo como estratagemas requeridas por la guerra civil, y de ningún modo, como principios anarquistas. Nos sorprende el hecho de que ninguna mente sana y honesta podría encontrar argumentos en ello para acusar a la "Plataforma" de proponer la idea de un ejército regular, centralizado. Pero los "sabiondos" de la "Respuesta", sin embargo, lo logran. Ellos nos acusan, ni más ni menos, que de aspirar a crear un ejército centralizado puesto a disposición de las organizaciones productoras generales dirigidas, a su vez, por la Unión/Partido. Creemos que los círculos anarquistas están lo suficientemente claros como para entender por sí mismos lo incoherente y absurdo de esta visión. La "Respuesta" no propone ninguna solución eficiente y rápida al problema de la defensa de la revolución. Después de haber proferido, como es su costumbre, una avalancha de los más disparatados insultos en contra de la "Plataforma", sus autores comienzan a murmurar algo así como unidad de las fuerzas armadas en la revolución, copiando así las ideas de la "Plataforma", luego de deformarlas, como es usual.
            Pero es al examinar la necesidad, anunciada en la "Plataforma", de un ejército revolucionario subordinado a las organizaciones productivas superiores de los trabajadores, donde los autores de la "Respuesta" dan muestras de una mente verdaderamente penetrante, de una auténtica maestría en las artes de la adivinación. ¿Cómo se atreven, nos dicen, a argumentar que eso no corresponde a un período de transición? Cómo puede constituir un período de transición, precisamente, la subordinación del ejército revolucionario a las organizaciones productoras de obreros y campesinos - he ahí el enigma inescrutable. Las fuerzas militares de los explotados no se convertirán de ningún modo en un fin en sí mismo: tendrán sólo una forma de implementar las formalidades de la revolución obrera y campesina. Como resultado, es a los obreros y campesinos a los cuales el ejército rinde cuentas y sólo ellos lo pueden dirigir políticamente.         De acuerdo a los autores de la "Respuesta", el ejército revolucionario, o, de hecho, las agrupaciones armadas, no debieran rendir cuentas a esas organizaciones: tendrán existencia independiente y lucharán según les parezca apropiado. ¡Así, a estas gentes que tienen la insolencia de hablar de cosas sobre las cuales nunca han reflexionado, sus argumentos se les vuelven en su propia contra!

7. La Organización Anarquista

            A este respecto también, los autores de la "Respuesta" están primordialmente preocupados de deformar el significado de la "Plataforma". Primero que nada, transforman la idea de un Comité Ejecutivo en la de un Comité Central del Partido, un comité que elabore órdenes, haga leyes y mandatos. Cualquiera que esté ligeramente familiarizado, en el menor de los grados, con política sabe que un comité ejecutivo y un comité central son dos ideas bien diferentes: el comité ejecutivo bien puede ser una agencia anarquista: de hecho, tal órgano existe en muchas organizaciones anarquistas y anarco-sindicalistas.
A la vez que rechazan la idea una organización amplia anarquista, basada en una ideología homogénea, los autores de la "Respuesta" toman la idea de una organización sintetista donde todas las vertientes del anarquismo se agrupen en "una sola familia". Para pavimentar el camino al establecimiento de esta organización, ellos proponen hacer un periódico en cada país que discuta y examine todas las cuestiones controversiales, desde cada ángulo, y que así lleve a formar una entente entre los anarquistas.
            Nosotros ya hemos dado nuestra posición respecto a la noción de síntesis y no vamos a repetir nuestro razonamiento aquí. Nos limitaremos, simplemente, a decir que la existencia de discrepancias entre las opiniones de los anarquistas se debe a algo más que a la carencia de un periódico que actúe como foro de discusión (ya han existido algunos). Un foro de discusión nunca podrá agrupar a las distintas corrientes divergentes, pero ciertamente podrá enredar la mente de las masas trabajadoras. Mas aún, todo un montón de individuos que se proclaman anarquistas no tienen nada en común con el anarquismo. Agrupar a esta gente (¿sobre qué base?) en "una familia" y describir a ese agrupamiento como "organización anarquista", no sólo sería un sin sentido: sería efectivamente dañino. Si por alguna desafortunada casualidad esto llegara a ocurrir, desaparecería toda perspectiva de desarrollo del anarquismo en un movimiento social revolucionario de los explotados.
            No es una mezcla indiscriminada, sino que una selección entre las fuerzas anarquistas y su consecuente organización en un partido comunista anárquico, lo que resulta vital para el movimiento: no una síntesis abigarrada, sino que la diferenciación y la exploración de la idea anarquista para llevarla así a un programa homogéneo del movimiento. Esta es la única forma de reconstruir y fortalecer al movimiento entre las masas laboriosas.
            Para concluir, diremos algunas palabras sobre los aspectos éticos de la "Respuesta". En realidad, no es a la "Plataforma" a la cual la "Respuesta" se refiere, sino que a una serie de posiciones debidamente deformadas por adelantado, por los autores de la "Respuesta". No hay un solo párrafo al cual respondan sin un preámbulo. Siempre comienzan indagando en las omisiones Jesuíticas de una posición y, luego de haberlas aderezado, proceden a hacer sus objeciones. En sus manos, la "Plataforma" se ha convertido en una conspiración diabólica contra el movimiento anarquista y contra la clase trabajadora. Así representan el pensamiento de la "Plataforma": "En la cúpula, el partido dirigente (la Unión General de Anarquistas); más abajo, las organizaciones superiores obreras y campesinas dirigidas por la Unión; y más abajo aún, las organizaciones inferiores, los órganos de lucha frente a la contra-revolución, el ejército, etc." En todas partes, hablan de instituciones de "investigación y violencia política". Se describe, así, una escena, un retrato, de un Estado policial, dirigido por la Unión General de Anarquistas.
            Uno bien podría preguntarse: ¿por qué recurrir a todas estas mentiras? Los autores de la "Respuesta" han leído la "Plataforma". Entonces, deberían saber que el pensamiento tras la "Plataforma" articula la organización de las fuerzas anarquistas para el período de la lucha contra la sociedad de clases capitalista: su objetivo es, simplemente, difundir el anarquismo entre las masas y dar dirección ideológica a su lucha. En el momento en que los explotados hayan vencido a la sociedad capitalista, asistirán a una nueva era en su historia, una era en la cual todas las funciones sociales y políticas sean transferidas a las manos de los obreros y los campesinos, quienes se encargarán de crear la vida nueva. En este punto, las organizaciones anarquistas, y con ellas, la Unión General, perderán toda su significación y podrán, en nuestra opinión, gradualmente disolverse en las organizaciones productoras de los obreros y los campesinos. La "Plataforma" contiene toda una sección constructiva que trata del rol de los obreros y los campesinos en el despertar de la Revolución. Por el contrario, no dice nada sobre el rol específico de la Unión Mundial de Anarquistas en esa coyuntura. Y esto no es accidental, sino que constituye una omisión deliberada. Porque toda actividad política y económica entonces, se concentrará, en nuestra visión, en los órganos de auto-administración de los explotados: en los sindicatos, los comités de fábricas, los concejos, etc.
            Pero, dando crédito a los autores de la "Respuesta", sería entonces cuando el Partido Comunista Anárquico haría de las suyas: posicionado arriba en algún lugar, dirigiría las organizaciones "superiores" e "inferiores" de los explotados, el ejército, etc. Esta es la manera en que tratan con un documento del cual se proponen ofrecer una crítica, la forma en que tratan al lector a quien prometen la verdad. La irresponsabilidad de estos métodos seguramente alarmará a cualquier lector capaz de reflexión en materias políticas.
            Al indagar las otras razones de la debilidad del movimiento anarquista, los autores de la "Respuesta" señalan la siguiente: "El actual estado mental de las masas, que carecen de elementos y del deseo de investigar, analizar y comparar y quienes, consecuentemente, siempre han decidido por la opción más fácil, por el curso que ofrezca la menor resistencia, de acuerdo a recetas "pre-fabricadas", ofrecidas por demagogos de todos los colores". Permítasenos concluir nuestro examen de la "Respuesta" con esta notable sentencia de sus autores. Notables palabras, porque demuestran la futilidad e hipocresía de sus habladurías sobre el potencial creativo "de las masas, su actividad autónoma, la seria amenaza que la dirección ideológica plantea a su potencial, etc.". Si se cree a la "Respuesta", uno queda con la impresión de que las masas no sólo son incapaces de encontrar los caminos a su liberación, sino que además, no tienen el menor deseo de ello, y prefieren seguir la línea de la menor resistencia. Si esto fuera así, las cosas irían mal para el anarquismo, ya que forzosamente éste debe atraer las masas a su lado. Al proponerse el objetivo de refutar la "Plataforma" a cualquier costo, aunque para lograrlo, incluso, hayan debido dar la espalda a la razón, a los hechos y a la vida misma, es que los autores de la "Respuesta" se han visto reducidos a esa clase de declaraciones.
            Esperamos haber probado, en la anterior exposición, que el programa de los autores de la "Respuesta" carece de fundamentos y que no se trata más que de especimenes típicos de la incoherencia política en nuestro movimiento. Respecto al aspecto ético de la "Respuesta", no puede ser descrito como otra cosa que un objeto de lección en calumnias.
El Grupo de Anarquistas Rusos en el ExtranjeroParís, 18 de Agosto, 1927.
Notas del traductor:
(1) Se refiere a las claudicaciones de la social-democracia austriaca.
(2) Pogrom es un término utilizado para denominar los ataques racistas que sufrían las comunidades judías en Rusia, que eran el chivo expiatorio perfecto para el Zar, que los culpaba de cualquier mal que aquejara a ese país. La "Ley de Lynch", o linchamiento, era la matanza que daba una muchedumbre con armas improvisadas a negros, sindicalistas y revolucionarios en los EEUU entre el siglo XIX y siglo XX. Muchas veces, las autoridades carcelarias, arreglaban poner a las víctimas (usualmente presos políticos o negros "culpables" sólo de no haber nacido blancos) a disposición de grupos orquestados por organizaciones racistas y derechistas como el Ku Klux Klan. Ambos hechos constituyen algunas de las páginas más horrendas y vergonzosas de la historia moderna.

Traducido por Jose Antonio Gutierrez Danton


Una Segunda Carta a Malatesta
Néstor Makhnó

Estimado compañero,
            Quise leer la traducción al ruso de su carta antes de responderle. En ella usted decía que antes de entrar en una discusión, en lo que, por otra parte, no había pensado, usted quisiera que le diera a conocer cuál es mi concepción del anarquismo. Por lo tanto le voy a explicar estas ideas y, al mismo tiempo, las causas a las que atribuyo la debilidad de nuestro movimiento.
            Como cualquier anarquista, rechazo la autoridad en general, soy un adversario de toda organización basada en el centralismo, no reconozco ni al Estado ni a su aparato legislativo, soy un enemigo convencido de la democracia burguesa y del parlamentarismo – considerando a esta forma social un obstáculo para la liberación de los trabajadores – en una palabra, me levanto contra todo régimen basado en la explotación de los trabajadores.
            Para mí, el anarquismo es una doctrina social revolucionaria que debe inspirar a los explotados y oprimidos. Sin embargo, en mi opinión, el anarquismo actualmente no posee todos los medios necesarios para llevar a cabo una acción social; de ahí el marasmo en que se debate. Y no se remediará esta situación permaneciendo en lo borroso.
            Se puede entender como se quiera; en mi caso, creo que los anarquistas no deben temer abandonar sus posiciones tradicionales al sacar las conclusiones lógicas que derivan del pensamiento de nuestros teóricos. Por ejemplo, una pregunta surge. ¿Necesita el anarquismo – y por tanto la masa de trabajadores revolucionarios – concebir organizaciones permanentes que puedan garantizar las funciones sociales útiles que el Estado asume hoy por hoy, organizaciones que deben ser herramientas para establecer políticas prácticas conformes con el ideal anarquista? ¿O será este el rol de los sindicatos de trabajadores y cooperativas agrarias o de otras que, en su forma actual, son influenciadas ideológicamente por el tipo de grupos de acción anarquistas que existen hoy?
            Tiendo a creer que una vez resuelta esta cuestión primordial por los anarquistas, otros problemas de igual importancia se plantearán a nuestro movimiento.
            Los anarquistas deben, en particular, comprender bien lo que Kropotkin expresaba como la "institución social de derecho fundado en la costumbre" para determinar, de modo concreto y adecuado a nuestros tiempos, la naturaleza de estas instituciones cuya relación con el anarquismo no necesita ser probada.
            Estas deducciones serán de máxima importancia no sólo para las masas revolucionarias en general sino también para los anarquistas en particular, y no olvidemos que el 90% de nosotros nunca ha considerado estas cuestiones. A partir del momento en que ni Malatesta ni Fauré ni otro entre nuestros viejos compañeros han abordado estos problemas ni nada dicen del deplorable estado de nuestro movimiento, estos compañeros deducen de ello que todo está bien y que los anarquistas están preparados para cumplir su indispensable rol destructivo y constructivo en la revolución del futuro. Sin embargo, la realidad es otra: año tras año nuestro movimiento pierde influencia entre los trabajadores y, consecuentemente, se debilita. Es cierto que algunos teóricos "en nuestros medios rusos en particular dicen que la fuerza del anarquismo radica en su debilidad, y su debilidad en su fuerza", de modo que no hay que preocuparse si las organizaciones anarquistas pierden influencia… Pero examinada más de cerca, se ve que esta afirmación es enteramente estúpida, es simplemente una fórmula engañosa diseñada para calmar a los charlatanes cuando se trata de explicar el estado real del anarquismo.
            Creo que un verdadero movimiento social, tal como concibo al anarquismo, no puede tener políticas positivas hasta que se haya dotado de formas organizativas relativamente estables que le darán los variados medios necesarios para la lucha contra los distintos sistemas sociales autoritarios. La ausencia de esos medios hace que la acción anarquista – sobre todo en el período revolucionario – tienda a degenerar en una suerte de individualismo local; todo eso porque, al declararse enemigos de "todas las constituciones", los anarquistas en general han visto a las grandes masas alejarse de ellos, por no inspirar ninguna esperanza de cualquier tipo de logro práctico.
            Para luchar y vencer, hace falta una táctica cuyo carácter debe estar expresado en un programa de acción práctica. Sólo cuando tengan tal programa los anarquistas podrán reunir a las masas explotadas alrededor suyo y prepararlas para la gran batalla revolucionaria con más posibilidad de lograr una transformación social radical.
            Pero, lo reitero, tal prueba no se podría intentar sin una organización permanente. Creer que los grupos de propaganda actuales alcanzarán para esta tarea revolucionaria es una ilusión. Para que cualquier organización social pueda jugar un rol, debe ser conocida por las masas populares antes de que se desencadene el proceso revolucionario.
            Así que pienso que en vez de pasarse el tiempo rechazando a diestra y siniestra los anarquistas harían mejor en concretar lo que « quieren » proponiendo a los trabajadores algo realista para colocar en el lugar de todas las cosas que niegan.
            Entonces, y sólo entonces, los anarquistas podrán aspirar con buena razón al rol que se atribuyen, esto es, el de ser "guardianes vigilantes de la libertad contra quienes busquen el poder y contra la eventual tiranía de la mayoría".
            Desafortunadamente, en la actualidad, el anarquismo sigue siendo fuerte sólo en su filosofía. Carece de medios prácticos. Es incapaz de manifestarse completamente, incluso en tiempos de revolución, y aquellos movimientos espontáneos con un espíritu anarquista que surgen, parecen a los ojos de las amplias masas como meros intentos desesperados. Y eso sólo acentúa la trágica situación del anarquismo.
            Me pregunta si concibo como usted el rol de los anarquistas antes y durante la revolución, como lo expuso en su contestación. Le diré por tanto que estoy en completo de acuerdo con usted en lo que hace al rol a jugar, pero creo que ese rol sólo puede llenarse exitosamente cuando nuestro Partido sea ideológicamente homogéneo y unificado desde el punto de vista de la táctica, lo que no es el caso ahora. La experiencia nos enseña que la acción anarquista a gran escala sólo podrá alcanzar sus resultados si posee una base organizativa definida, inspirada y guiada por el principio de la responsabilidad colectiva de los militantes.
            "¿Cómo quiere usted guiar a las masas?", me pregunta. Le respondo que cualquier movimiento social, cuanto más todo movimiento revolucionario de las amplias masas populares, requiere formular, durante la acción, propuestas adecuadas para empujarlo hacia el objetivo a alcanzar. La masa es demasiado heterogénea para ser capaz de hacerlo.           Sólo grupos ideológicos con políticas claramente definidas son capaces de dar este impulso. Sólo ellos serán capaces de aclarar los eventos y formular claramente las aspiraciones inconcientes de las masas, dando el ejemplo mediante acciones y palabras. Por eso nuestro Partido debe, en mi opinión, precisar su unidad política y carácter organizativo. En el ámbito de las realizaciones prácticas, los grupos anarquistas autónomos deben ser capaces ante cada nueva situación que se presente, de formular los problemas a resolver y las respuestas que darles sin titubear y sin alterar los fines y el espíritu del anarquismo.
Con fraternales saludos,
Néstor Makhno
De "Le Libertaire", 9 de Agosto de 1930

Traducido por Editiorial Hijos del Pueblo y Frank Mintz

------------------------------------------------------------------------------------------

            Néstor Ivánovich Majno (en cirílico ucraniano: Нестор Iванович Махно (Guliaipolé, Ucrania, 27 de octubre, 1889 - París, 25 de julio de 1934) fue un revolucionario anarquista ucraniano que se negó a unirse a los bolcheviques tras la Revolución de Octubre.
Nació el 27 de octubre de 1889 en la aldea de Guliaipolé distrito de Alexandrovsk del gobierno Ekaterinonslar en Ucrania.
Siendo de familia de campesinos pobres y muriendo su padre a poco de nacer, tuvo que contribuir al mantenimiento de la familia (la madre y cuatro hermanos de corta edad) trabajando desde los 7 años como pastor de vacas y ovejas en verano y acudiendo a la escuela local en el invierno. Habiendo conseguido una pequeña instrucción, comenzó a los 12 años a trabajar como peón en las granjas de los colonos alemanes que proliferaban en esa época en Ucrania. Compartía con un reducido grupo de peones y campesinos el odio hacia las injusticias cometidas por los señores.
Con 16 años participa en la revolución de 1905 y tras contactar con diferentes grupos políticos se organiza en el movimiento libertario realizando peligrosas misiones. En 1908 es apresado por las autoridades zaristas y condenado a la horca por asociación anarquista y participación en actos terroristas. Debido a su juventud la condena fue conmutada por la de prisión perpetua. Es trasladado a la prisión central de Moscú, allí aprovecha su gran biblioteca y traba amistad con Archinoff, también condenado a trabajos forzados. Arnichoff, mucho más culto que Majno, le ayuda a instruirse profundamente en varias materias. Sometido a un duro régimen por su espíritu rebelde y la organización de protestas contrae una afección pulmonar. Es liberado en 1917, junto con todos los presos políticos, por la insurrección del proletariado en Moscú.
Vuelto a Gulái-Pole comenzó a desplegar una actividad militante incansable y en el verano de 1917, durante el gobierno del demócrata Keresky en Rusia, era presidente del soviet local, de la unión de campesinos regional y de la unión profesional de obreros metalúrgicos y carpinteros.
En ese momento los austroalemanes ocupan el país y el Comité clandestino revolucionario de la zona le encarga, debido a las grandes simpatías de que goza, organizar batallones de obreros y campesinos. Viaja a Moscú en junio de 1918 y se entrevista con teóricos anarquistas en busca de métodos para avanzar en la concienciación libertaria de los campesinos. Pero encuentra a los viejos anarquistas pasivos e indecisos con sus relaciones con los bolcheviques. Sólo recibe consejos estimables del anciano Piotr Kropotkin y recela de los bolcheviques tras una conversación con Lenin.
A la vuelta es apresado por los austriacos, obteniendo la libertad gracias a un judío de Guláiaï-Pole que consiguió reunir una suma considerable. Ya en su región organiza con un trabajo enérgico partidas de guerrilleros voluntarios; la estrategia es apuntalar una región liberada desde la que extender la resistencia y a la vez concretar la revolución sobre bases libertarias. Sus mejores armas eran la temeridad y movilidad de sus escuadrones de caballería (más adelante organizó a la infantería en veloces carros de dos caballos típicos de la región) y, sobre todo, la complicidad de los campesinos, que lo ocultaban e informaban a pesar de las represalias y la quema de sus aldeas. Redactaba manifiestos sobre la revolución social, las comunas libres y organizaba reuniones continuamente.
Hay que detenerse en la leyenda negra atribuida a Majno por los bolcheviques, leyenda que carece prácticamente de todo fundamento. Sin embargo el propio Volin destaca «debilidades de carácter de Majnó» negativas para el movimiento: su afición por la bebida que le producía rasgos autoritarios que le llevaron en alguna ocasión a decidir o imponer cosas al Consejo; reconoce que varios compañeros le señalaban a comandantes con iguales aptitudes que Majno, en especial Kusilenco, excelente estratega, política y moralmente superior a Majno; pero quizá por sus propias debilidades, Majnó era considerado más compañero, más digno de fiar por las masas campesinas.
Es el caso que Majno, que había recibido numerosas heridas a lo largo de los años, sufre un balazo en el vientre el 21 de marzo contra el ejército bolchevique, y, a primeros de agosto es herido en siete ocasiones, la última en el cuello. Temiendo seriamente por su vida el Consejo resuelve su traslado al extranjero (Ucrania ya no es segura) para su curación. El 28 de agosto un destacamento logra romper el cerco bolchevique y cruza el Dniester con un nutrido grupo de heridos, entre ellos Majnó.
Una vez en Rumania la hostilidad de las autoridades le obliga a trasladarse a Polonia. Allí es arrestado, acusado de actividades antipolacas en Ucrania, y juzgado, quedando absuelto. Se traslada a Dantzig donde es otra vez detenido logrando huir a París auxiliado por los grupos anarquistas locales. Obligado a permanecer en París arrastra una existencia penosa, sin poder adaptarse al idioma y al ambiente y sufriendo terriblemente la evolución de sus heridas.
Esporádicamente procuraba mantener cierta actividad, cayendo luego en largos periodos inactivos. Intentó escribir todo lo sucedido en Ucrania pero sólo llegó al periodo de 1918 cuando llevaba tres volúmenes, que fueron editados tras su muerte en julio de 1935. Estaba casado y tenía una hija.
Durante su estancia en París Majno demandó, mediante escritos y conversaciones, una mayor autodisciplina personal de los anarquistas y una organización capaz de dotar de efectividad y homogeneidad al movimiento. Parece que alabó en una entrevista con miembros de la FAI, entre los que estaba Buenaventura Durruti, la capacidad organizativa del anarquismo español de esa época.
Hasta el final de sus días se ganó la vida como el obrero que era (en Francia, en la fábrica Renault).
Muere el 25 de Junio de 1934 enfermo de Tuberculosis, lo incineraron pocos días después de su muerte, enterraron sus cenizas en el famoso cementerio de Père-Lachaise en París, a su entierro asistieron unas 500 personas.. En aquellos momentos estaba casado con Halyna Kuzmenko y tenía una hija llamada Yelena. Durante la ocupación nazi de Francia, fueron deportadas a Alemania a trabajos forzados. Al final de la guerra fueron arrestadas por el NKVD soviético y enviadas a Kiev, donde en 1946 fueron juzgadas y condenadas a trabajos forzados. Después de su liberación en 1953 vivieron en Kazhajastán.














           








            Pedro Archinov: Famoso militante del movimiento anarquista ruso internacional.
Nació en 1887 [con los nombres de Piotr Andrievich Marin (Archinov)] en el pueblo de Andreivka, provincia de Nisnelomov, en una familia de trabajadores. Participó en el movimiento revolucionario a partir de 1904. En 1905 era cerrajero en un taller de ferrocarriles en la ciudad de Kizilarbat, miembro del RSDPR (bolchevique), redactor del periódico social demócrata Molot (el martillo). En 1906, para escapar a la persecución policial, se fue a Ekaterinoslav y se aproximo a los anarquistas.
Trabajando en la fábrica Shoduar, organizó actos terroristas contra los representantes de los poderes municipales y policiales. Los 22-23 de diciembre de 1906, con los anarquistas provocó un atentado en la comisaría de policía de Amur- Nisnedneprovsk. El 7 de marzo de 1907 mató a Vasilenko, jefe del taller de ferrocarriles de la ciudad de Alexandrovska, provincia de Ekaterinoslav, por haber delatado a más de 100 trabajadores [una parte fue fusilada y otra condenada a años de presidio], que habían participado en la insurrección armada en diciembre de 1905. Fue detenido el 9 de marzo de 1907 y condenado por un tribunal militar a la pena de muerte por ahorcamiento. En la noche del 22 de abril de 1907, con un grupo de presos, se escapó de la celda y emigró rápido a Francia. Volvió a Rusia 1909 en otoño fue detenido por difundir propaganda anarquista entre los trabajadores de Briansk. Se escapó de la cárcel antes del juicio, pasando a la clandestinidad hacia propaganda entre los trabajadores y los campesinos de las provincias de Kostrom y de Smolensk. En mayo-julio de 1910, con anarquistas participó en la expropiación en una bodega de vino del Estado en el pueblo de Filopovo, provincia de Kostrom, así como en el pueblo de Stepanovo-Silino, provincia de Smolensk, atacando el centro de correos de la ciudad de Sudislav, provincia de Kostrom. En agosto de 1910 se fue a Austria para buscar armas y propaganda; Al volver en septiembre fue detenido por las autoridades austriacas y devuelto al poder ruso en mayo de 1911. A partir del 25 de junio de 1911, con los nombres de F. I. Mijailski, se encuentra detenido en Moscú con un grupo de 36 personas. En octubre de 1911 fue condenado por el tribunal de Moscú a 20 años de presidio. La sentencia fue aplicada en la sección de presidio de la cárcel de Butirki [allí conoció a Makhno] (fue liberado por los revolucionarios el primero de marzo de 1917). Después de su liberación se convirtió en uno de los fundadores y el secretario de la federación de los grupos anarquistas de Moscú, secretario de la unión anarquista de Moscú para la propaganda, organizador de las ediciones Golos Truda y del periódico Anarjia (a partir del 19 de septiembre de 1917). Participó en la conferencia de los anarquistas de Moscú (junio de 1918).
Participó en la guerra civil en Ucrania. En 1918 era redactor del periódico Golos Anarjista en Donbas, de abril de 1919 a agosto de 1921 fue uno de los compañeros de lucha más próximos a Néstor Makhno en la zona del movimiento de insurgentes campesinos. Entre los makhnovistas atendió el departamento de cultura, participó en la edición del periódico Put k svobode [camino hacia la libertad] (1919, Guliay-Polie). Con Volin, ánimo la conferencia de la organización de los anarquistas de Ucrania Nabat (1918-21), teniendo un papel preponderante en la dirección política del movimiento makhnovista. Fue uno de los redactores del periódico Nabat y Golos majnovitsa (Jarkov, 1920). Tras la derrota de los makhnovistas (1921) emigró, participando en las diferentes ediciones de emigración al artista (la revista Delo Truda, órgano de los anarco comunistas son rusos, París, 1925-1929, a partir de 1930 en Chicago), se puso a estudiar los problemas de la teoría anarquista, publicó comentarios sobre los acontecimientos de la URSS. Con Makhno y otros compañeros anarquistas participó en la Plataforma que recibió fuertes críticas de parte de la mayoría de los anarquistas. [Alexandre Skirda, el mejor conocedor actual del movimiento escribe : “Desalentado por las continuas polémicas y la situación depresiva del movimiento anarquista, él [Archinov] contactó a Sergo Ordsonikidse, en ese momento relacionado a Stalin y todopoderoso [...] lo había conocido unos veinte años antes cuando compartían la misma celda en la cárcel [...] Ordsonikidse le prometió ayudarle a retornar al país, pero, evidentemente, con condiciones precisas : tenía Archinov que negar todas sus críticas del bolchevismo y romper con el movimiento anarquista [...Archinov publicó dos folletos anti anarquistas Аnarjizm i dikatura proletariata [el anarquismo y la dictadura del proletariado] París, 1931, y Anarjizm i v nashe vreme [el anarquismo en nuestra época] París, 1933] Skirda Autonomie individuelle et force collective (les anarchistes et l’organisation de Proudhon à nos jours), 1987., p. 185,]
En 1935 público el artículo “Fiasco del anarquismo” en el periódico Izvestia (30 de junio de 1935), en el que rompe con el anarquismo. Retornó a la unión soviética y pronto sufrió la represión. Una de las versiones del rompimiento de Archinov con el anarquismo, fue que era la condición para recibir la autorización de volver a la URSS, con el fin de crear grupos clandestinos anarquistas. Poco después de su regreso fue detenido y murió deportado. [Skirda - o. c. p. 186 - indica que fue fusilado en Moscú en 1937, por haber querido “restaurar el anarquismo en la Rusia soviética”]
           
            Fuentes: [portal ruso de www.rubricon.com (gratuito antes)]
История махновского движения (1918-21), Берлин, 1923 [Historia del movimiento makhnovista (1918-21), Berlín, 1923].
Два побега (из воспоминаний анархиста 1906-09 гг.), Париж, 1929 [Dos fugas (extractos de memorias de un anarquista 1906-1909), París, 1929].


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada